
Algunos “presidenciables” del PRM, quiere que se adelante la escogencia del candidato, pero omiten decir como, lo que se busca es que lo impongan por ser populares
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En los últimos días, desde HackeandoElSistema.net, hemos venido observando un fenómeno que, para el ciudadano desprevenido, podría parecer una simple coincidencia discursiva. Sin embargo, quienes entendemos la dinámica real del poder sabemos que en política —y mucho menos en la política dominicana— las coincidencias no existen. Lo que estamos presenciando responde a un patrón claro, sistemático y deliberado: la creación artificial de narrativas destinadas a instalar una falsa tendencia o una supuesta necesidad nacional.
A este fenómeno lo hemos denominado “fabricación de narrativas para la creación de una urgencia inexistente”, una estrategia recurrente cuando determinados proyectos políticos carecen de arraigo territorial, legitimidad orgánica o conexión real con las bases sociales y partidarias.
La política de laboratorio versus la política del territorio
El origen de esta narrativa es claro: la incapacidad de ciertos aspirantes presidenciales para hacer política en el terreno real, en el campo de batalla donde se gana o se pierde el poder democrático. Hablamos de las calles, los callejones, los barrios marginados, las comunidades rurales, los espacios donde la política no se mide en métricas digitales ni en encuestas pagadas, sino en confianza, presencia y coherencia.
Ante esta debilidad estructural, surge una alternativa artificial: intentar ganar elecciones desde los laboratorios del marketing político, desde los sets de podcast, los paneles televisivos y los discursos repetidos hasta el cansancio por un grupo reducido —pero ruidoso— de opinadores y comunicadores.
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La narrativa instalada: “el PRM debe elegir su candidato cuanto antes”
En decenas de programas, entrevistas y espacios de opinión se ha repetido una idea central:
“El Partido Revolucionario Moderno (PRM) debe elegir su candidato presidencial cuanto antes, incluso explorando mecanismos extraordinarios”.
El problema no es la discusión sobre los tiempos —que puede ser legítima— sino la forma en que se plantea el argumento. Se insiste en la urgencia, pero se evita cuidadosamente explicar el método, dejando un vacío narrativo que abre la puerta a la especulación, la manipulación y, potencialmente, a procesos ilegales o alegales.
Desde una perspectiva psicológica, este vacío no es casual. En comunicación estratégica, cuando se omite el “cómo”, se busca reducir la resistencia cognitiva del receptor, llevándolo a aceptar la premisa sin cuestionar sus implicaciones.
El verdadero temor: la base partidaria
Como libres pensadores, entendemos que lo que realmente se intenta evitar es un proceso democrático interno. La razón es simple: una primaria abierta, participativa y legítima expondría la fragilidad de los llamados “candidatos de laboratorio”.
Estos actores suelen gozar de cierta visibilidad mediática externa, pero carecen de respaldo real dentro del PRM. En una primaria donde la militancia se exprese libremente, quedarían al descubierto. Y es ahí donde surge el chantaje narrativo:
“Si el PRM va a primaria, perderá el apoyo de sectores externos”.
Este argumento es falaz y manipulador. Una cosa no tiene relación causal con la otra. Los partidos políticos no existen para satisfacer élites mediáticas ni proyectos personales, sino para canalizar la voluntad de su base y del pueblo soberano.
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La tradición democrática ignorada deliberadamente
Históricamente, en la República Dominicana, el presidente de la República ha participado como candidato dentro de los procesos internos de su partido. En algunos casos ha ganado; en otros no. Pero siempre ha sometido su liderazgo al veredicto de la militancia.
Ignorar esta tradición no es un error inocente: es un intento consciente de deslegitimar el voto interno, de reducir la democracia partidaria a un trámite incómodo que debe ser evitado.
Desde la psicología política, este comportamiento responde a una lógica clara:
cuando un actor teme al juicio colectivo, busca sustituirlo por decisiones cerradas, tecnocráticas o elitistas.
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La paradoja de los “recomendadores”
Resulta profundamente irónico que quienes hoy “aconsejan” al PRM sobre democracia interna no practican ningún tipo de democracia en sus propias organizaciones. Algunos son dirigentes de partidos que funcionan como empresas familiares, donde las decisiones se toman en la mesa del domingo y no en asambleas.
Otros son comunicadores abiertamente comprometidos con proyectos presidenciales específicos, que creen más en el marketing artificial que en el trabajo político cotidiano, en la repetición del mensaje antes que en la construcción del liderazgo.
Carecen de militancia, carecen de estructura y carecen de capacidad real para movilizar masas. Sin embargo, pretenden dictar reglas a un partido con base social activa y diversa.
El punto central: no es el cuándo, es el cómo
El candidato del PRM puede elegirse hoy, mañana o más adelante. Ese no es el debate de fondo. Si la mayoría del partido está de acuerdo, los tiempos son secundarios.
Lo verdaderamente trascendental es el método.
El proceso debe ser:
El más democrático
El más transparente
El más participativo
El más legítimo en la historia política dominicana
Porque lo que está en juego no es solo una candidatura presidencial, sino la garantía del relevo político, la salud institucional del partido y la confianza del pueblo dominicano, que es —y seguirá siendo— el verdadero soberano.
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Manipulación sutil y responsabilidad colectiva
Permitir que estas narrativas se instalen sin cuestionamiento es aceptar una forma de manipulación sutil, sofisticada y profundamente maliciosa. No se trata de conspiraciones grandilocuentes, sino de ingeniería psicológica aplicada al discurso político, diseñada para condicionar percepciones, reducir el pensamiento crítico y desmovilizar a las bases.
La democracia no se defiende solo en las urnas; se defiende en los procesos, en la coherencia entre el discurso y la práctica, y en la valentía de permitir que el pueblo —y la militancia— hablen, aunque su voz incomode a los laboratorios del marketing.
Porque cuando la política se divorcia del terreno, termina gobernando la ficción. Y ninguna nación se construye sobre relatos artificiales.
Nota aclaratoria:
Algunas informaciones contenidas en este artículo tienen carácter especulativo, fundamentadas en el análisis de hechos públicos y en el comportamiento reciente de los actores mencionados, así como en una filtración genuina proveniente de una fuente de entero crédito. En virtud de los principios éticos del periodismo y del marco legal nacional e internacional, nos reservamos el derecho de proteger la identidad de dicha fuente, conforme a lo establecido en el Artículo 49 de la Constitución de la República Dominicana, que garantiza la libertad de expresión e información, así como el derecho a mantener el secreto profesional. Este derecho también está respaldado por instrumentos internacionales como el Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y los principios establecidos por la UNESCO y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre la libertad de prensa. La protección de nuestras fuentes es no solo un derecho, sino un deber ético frente al interés público y la democracia.
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