
¿Cómo va la guerra entre Israel y EE.UU con Irán?
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El conflicto iniciado el 28 de febrero de 2026 entre Irán, Israel y EE.UU no es un hecho aislado ni un accidente histórico.
Es la consecuencia directa de una lógica internacional donde el poder, la seguridad y los intereses económicos se imponen por encima de cualquier discurso de estabilidad o diplomacia.
Hoy, lo que vemos no es una simple guerra. Es una escalada regional con implicaciones globales.
Una guerra que no empezó con Irán- Los hechos son claros: La ofensiva inicial fue ejecutada por EE.UU e Israel, con ataques dirigidos a infraestructura militar y nuclear iraní.
Desde ese momento, la respuesta de Irán no se hizo esperar:
- Lanzamiento de misiles y drones
- Ataques a objetivos en el Golfo Pérsico
- Activación de aliados estratégicos en la región
El resultado: una guerra abierta que ya supera el marco de un conflicto bilateral.
El frente se expande: el caso del Líbano
Uno de los puntos más delicados de esta crisis es la extensión del conflicto hacia el Líbano.
Israel ha ejecutado ataques contra posiciones de Hezbollah en el sur del país, pero lo relevante no es solo la acción militar, sino el trasfondo:
- Se discute ampliar el control territorial hasta el río Litani
- Se consolida una presencia militar más allá de la defensa inmediata
Esto plantea una interrogante incómoda pero necesaria:
¿Estamos ante medidas de seguridad o ante una política de expansión territorial encubierta?
Estados Unidos: entre la guerra y el discurso diplomático
El rol de Estados Unidos ha sido determinante.
Mientras el presidente Donald Trump asegura que existen canales de negociación abiertos, Irán ha desmentido categóricamente cualquier diálogo.
Esta contradicción revela dos cosas:
- No hay un proceso de paz real en curso
- La narrativa política no coincide con la realidad militar
Al mismo tiempo, Washington ha reforzado su presencia estratégica en el Golfo, particularmente en el Estrecho de Ormuz, un punto clave por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial.
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El verdadero campo de batalla: la energía
Más allá de los misiles, esta guerra tiene un núcleo central: el control energético global.
Irán ha amenazado con cerrar el Estrecho de Ormuz, mientras Israel ha atacado infraestructura clave dentro del territorio iraní.
Las consecuencias ya se sienten:
- Aumento del precio del petróleo
- Riesgo de inflación global
- Impacto directo en economías dependientes de energía
En este contexto, también ha resurgido el debate sobre la desdolarización del comercio petrolero, aunque no existe confirmación verificable de que Irán haya implementado un cambio total hacia el yuan en medio de esta guerra.
Responsabilidad compartida, pero poder desigual
Es importante decirlo con claridad:
Este conflicto no tiene un solo responsable.
Sin embargo, los hechos establecen que:
- Estados Unidos e Israel iniciaron la ofensiva
- Irán respondió escalando el conflicto a nivel regional
Ambos bandos han contribuido al deterioro de la situación, pero no desde posiciones equivalentes. La capacidad militar, económica y estratégica de Estados Unidos e Israel los coloca en una posición dominante dentro del conflicto.
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Geopolítica pura: sin disfraces
Lo que ocurre hoy no es una lucha por valores ni por principios democráticos.
Es:
- Control de recursos
- Influencia regional
- Reconfiguración del equilibrio de poder
La narrativa de “defensa” se debilita cuando:
- Se amplían operaciones fuera del territorio propio
- Se afectan terceros países
- Se prolonga el conflicto sin vías reales de negociación
El mundo frente a una decisión - La guerra entre Irán, Israel y EE,UU. es una señal clara de hacia dónde se dirige el orden internacional:
Un escenario donde:
- La diplomacia pierde terreno
- La fuerza vuelve a ser el principal instrumento político
- Y los conflictos regionales se convierten rápidamente en crisis globales
Ponerle freno a esta situación no es solo una necesidad moral, sino una urgencia estratégica.
Porque si algo ha quedado claro, es que cuando las grandes potencias entran en conflicto, las consecuencias nunca se quedan en la región donde comenzó la guerra.
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