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La política y las emociones: Abinader, Hipólito, Danilo y Leonel en el juego del poder

La política y las emociones: Abinader, Hipólito, Danilo y Leonel en el juego del poder

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Melvin SenaMELVIN SENA/03 MAR DE 2025/1 MIN/0 VISTAS

La política es, en esencia, un juego de poder donde las emociones juegan un papel determinante. No se trata solo de estrategia, números o estructuras partidarias; se trata de egos, resentimientos y lealtades personales. En la República Dominicana, la relación entre Danilo Medina y Leonel Fernández es un reflejo claro de cómo las emociones pueden convertirse en un obstáculo insalvable en la política, mientras que Hipólito Mejía se presenta como el zorro político que se adapta sin ataduras emocionales.

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Danilo y Leonel: Un divorcio sin reconciliación

La relación entre Danilo Medina y Leonel Fernández no es simplemente una rivalidad política de la República Dominicana; es una fractura irreparable cargada de desconfianza y resentimiento. A pesar de haber sido aliados en el pasado dentro del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), su relación se deterioró hasta el punto de la traición mutua.

Leonel Fernández, tras dejar la presidencia en 2012, confiaba en que su influencia dentro del PLD le permitiría regresar al poder sin mayores contratiempos. Sin embargo, Danilo Medina, con su estilo metódico y disciplinado, trabajó silenciosamente para desmontar el leonelismo dentro del partido. En 2015, impulsó la reforma constitucional que permitió su reelección, lo que llevó a un quiebre definitivo.

Leonel se sintió traicionado. Su reacción fue visceral, emocional y, en muchos aspectos, errática. En lugar de maniobrar dentro del PLD para recuperar su espacio, tomó la decisión de romper con el partido que lo llevó al poder y fundar la Fuerza del Pueblo (FP), sin la estructura ni la base electoral necesaria para competir en igualdad de condiciones. Danilo, por su parte, no le perdonó nunca a Leonel lo que consideró una deslealtad y, desde entonces, su relación se convirtió en una guerra fría sin posibilidad de tregua.

La gran ironía es que, de haber controlado sus emociones y mantenido una relación pragmática, ambos podrían haber conservado el dominio del sistema político. Pero el resentimiento fue más fuerte que la razón, y hoy el PLD y la FP están debilitados, al punto de que juntos no pudieron hacerle frente al PRM en 2024.

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Hipólito: El pragmatismo sin rencores

En contraste, Hipólito Mejía ha demostrado que en la política lo más importante no es el orgullo, sino la capacidad de adaptación. En el 2000, venció a Danilo Medina en las elecciones, pero nunca permitió que esa rivalidad se convirtiera en un conflicto personal. Por el contrario, con el tiempo, construyó una relación de respeto y amistad con Danilo, al punto de reconocerlo públicamente como un hombre disciplinado y un buen presidente.

Hipólito fue presidente de 2000 a 2004 y buscó la reelección en 2004 tras reformar la Constitución, lo que generó una crisis interna en el Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Su intento de continuidad fracasó rotundamente, perdiendo ante Leonel Fernández con un margen de casi 20 puntos. A pesar de ese golpe, Hipólito no guardó resentimientos y continuó su carrera política, siempre manteniendo una posición pragmática.

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En ese período, Luis Abinader, quien entonces era una figura emergente dentro del PRD, formó parte honorífica de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) bajo el gobierno de Hipólito, sin desempeñar un cargo ejecutivo. Sin embargo, en 2011, Luis renunció a ese puesto honorífico debido a su desacuerdo con la reelección de Hipólito. Este gesto de renuncia a una posición dentro del gobierno fue clave en la posterior aproximación de Luis a Leonel Fernández, un acercamiento que no solo le permitió a Luis Abinader posicionarse como una alternativa al PRD, sino que, con el tiempo, le facilitó el camino hacia la presidencia en 2020.

En 2020, Hipólito visitó a Danilo en la Casa Nacional del PLD y le propuso una alianza entre el PRM y el PLD para las elecciones de 2024, asegurando que en 2020 el PRM le había regalado nueve senadurías a Leonel a cambio de un mísero 4% en el llamado "acuerdo del cambio". Danilo no aceptó la oferta y, en cambio, cayó en la trampa de Leonel con la "Alianza Rescate RD", que terminó beneficiando únicamente a la Fuerza del Pueblo y dejando al PLD en un estado de vulnerabilidad extrema.

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Luis Abinader y Leonel: Una relación pragmática

A diferencia de Hipólito, Luis Abinader sí ha demostrado ser capaz de entenderse con Leonel Fernández. Su familia, históricamente vinculada al balaguerismo, tiene una relación política con Leonel que se remonta a 1996, cuando el padre de Luis, Rafael Abinader, apoyó la alianza del Frente Patriótico que llevó a Leonel al poder con el respaldo de Joaquín Balaguer.

Incluso, el propio Luis Abinader tuvo un episodio en el que demostró su cercanía con Leonel. En 2011, renunció a un puesto honorífico dentro del equipo de Hipólito Mejía, alegando estar en contra de la reelección, pero en ese mismo proceso terminó acercándose a Leonel. Su relación con Leonel ha sido siempre pragmática y calculada, a diferencia de la de Danilo, que ha estado marcada por la desconfianza y la traición.

En 2020, Hipólito visitó a Danilo en la Casa Nacional del PLD y le propuso una alianza entre el PRM y el PLD.

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Conclusión: La política dominicana y la falta de compromiso con el pueblo

Si hay algo que queda claro en todo este entramado de relaciones políticas es que, cuando los líderes políticos de la República Dominicana hacen acuerdos, en lo último que piensan es en el pueblo. Las alianzas no se hacen para mejorar la vida de la gente, sino para garantizar cuotas de poder y beneficios personales.

Danilo y Leonel prefirieron destruirse mutuamente antes que trabajar juntos por la estabilidad de su propio partido. Hipólito, por su parte, ha sido un maestro del pragmatismo, negociando sin rencores, pero siempre asegurándose de estar dentro de estructuras de poder. Luis Abinader, mientras tanto, ha sabido jugar con Leonel cuando le conviene, pero sin comprometer demasiado su propio liderazgo.

En la política, quien controla sus emociones tiene siempre una ventaja estratégica. Danilo y Leonel son el ejemplo perfecto de cómo el resentimiento puede ser más fuerte que la razón, mientras que Hipólito demuestra que el pragmatismo es la clave para la supervivencia política. Al final del día, el pueblo dominicano sigue siendo solo un espectador en un juego donde las decisiones nunca se toman pensando en su bienestar.

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