
La República Dominicana secuestrada: cuando el empresariado manda y la política obedece
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Lo que muchos perciben hoy como un simple “desgaste del gobierno del PRM” es, en realidad, la repetición de un patrón histórico perfectamente identificable: la captura sistemática del Estado de la República Dominicana por una élite empresarial que opera como poder real, mientras los gobiernos electos asumen el costo político, social y moral del saqueo. No es nuevo. No empezó con Luis Abinader. No terminó con Danilo Medina ni con Leonel Fernández. Es un ciclo que se repite desde los años noventa y que hoy entra en su fase más peligrosa: cuando ya queda poco que repartir.
Este artículo expone, sin eufemismos, el hilo conductor de ese proceso: cómo sectores empresariales —los llamados aquí “los Duques”— presionan, capturan, ordeñan y luego se desligan del poder político cuando el rechazo social se vuelve insostenible.
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El manual histórico de la República Dominicana: presión, apropiación y retirada
Desde 1996 el libreto es el mismo:
- Acompañan al gobierno entrante con discursos de estabilidad, inversión y modernización.
- Presionan para obtener leyes, activos y privilegios bajo el argumento de “eficiencia” y “desarrollo”.
- Extraen rentas extraordinarias, muchas veces garantizadas por el propio Estado.
- Cuando la sociedad se quilla, se desligan, se lavan las manos y dejan que los políticos carguen con el descrédito.
El empresariado no pierde elecciones. Los políticos sí.
La gran capitalización: 1997–1999
La llamada “capitalización del Estado” no fue una genialidad tecnocrática ni una visión reformista. Fue una operación de despojo.
Bajo la Ley 141-97 se entregaron activos estratégicos del Estado:
- CDEEE y empresas del sector eléctrico.
- EGE-Haina y EGE-Itabo (no hidráulicas).
- Molinos Dominicanos.
- La Marmolería.
- CORDE, con unas 24 empresas estatales.
- El CEA, con déficit operativo pero con activos jugosos.
Incluso Seguros San Rafael terminó absorbido por BanReservas.
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El Estado de la República Dominicana asumió pasivos; el sector privado recogió las bonanzas. El riesgo fue socializado. La ganancia, privatizada.
AFP y Seguridad Social: la máquina de recaudar
Con la llegada de Hipólito Mejía (2000), se aprueba la Ley de Seguridad Social. Las AFP no nacen como un sistema de protección social robusto, sino como un gran mecanismo de acumulación de capital.
Era un modelo necesario, sí, pero sin controles reales, entregado al mercado financiero.
Resultado: miles de millones recaudados, administrados por privados, con rendimientos desiguales y un Estado sin capacidad efectiva de regulación.
Baninter: la verdadera garata con puños
El colapso de Baninter expuso la fragilidad del sistema. ¿Qué ocurrió después?
- Los activos tóxicos se trasladaron al Banco Central.
- Desde el BCRD se liquidaron bienes a precios irrisorios.
- Plazos largos, tasas blandas.
- Sin licitaciones transparentes.
Y el dato clave: el único archivo de licitaciones que no aparece en el registro del Banco Central.
¿Casualidad? No.
4% para Educación: la jugada maestra
Cuando Leonel Fernández intenta poner freno en 2010–2011, el empresariado mueve otra ficha: la campaña del 4% para Educación.
Quince años después, el tiempo confirma algo incómodo: el problema no era el 4%, sino la forma en que se repartió.
- Gasto elevado.
- Baja calidad estructural.
- Negocios en libros, mochilas, uniformes, construcción de escuelas.
El presupuesto educativo se convirtió en un botín.
Cuando Leonel no cede, lo atacan:
- Sun Land.
- Harley Davidson.
- Súper Tucanos.
Casos con ruido político, pero jurídicamente débiles.
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Danilo: del socio útil al estorbo
En el primer gobierno de Danilo Medina, todo fluye. Nunca hubo un “no”.
En el segundo, Danilo empieza a pensar en legado:
- Frena a los grandes suplidores.
- Impulsa visitas sorpresa.
- Limita el control privado en alimentos escolares.
- Punta Catalina rompe el esquema eléctrico tradicional.
Respuesta:
- Consejo Nacional de Competitividad (2017): captura institucional.
- Campañas internacionales (OEA).
- Uso de ONG y movimientos como Marcha Verde.
- Aislamiento político.
Danilo pasa de presidente a figura decorativa.
Odebrecht: el caso sin sobornados
El expediente Odebrecht quedará como una anomalía histórica:
- Condenas por soborno.
- Cero empresarios condenados.
El relato se limpió cuidadosamente:
- El Estado fue el malo.
- El empresariado, espectador inocente.
Ese patrón se repite en 2021, 2022 y 2023: los “Duques” siempre quedan fuera.
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PRM, fideicomisos y APP: el cierre del ciclo
Con el PRM ocurre el “coqueteo” final.
Desde 2020:
- Explosión de fideicomisos.
- Alianzas Público-Privadas como norma.
- Educación, Salud, MIVED, transporte.
- Metro a costos quintuplicados.
- Libros, tecnología, transmisiones, infraestrua
Responsabilidad, nombres y ruptura del ciclo
Este no es un llamado a mesianismos ni a salvadores de turno. Es una advertencia histórica. Mientras no se señale con claridad a los empresarios beneficiarios finales y a los políticos que firman, facilitan o callan, el ciclo seguirá intacto. No basta con cambiar de partido; hay que romper la relación de subordinación entre el poder político y el poder económico. La sociedad dominicana debe entender que la verdadera disputa no es electoral, sino estructural: quién decide el uso del presupuesto, quién controla los activos públicos y quién paga las crisis. Sin presión real, sin memoria y sin consecuencias, el Estado seguirá siendo una finca administrada por gobiernos temporales al servicio de intereses permanentes. El tiempo de mirar hacia otro lado se agotó.
Nota aclaratoria:
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