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Comparación de Milagros Germán de la Reforma Fiscal con vivir en una Torre es una analogía simplista que insulta la realidad dominicana

Comparación de Milagros Germán de la Reforma Fiscal con vivir en una Torre es una analogía simplista que insulta la realidad dominicana

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Melvin SenaMELVIN SENA/11 OCT DE 2024/1 MIN/0 VISTAS

Recientemente, Milagros Germán, funcionaria pública y reconocida figura mediática en República Dominicana, hizo una polémica comparación entre el pago de impuestos y el pago de mantenimiento en una torre residencial. Esta afirmación ha provocado una reacción negativa, y no es para menos. La comparación es no solo simplista, sino que subestima las profundas fallas estructurales del sistema fiscal y de gestión pública en el país. Al equiparar el pago de impuestos a un servicio tangible como el mantenimiento en un edificio, Germán ha desatado críticas que exponen la desconexión de algunos sectores con la realidad que enfrenta la mayoría de los dominicanos.

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Servicios visibles vs. servicios invisibles

Cuando se vive en una torre como vive Milagros Germán y se paga por mantenimiento, hay una expectativa clara: los servicios deben funcionar.

Ascensores operativos, áreas comunes limpias y seguridad efectiva son ejemplos tangibles de lo que se paga. Sin embargo, en República Dominicana, los ciudadanos que pagan impuestos no ven reflejados sus aportes en una mejora proporcional en los servicios públicos. El país sufre de hospitales colapsados, escuelas en estado deplorable y carreteras en mal estado. Los dominicanos no pagan por servicios visibles y reales, sino por una administración pública que, en muchas ocasiones, no entrega nada a cambio. El sistema está plagado de corrupción y mala gestión, y el dinero parece esfumarse en contratos inflados y proyectos fantasmas, sin beneficios para la ciudadanía.

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Desaparición de los recursos públicos

Una de las mayores frustraciones de los dominicanos es la sensación de que el dinero que aportan al Estado desaparece “como por arte de magia”. A diferencia de un edificio donde se puede ver en qué se invierten los recursos, en República Dominicana el destino de los fondos públicos se pierde en el entramado de la corrupción. Políticos y élites económicas son percibidos como los principales beneficiarios de estos recursos, mientras que los servicios públicos continúan en estado de deterioro. Al igual que Nayib Bukele, presidente de El Salvador, ha señalado, cuando no se roba, el dinero alcanza. Pero en República Dominicana, el problema es justamente la malversación masiva de fondos, que ha erosionado la confianza en las instituciones.

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La reforma fiscal: una carga injusta

Germán argumenta que todos deben contribuir con la nueva reforma fiscal, pero esta postura ignora las profundas desigualdades del sistema tributario dominicano. En realidad, quienes más sufren los efectos de esta reforma son los sectores de menores ingresos y la clase media, mientras que las grandes fortunas y las élites políticas continúan evadiendo sus responsabilidades o minimizando sus contribuciones. La reforma es percibida como un golpe directo al bolsillo del pueblo, que paga cada vez más impuestos sin ver mejoras en su calidad de vida. Esta medida no parece orientada a resolver los problemas del país, sino a tapar los huecos fiscales provocados por la corrupción y la mala gestión gubernamental.

Una analogía insultante y desconectada

Comparar la economía de República Dominicana con una torre de lujo es tan absurdo como ofensivo. El país está marcado por profundas desigualdades sociales y económicas, con sectores públicos que ofrecen servicios de pésima calidad. Hay hospitales sin medicinas, escuelas sin infraestructura básica, y carreteras que se asemejan a zonas de guerra. Mientras tanto, los políticos corruptos viven en lujo, muy alejados de las condiciones en las que vive la mayoría de la población.

La analogía de Milagros Germán sugiere que se puede justificar un aumento de impuestos porque “todos tenemos que contribuir”, pero la realidad es que la gente ya está contribuyendo, sin recibir nada tangible a cambio.

La comparación de Milagros Germán entre el pago de impuestos y el pago de mantenimiento en una torre es no solo inadecuada, sino también ofensiva. En una torre bien gestionada, los pagos aseguran que los servicios funcionen correctamente. En República Dominicana, los impuestos no garantizan nada para la mayoría de la población. El dinero se disuelve en un sistema corrompido, donde los ciudadanos no ven mejoras en su calidad de vida. Esta reforma fiscal no es más que otro asalto a los bolsillos del pueblo, mientras las élites continúan disfrutando de privilegios y corrupción.

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