
Una alianza peligrosa: David Collado y Raquel Peña, más poder económico del que el país puede soportar
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En los últimos días resulta llamativa la insistencia de ciertos comunicadores en posicionar la idea de una posible alianza presidencial entre David Collado y Raquel Peña. Que esa unión pueda darse es una cosa; que convenga al país es otra muy distinta. Desde una lectura política y económica responsable, esa fórmula no representa nada bueno para los dominicanos.
El problema de fondo no es solo político, sino estructural y económico. Ambos representan —directa o indirectamente— grupos económicos poderosos y rivales, con un interés claro en el control del presupuesto nacional. Entregar la administración del Estado a dos grupos económicos enfrentados al mismo tiempo no reduce riesgos: los multiplica. Es mucho más peligroso que concentrar ese poder en uno solo, porque convierte el presupuesto en un botín de disputa permanente.
El antecedente que preocupa
Actualmente, la vicepresidenta ya tiene incidencia sobre áreas importantes del gasto público.
Sin embargo, el alto nivel de endeudamiento no se ha traducido en una mejora significativa de los servicios públicos, en proporción al volumen de inversión ejecutada. A esto se suma que, en distintos debates públicos y señalamientos mediáticos, el nombre de la vicepresidenta ha orbitado en narrativas de cuestionamientos y presuntos actos de corrupción, lo que —independientemente de responsabilidades legales— debilita políticamente cualquier proyecto que intente presentarse como renovación. Del lado de David Collado, el panorama no es más alentador. Su imagen pública no es orgánica ni espontánea: es el resultado de más de una década de inversión millonaria en marketing político, diseñada para posicionarlo como presidenciable. Ese marketing no es filantropía: responde a intereses muy concretos, los mismos que aspirarían a controlar el presupuesto nacional en caso de que llegue a la Presidencia.
Sin raíces, pero con chequera
Ni Collado ni Peña poseen raíces profundas en la base del Partido Revolucionario Moderno (PRM). Su principal fortaleza no es la militancia ni la estructura territorial, sino el poder económico y la influencia empresarial. Y aquí surge una pregunta clave:
¿Respaldarán los dirigentes políticos —que ya viven una experiencia compleja con un presidente de perfil empresarial como Luis Abinader— una boleta encabezada por dos figuras empresariales de grupos rivales?
La historia reciente indica que el político dominicano aprende rápido cuando se siente desplazado del poder real, y hoy muchos dentro del PRM sienten que el partido gobierna, pero no decide.
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A Raquel Peña no le conviene esa alianza con David Collado
Paradójicamente, Raquel Peña es quien más pierde en un escenario de alianza con David Collado. Acompañarlo la proyectaría como una figura subordinada, con escaso margen de maniobra y una capacidad de negociación limitada, tanto política como económicamente. Además, sería vista como una arribista política, sumándose a un proyecto ya fabricado, en lugar de construir uno propio.
Collado, por su parte, no tiene la capacidad real de ofrecer garantías sólidas al grupo económico que respalda a Peña. En cambio, otras posibles alianzas —aún abiertas y tempranas— le permitirían a ella negociar desde una posición de mayor fuerza, sin quedar atrapada en un esquema donde el poder real ya está repartido.
La posición de hackeandoelsistema.net
Desde hackeandoelsistema.net sostenemos una posición clara:
el candidato de cualquier partido debe ser el resultado de la expresión genuina de su base, no de campañas de marketing sofisticadas ni de acuerdos entre élites económicas con intereses opacos.
Cuando la política se convierte en una puja entre grupos financieros por el control del presupuesto, el Estado deja de servir al ciudadano y pasa a servir al capital. Y esa es una experiencia que los dominicanos ya conocen demasiado bien.
La alianza Collado-Peña, si se concreta, no sería una solución ni una evolución: sería una advertencia.
https://hackeandoelsistema.net/la-ley-de-pensiones-afp-en-republica-dominicana/
Nota aclaratoria:
Algunas informaciones contenidas en este artículo tienen carácter especulativo, fundamentadas en el análisis de hechos públicos y en el comportamiento reciente de los actores mencionados, así como en una filtración genuina proveniente de una fuente de entero crédito. En virtud de los principios éticos del periodismo y del marco legal nacional e internacional, nos reservamos el derecho de proteger la identidad de dicha fuente, conforme a lo establecido en el Artículo 49 de la Constitución de la República Dominicana, que garantiza la libertad de expresión e información, así como el derecho a mantener el secreto profesional. Este derecho también está respaldado por instrumentos internacionales como el Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y los principios establecidos por la UNESCO y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre la libertad de prensa. La protección de nuestras fuentes es no solo un derecho, sino un deber ético frente al interés público y la democracia.
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