
Desde que Abinader es presidente con el PRM, no ha inaugurado una sola obra en honor a Peña Gómez
Contenido migrado desde el archivo editorial de Hackeando el Sistema.
Desde que Luis Abinader asumió la presidencia en agosto de 2020, el Partido Revolucionario Moderno (PRM) ha intentado mostrar respeto hacia la memoria de José Francisco Peña Gómez, el líder político más grande de masas en la historia dominicana. Sin embargo, cuando se observan con lupa las acciones realizadas en estos casi cinco años de gobierno, lo cierto es que los homenajes han sido mínimos, simbólicos y, en muchos casos, vacíos de verdadero contenido social.
Esta es otra prueba de que, desde que Luis Abinader asumió la presidencia en la República Dominicana, se han construido pocas obras de impacto social, ni siquiera de mediano alcance, a pesar de las numerosas promesas hechas en campaña y en su gestión. Los datos verificables muestran que, en más de cuatro años de gobierno, las principales inauguraciones se concentran en remozamientos menores. Mientras tanto, sectores fundamentales como salud, vivienda y transporte carecen de proyectos de envergadura comparables a los realizados por administraciones anteriores, lo que evidencia un gobierno con más discursos que realizaciones concretas.
Entre las pocas iniciativas del presidente Abinader, del PRM, se pueden citar:
la inauguración en 2022 de un busto en Loma del Flaco (un trapo de busto), su natal comunidad en Valverde; el anuncio en 2025 de un museo en Cambita, San Cristóbal, todavía en etapa de promesa; y la promulgación de la Ley 46-23 que establece el 6 de marzo como Día Nacional de José Francisco Peña Gómez. Obras importantes, sí, pero distantes de lo que representó Peña Gómez en vida y del legado social que defendió bajo la consigna de “primero la gente”.
El gran contraste está en cómo el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), aunque adversario histórico del peñagomismo, engrandeció a su figura principal, Juan Bosch, con una verdadera infraestructura de memoria. Durante los gobiernos peledeístas se levantó la estación del Metro de Santo Domingo que lleva su nombre, se fortaleció el Instituto de Formación Política Profesor Juan Bosch, se anunció la Biblioteca Nacional con su denominación, y hasta se concibió la Ciudad Juan Bosch, un proyecto habitacional de gran impacto social.
https://hackeandoelsistema.net/estados-unidos-y-la-doble-moral-en-la-lucha-contra-el-narcotrafico/
En cambio, el PRM —que se proclama heredero del pensamiento de Peña Gómez— no ha colocado su nombre a ninguna obra de trascendencia nacional: ni escuelas, ni hospitales, ni proyectos habitacionales, ni estaciones de transporte. Y lo más preocupante: la visión de gobierno dista mucho de la que tenía Peña Gómez. Mientras él levantaba la bandera de los pobres y defendía a las mayorías marginadas, el actual gobierno ha priorizado políticas económicas que favorecen a sectores empresariales, dejando a un lado el verdadero espíritu social que motivaba al líder perredeísta.
Lo hecho hasta hoy por el PRM y el presidente Abinader, en honor a Peña Gómez se queda corto, casi anecdótico, frente a lo que el PLD supo hacer para inmortalizar a su fundador. La diferencia es clara: uno construyó símbolos vivos y palpables para que el pueblo los use y los recuerde; el otro se ha limitado a ceremonias y bustos que, más allá de la foto oficial, no reflejan la grandeza del hombre que encarnó el verdadero liderazgo popular de la República Dominicana.
Nota aclaratoria:
Algunas informaciones contenidas en este artículo tienen carácter especulativo, fundamentadas en el análisis de hechos públicos y en el comportamiento reciente de los actores mencionados, así como en una filtración genuina proveniente de una fuente de entero crédito. En virtud de los principios éticos del periodismo y del marco legal nacional e internacional, nos reservamos el derecho de proteger la identidad de dicha fuente, conforme a lo establecido en el Artículo 49 de la Constitución de la República Dominicana, que garantiza la libertad de expresión e información, así como el derecho a mantener el secreto profesional. Este derecho también está respaldado por instrumentos internacionales como el Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y los principios establecidos por la UNESCO y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre la libertad de prensa. La protección de nuestras fuentes es no solo un derecho, sino un deber ético frente al interés público y la democracia.
Cargando comentarios...
Comentarios de la red
No hay comentarios registrados en este nodo.
