
La idea de un “sabotaje” tras el blackout es una cortina de humo: el gobierno evita señalar a los verdaderos responsables, los empresarios eléctricos que lo quieren todo
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La única razón por la que el gobierno pretende dejar sobre el tapete la posibilidad de un “sabotaje” en el circuito eléctrico tras el blackout, es para controlar la narrativa y evitar que la opinión pública vuelva a concentrarse en el tema que realmente los está golpeando: los narco-candidatos del PRM.
El apagón nacional del 10 de noviembre de 2025 cambió de golpe el eje mediático. Hasta ese día, el tema dominante era la corrupción, el narcotráfico político y la descomposición moral dentro del oficialismo. Pero bastó que el país quedara a oscuras por más de cuatro horas para que todo el ruido mediático girara hacia la electricidad, los memes y las teorías de conspiración.
¿Coincidencia? Difícil creerlo.
El discurso del sabotaje: una jugada comunicacional
Cuando las instituciones hablan de “sabotaje” tras el blackout sin pruebas concretas, lo que buscan no es informar, sino desviar.
Lo sabe cualquier estratega político: el miedo y la incertidumbre mueven más rápido la opinión pública que los hechos. Sin embargo, el gabinete eléctrico ya descartó oficialmente cualquier indicio de intervención externa. La falla fue técnica. Entonces, ¿por qué insistir en el sabotaje? Porque mantener la sospecha viva les permite ganar tiempo y cambiar el foco del debate político, en un momento donde el gobierno está en su punto más débil.
Y si el DNI quiere plantear sabotaje, que lo haga con elementos irrefutables, no con comunicados de humo. No salgan con cuentos de “una chispa, una fuga de combustible o una línea manipulada”. No subestimen la inteligencia del pueblo dominicano.
https://hackeandoelsistema.net/ciudadanos-tienen-derecho-a-querellarse-por-el-apagon-blackout/
Lo que realmente pasó: el país se apagó por dentro
Mientras el gobierno busca culpables imaginarios, las causas técnicas del apagón son claras y verificables.
En HackeandoElSistema.net lo explicamos con base en reportes de ingenieros del sector eléctrico:
- Un sistema renovable sin inercia
Las plantas solares y eólicas —que ya representan una parte importante del sistema— no generan inercia, a diferencia de las plantas térmicas tradicionales.
La inercia es lo que da estabilidad: cuando una planta convencional falla, las demás compensan la frecuencia y evitan el colapso.
Sin esa reserva natural, una pequeña perturbación puede causar una reacción en cadena. Eso fue lo que pasó el 10 de noviembre. - Falta de baterías de regulación
Las energías renovables producen electricidad cuando hay sol o viento, no cuando el país la necesita.
En sistemas modernos, las baterías de almacenamiento amortiguan esas variaciones. En República Dominicana no existen esos sistemas a escala nacional.
El resultado es un sistema inestable, incapaz de absorber o liberar energía de manera dinámica. - Un cerebro viejo para una red moderna
Seguimos administrando energía del siglo XXI con tecnología del siglo XX.
Las subestaciones, protecciones y sistemas de control no están diseñados para redes con alta penetración renovable. Cuando una falla ocurre, el sistema no corrige: se desconecta. - Ausencia de regulación técnica
Los parques solares y eólicos privados no están obligados por ley a mantener estabilidad en frecuencia y voltaje. Venden energía, pero no aportan soporte técnico.
Es como llenar una carretera de vehículos sin frenos ni señales: basta un descuido para provocar un choque múltiple.
La oscuridad fue más que eléctrica
El blackout del 10 de noviembre fue una advertencia, no un accidente.
Mostró que el país está en el umbral de una crisis energética estructural, y al mismo tiempo, de una crisis de credibilidad política. Cuando los mismos que apagan la luz son los que deben encenderla, el país queda en manos de juez y parte.
Por eso, insistir en la hipótesis del sabotaje sin pruebas es una ofensa a la inteligencia colectiva. El gobierno debe dejar de manipular la percepción pública y asumir su responsabilidad técnica y moral: modernizar el sistema eléctrico y dejar de gobernar a base de distracciones.
Porque lo verdaderamente peligroso no es un apagón eléctrico…
Es un país que se acostumbra a vivir en la oscuridad de la mentira.
https://hackeandoelsistema.net/hablar-de-exportar-energia-en-medio-de-un-blackout/
Nota aclaratoria:
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