Cada año, el Día de las Madres se convierte en una de las fechas de mayor actividad política en la República Dominicana. Es el momento en que diputados, senadores, alcaldes, regidores y dirigentes comunitarios salen a compartir con miles de mujeres que constituyen el corazón de las familias dominicanas.
Sin embargo, este año surge una pregunta que merece una respuesta.
Según informaciones que circulan en distintos espacios políticos y comunitarios, la Cámara de Diputados habría facilitado recursos para que los legisladores llevaran ayuda en el Día de las madres de sus respectivas demarcaciones. Entre los artículos mencionados figuran electrodomésticos, bonos, materiales de construcción y otras asistencias destinadas a beneficiar directamente a familias necesitadas.
Si esto fue así, entonces resulta llamativo que en muchos municipios y circunscripciones apenas se hayan visto actividades públicas organizadas por una parte importante de los legisladores.
La pregunta es sencilla: ¿Dónde fueron a parar esos recursos?
Algunos diputados realizaron actividades visibles, documentadas en fotografías, videos, transmisiones en vivo y notas de prensa. Las evidencias están ahí y pueden ser observadas por cualquier ciudadano.
Pero en otros casos la situación genera interrogantes. Si los recursos fueron entregados, ¿por qué no existen actividades registradas? ¿Fueron distribuidos de manera individual? ¿Se canalizaron a través de dirigentes comunitarios? ¿O simplemente nunca llegaron a las madres para las cuales estaban destinados?
Las respuestas deben ser ofrecidas por quienes administraron esos recursos.
Más preocupante aún son los rumores que circulan de manera insistente en sectores políticos y comerciales, donde se comenta que parte de los electrodomésticos, bonos o materiales habrían sido comercializados en establecimientos privados. Hasta el momento, esas versiones carecen de pruebas públicas que permitan afirmarlas como hechos.
Pero precisamente por la gravedad de esos comentarios, lo correcto sería transparentar el destino de cada ayuda entregada.
Cuando se manejan recursos que tienen como finalidad beneficiar a ciudadanos de escasos ingresos, la transparencia no debe ser opcional. Debe ser una obligación moral y política.
Las madres dominicanas merecen saber qué ocurrió con cada electrodoméstico, cada bono y cada material de construcción que supuestamente fue asignado para ellas.
Porque si los recursos llegaron a quienes los necesitaban, la ciudadanía merece conocerlo.
Y si no llegaron, también merece saberlo.
La confianza pública no se construye con rumores ni con discursos. Se construye con hechos, evidencias y rendición de cuentas.
Por Melvin Sena
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