
Tremendo TOLLO en la entrega de la nueva Cédula tiene la JCE: improvisación, mala logística y una oportunidad mal gestionada
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Diversos ciudadanos han comenzado a reportar inconvenientes al acudir a renovar la nueva cédula de identidad, en lo que debió ser un proceso ordenado, eficiente y bien planificado por la Junta Central Electoral (JCE). Sin embargo, lo que se está evidenciando en esta fase inicial apunta a lo contrario: fallas logísticas, desorganización operativa y una evidente falta de previsión institucional.
Desde Hackeandoelsistema.net consideramos que el problema no es tecnológico, sino estratégico. No se trata de la calidad del documento —que promete altos estándares de seguridad—, sino de cómo se está ejecutando su implementación.
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Una mala planificación desde el origen
El principal error de la JCE fue tratar el proceso como una simple renovación masiva, cuando en realidad se trata de una operación nacional de alto impacto, comparable a un censo o a un proceso electoral.
No hubo:
- Segmentación inteligente de la población
- Priorización por niveles de impacto social
- Infraestructura adecuada para absorber la demanda
- Comunicación efectiva previa
El resultado es el esperado en estos casos: filas, confusión, retrasos y frustración ciudadana.
Un modelo equivocado: todos al mismo tiempo
Uno de los fallos más evidentes es el modelo de convocatoria general. Aunque se ha intentado organizar por mes de nacimiento, esto sigue siendo un criterio débil y poco estratégico.
Desde nuestra perspectiva, el proceso debió estructurarse por capas funcionales de la sociedad, no por criterios arbitrarios.
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Orden correcto sugerido:
1. Personal esencial (fase crítica):
- Médicos
- Enfermeras
- Bomberos
- Policías
- Militares
Este grupo sostiene la operatividad del Estado en situaciones de emergencia. Su identificación debe ser prioritaria, sin fricciones ni pérdidas de tiempo.
2. Profesionales y sectores productivos (fase económica):
- Ingenieros
- Abogados
- Docentes
- Técnicos especializados
- Empresarios
Aquí se protege la continuidad de la economía y la institucionalidad.
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3. Población general (fase masiva):
- Ciudadanos sin rol crítico en servicios esenciales
Este orden reduce el colapso del sistema y distribuye la demanda de forma lógica.
Un error conceptual: tratar a todos igual en un proceso desigual. La JCE ha aplicado un enfoque de “igualdad operativa” que en la práctica genera ineficiencia estructural.
No todos los ciudadanos tienen el mismo nivel de urgencia ni impacto en el funcionamiento del país. En procesos de alta demanda, tratar a todos igual es una forma de desorden, no de justicia.
Un médico que pierde una mañana en una fila no es equivalente a cualquier otro caso: es capacidad de atención médica que se pierde para la sociedad.
Falta de operación 24/7: un cuello de botella innecesario
Otro error crítico es no haber habilitado un sistema de atención 24 horas, 7 días a la semana.
Un proceso de renovación de más de 9 millones de documentos requiere:
- Turnos rotativos
- Centros extendidos
- Operación continua
Limitar el servicio a horarios tradicionales genera acumulación artificial de demanda y presión sobre el sistema.
Débil campaña informativa y educativa
La comunicación institucional ha sido insuficiente y poco efectiva. Muchos ciudadanos no entienden:
- Cómo funciona el proceso
- Qué documentos llevar
- Cuándo realmente deben acudir
- Cómo evitar filas innecesarias
Esto evidencia una falla en la fase de educación cívica previa, clave en cualquier despliegue nacional.
No se trata solo de informar, sino de gestionar el comportamiento ciudadano.
Señales de improvisación
Lo que se percibe hasta ahora no es un sistema en fase de ajuste, sino un proceso que no fue probado adecuadamente antes de su lanzamiento masivo.
Las señales son claras:
- Saturación desde el primer día
- Falta de flujo organizado en los centros
- Desconexión entre planificación y ejecución
- Ausencia de protocolos visibles de contingencia
Esto no es un problema menor. Es un indicio de déficit de experiencia en operaciones de gran escala.
Una oportunidad que aún puede corregirse
A pesar de las fallas iniciales, el proceso aún está a tiempo de ser corregido si se toman decisiones firmes:
- Reestructurar el orden de atención por sectores
- Implementar operación extendida o 24/7
- Fortalecer la comunicación estratégica
- Descentralizar y ampliar centros de atención
- Integrar herramientas digitales de citas reales (no simbólicas)
La nueva cédula representa un avance importante en términos de seguridad e identidad nacional, pero su implementación está siendo empañada por errores que eran previsibles.
Desde Hackeandoelsistema.net lo decimos con claridad:
no se puede gestionar un proceso de esta magnitud con lógica administrativa tradicional.
Esto requiere visión estratégica, ejecución técnica y comprensión del comportamiento social.
Si no se corrige a tiempo, lo que debía ser un logro institucional puede convertirse en otro caso más de desconfianza ciudadana hacia el Estado.
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