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Abrir una empresa no es el problema: el verdadero desafío es sobrevivir en República Dominicana

Abrir una empresa no es el problema: el verdadero desafío es sobrevivir en República Dominicana

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El país sigue creando negocios, pero la caída de la relación entre empresas nuevas y empresas que desaparecen plantea una pregunta incómoda: ¿estamos creando empresas sostenibles o simplemente reemplazando unas por otras?

Por Melvin Sena | HackeandoElSistema.net

En República Dominicana existe una contradicción que merece mucha más atención.

Por un lado, el discurso oficial puede mostrar una economía dinámica: nuevas empresas, crecimiento del empleo formal, inversión, turismo, zonas francas y un sector privado que continúa expandiéndose.

Y los números efectivamente muestran crecimiento.

La Oficina Nacional de Estadística registró 125,715 empresas formales en 2025, mientras que el empleo asociado al tejido empresarial formal superó los 2.2 millones de puestos. Durante ese año nacieron 14,458 nuevas empresas. One

Pero hay otra pregunta que casi nunca aparece en el titular:

¿Cuántas de esas empresas estarán todavía funcionando dentro de cinco, diez o veinte años?

Porque abrir una empresa es relativamente sencillo.

Mantenerla es la verdadera prueba.

La relación que debería preocuparnos

Los datos sobre nacimientos y desapariciones empresariales muestran un cambio que merece ser discutido.

En 2021, por cada empresa que cerraba se creaban aproximadamente 4.06 nuevas.

En 2022 fueron 3.86.

En 2023 la relación llegó a aproximadamente 6.71 empresas nuevas por cada una que cerraba.

Pero entonces ocurre el cambio.

En 2024 la relación cayó a aproximadamente 2.68.

Y en 2025 descendió nuevamente, hasta alrededor de 2.5 nuevas empresas por cada empresa que desaparecía.

La diferencia entre 2023 y 2025 es demasiado grande para ignorarla.

No significa automáticamente que la economía dominicana esté colapsando.

Pero sí significa que el ritmo de renovación empresarial perdió fuerza de manera considerable.

Y eso debería provocar una pregunta:

¿Qué está pasando con la capacidad de los negocios dominicanos para sostenerse en el tiempo?

No se puede comparar una empresa de 20 años con tres emprendimientos recién nacidos

Aquí está uno de los problemas con el argumento de:

“Por cada empresa que cierra, nacen 2.5 nuevas.”

La frase puede sonar positiva.

Pero esconde una diferencia fundamental.

No estamos comparando necesariamente empresas equivalentes.

Una empresa que lleva 15 o 20 años operando, con empleados, alquiler, equipos, obligaciones fiscales, proveedores, clientes y una estructura productiva, no puede compararse mecánicamente con tres emprendimientos recién registrados.

Una empresa naciente es una promesa.

Una empresa que sobrevivió 20 años es una institución económica.

Por eso, contar únicamente cuántas empresas nacen no basta.

Hay que preguntar cuántas sobreviven.

Cuántas crecen.

Cuántas contratan empleados.

Cuántas exportan.

Cuántas pagan impuestos durante décadas.

Y cuántas consiguen pasar de microempresa a pequeña, de pequeña a mediana y de mediana a grande.

Ahí está la verdadera salud del ecosistema empresarial.

El dato más revelador está en las microempresas

El informe DyDEF 2025 de la ONE contiene un dato especialmente importante.

De las 14,458 empresas que nacieron formalmente en 2025, 13,690 fueron microempresas.

Es decir, prácticamente todo el dinamismo de creación empresarial se concentra en los negocios más pequeños.

Mientras tanto, solamente nueve grandes empresas aparecen entre los nacimientos registrados. One

Esto no es necesariamente malo.

Al contrario: demuestra que los dominicanos siguen teniendo iniciativa y capacidad para emprender.

Pero plantea un problema.

¿Dónde están las condiciones para que esas microempresas crezcan?

Porque si la economía produce miles de pequeños negocios, pero muy pocos consiguen convertirse en empresas medianas y grandes, entonces estamos creando emprendimiento, pero no necesariamente estamos creando acumulación empresarial.

Y aquí aparece una señal todavía más preocupante

La propia ONE reporta que en 2025 la tasa general de supervivencia empresarial fue de 91.4%.

Pero cuando se observa por tamaño, aparece una diferencia importante.

Las microempresas tuvieron una tasa de supervivencia de 90.2%, mientras que las empresas pequeñas, medianas y grandes superaron el 96%. One

Eso significa que el tamaño importa.

Mientras más pequeña es la empresa, mayor parece ser su vulnerabilidad.

Y eso debería preocupar a cualquier gobierno que diga estar interesado en fomentar el emprendimiento.

Porque no basta con decirle al dominicano:

“Emprende.”

Hay que preguntarse:

¿Qué ocurre después de que emprende?

El Estado puede facilitar que nazca una empresa, pero debe ayudar a que sobreviva

El verdadero apoyo al emprendedor no consiste solamente en permitirle registrar una empresa.

El emprendedor necesita acceso a crédito.

Necesita mercados.

Necesita capacitación.

Necesita infraestructura.

Necesita energía confiable.

Necesita seguridad jurídica.

Necesita procesos administrativos razonables.

Necesita poder contratar.

Necesita vender.

Necesita cobrar.

Necesita crecer.

Y necesita sobrevivir a los primeros años.

El propio Banco Mundial ha señalado durante años que el acceso al financiamiento constituye uno de los obstáculos importantes para las pequeñas empresas dominicanas y que mejorar el acceso al crédito es fundamental para permitirles crecer. World Bank Blogs

Más recientemente, el Banco Mundial señaló que más del 85% de los pequeños negocios en República Dominicana son informales, mientras que las MiPymes enfrentan cargas administrativas importantes; incluso el proceso para registrar una nueva empresa puede tomar entre 20 y 30 días. World Bank

Eso revela una paradoja:

queremos formalizar al pequeño empresario, pero formalizar también tiene costos.

El problema no es solamente el impuesto

Sería demasiado fácil reducir todo esto a:

“Los impuestos están matando las empresas.”

La realidad es más compleja.

El Banco Mundial ha señalado problemas estructurales relacionados con productividad, capital humano, competitividad, eficiencia del gasto público e innovación. World Bank

Y su marco de cooperación con República Dominicana identifica precisamente la necesidad de mejorar el clima de inversión, facilitar financiamiento para pequeñas y medianas empresas y fortalecer la productividad. World Bank

Es decir:

el problema empresarial dominicano no tiene una sola causa.

Hay impuestos.

Hay financiamiento caro o insuficiente.

Hay burocracia.

Hay informalidad.

Hay problemas de productividad.

Hay dificultades para acceder a mercados.

Hay falta de capacitación.

Y también existen problemas propios de los negocios: mala administración, modelos de negocio débiles, poca planificación o falta de capital.

Culpar exclusivamente al Estado sería incorrecto.

Pero decir que todo depende de la capacidad individual del emprendedor también sería una simplificación.

El Estado no crea al empresario, pero sí puede crear el terreno

Una economía saludable no necesita que el gobierno mantenga con vida empresas inviables.

Eso tampoco sería sano.

Una empresa que no tiene mercado, que está mal administrada o cuyo modelo no funciona eventualmente debe desaparecer.

El problema aparece cuando empresas viables mueren porque el entorno les impide crecer.

Ahí es donde entra la responsabilidad pública.

El Estado no tiene que garantizarle ganancias al empresario.

Tiene que garantizar condiciones razonables para competir.

Que el emprendedor tenga acceso a financiamiento.

Que pueda formalizarse sin una carga desproporcionada.

Que pueda contratar legalmente.

Que pueda acceder a mercados.

Que tenga seguridad jurídica.

Que pueda competir contra empresas mucho más grandes.

Y que las políticas públicas no terminen favoreciendo únicamente a quienes ya tienen capital.

La gran pregunta para 2026

La República Dominicana puede presumir de tener una economía que sigue creciendo y un tejido empresarial que continúa expandiéndose.

Pero eso no debería impedirnos formular una pregunta incómoda:

¿Estamos creando empresas o estamos creando sobrevivientes?

Porque no es lo mismo.

Una economía verdaderamente dinámica no solamente registra nuevos negocios.

También consigue que esos negocios crezcan.

Que acumulen capital.

Que contraten trabajadores.

Que innoven.

Que exporten.

Que paguen impuestos.

Que sobrevivan a las crisis.

Y que eventualmente puedan convertirse en empresas de segunda y tercera generación.

El objetivo no debería ser que un dominicano abra una empresa.

El objetivo debería ser que ese dominicano pueda celebrar diez años después que todavía la tiene.

Porque una empresa nueva genera una expectativa.

Una empresa que sobrevive genera estabilidad.

Una empresa que crece genera empleos.

Y una empresa que permanece durante décadas construye riqueza.

Por eso, cuando alguien diga:

“No hay problema; por cada empresa que cierra nacen 2.5 nuevas”,

la pregunta correcta no debería ser cuántas nacieron.

La pregunta debería ser:

¿Cuántas de esas 2.5 seguirán existiendo dentro de diez años?

Porque abrir una empresa es emprender.

Mantenerla es competir.

Hacerla crecer es construir riqueza.

Y conseguir que miles de emprendedores puedan hacer las tres cosas debería ser una de las principales responsabilidades de cualquier política económica seria en República Dominicana.

El país no necesita solamente más empresas.

Necesita empresas que puedan sobrevivir.

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