
ACD Media y su Encuestas a la carta: anatomía de una percepción fabricada dentro del PRM
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Los resultados publicados recientemente por ACD Media sobre las preferencias internas del Partido Revolucionario Moderno (PRM) han generado más ruido que credibilidad. Según dicha medición, David Collado encabezaría con un 45.4%, seguido muy de lejos por Carolina Mejía (14.3%), Raquel Peña (7.1%) y Guido Gómez Mazara (5.4%). El resto aparece fragmentado en porcentajes marginales.
El problema no es solo el resultado: es la inconsistencia técnica, política y empírica que lo rodea.
1. Error estructural: mezclar “población general” con preferencias internas
Uno de los fallos más graves es conceptual. La encuesta pregunta en población general quién prefieren como candidato del PRM. Esto introduce un sesgo de universo evidente:
- La población general no vota en primarias internas.
- Muchos entrevistados no son militantes ni simpatizantes reales del PRM.
- La pregunta mide nivel de conocimiento mediático, no intención de voto interno.
En términos metodológicos, esto invalida cualquier inferencia sobre liderazgo real dentro del partido.
2. El “efecto cargo” y la inflación artificial de figuras mediáticas
Cuando se mide en población abierta, los funcionarios con mayor exposición institucional parten con ventaja automática. En este caso, el liderazgo atribuido a David Collado responde más a:
- Visibilidad como ministro
- Presencia constante en medios
- Asociación con políticas públicas de alto presupuesto
Eso no equivale a estructura partidaria, ni a capacidad de movilización interna. Las encuestas serias separan popularidad nacional de fuerza orgánica. Aquí se fusionan deliberadamente.
https://hackeandoelsistema.net/novedad-o-vieja-alianza-entre-jean-luis-y-david-collado-en-el-prm/
Esta entrega no puede leerse como un ejercicio técnico de medición de la realidad política, sino como una encuesta por encargo, pagada y diseñada para inducir percepción, no para informar. El levantamiento y la forma en que ACD Media presenta los datos responden a una lógica de marketing político temprano, cuyo objetivo es instalar la idea de un liderazgo definido dentro del Partido Revolucionario Moderno, aun cuando esa narrativa no encuentra sustento ni en la dinámica interna del partido ni en los hechos públicos recientes.
No se trata de un error aislado, sino de una construcción deliberada: se elige mal el universo, se formulan preguntas funcionales al resultado deseado y se omite información metodológica clave, todo con el fin de fabricar consenso, desalentar competidores y moldear opinión, sacrificando la verdad empírica en favor de una percepción políticamente conveniente.
3. Desconexión total con la evidencia empírica reciente
La narrativa que intenta instalar la encuesta colapsa frente a hechos observables:
- En el más reciente aniversario del PRM, el supuesto “líder claro” pasó prácticamente desapercibido, sin arrastre ni euforia.
- Carolina Mejía ni siquiera asistió al evento, lo que contradice cualquier tesis de centralidad política actual.
- Por el contrario, Wellington Arnaud fue uno de los dirigentes más aclamados, con respaldo espontáneo y visible.
- Guido Gómez Mazara, a quien la encuesta reduce a un dígito bajo, obtuvo cerca de 10% en la primaria pasada, enfrentándose al presidente Luis Abinader en su momento de mayor popularidad. Pensar que hoy su base es menor resulta, como mínimo, ilógico.
https://hackeandoelsistema.net/algunos-presidenciables-del-prm-quiere-que-se-adelante/
4. Subestimación selectiva y fragmentación inducida
Otro patrón clásico de encuestas orientadas es la pulverización del “resto”:
- Tony Peña Guaba, Yayo Sanz Lovatón y otros aparecen con cifras anecdóticas.
- No se explica margen de error por subgrupo.
- No se publica ficha técnica completa ni ponderaciones regionales.
El objetivo es claro: crear la ilusión de una competencia resuelta, desincentivando otras candidaturas.
5. Ausencia de transparencia metodológica
La publicación carece de elementos mínimos exigibles:
- Tamaño y distribución real de la muestra interna
- Tipo de muestreo (aleatorio, cuotas, conveniencia)
- Nivel de no respuesta
- Redacción exacta de la pregunta (clave en encuestas “estimuladas”)
Sin estos datos, el estudio no es verificable ni auditable.
https://hackeandoelsistema.net/luis-abinader-y-wellington-arnaud-duplican-la-distribucion/
6. Encuestas como instrumento de poder, no de medición
Que las encuestas se encarguen y se paguen no es novedad.
Lo preocupante es cuando dejan de medir la realidad para intentar fabricarla. En este caso, el estudio de ACD Media parece responder más a una estrategia de posicionamiento temprano que a un ejercicio demoscópico serio.
Cuando el desfase entre números y realidad observable es tan amplio, la encuesta pierde su función técnica y se convierte en propaganda con apariencia científica.
Todos los negocios buscan rentabilidad, pero vender un relato evidentemente desconectado de la realidad política no es solo un error profesional: es una falta de respeto a la inteligencia del electorado y a la militancia del PRM.
La percepción no se impone con gráficos; se construye con liderazgo real, estructura y calle. Y ninguna encuesta, por más maquillada que esté, puede sustituir eso.
Nota aclaratoria:
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