
Acento calla, Nuria cobra: los contratos del gobierno que el editorial no menciona
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El editorial de Acento pinta a Nuria Piera como un ícono incuestionable del periodismo ético en República Dominicana. Pero una revisión crítica y documentada revela omisiones claves, contradicciones éticas y posibles conflictos de interés con el gobierno actual Mientras el diario digital Acento construye una narrativa épica sobre la figura de Nuria Piera —presentándola como víctima del poder, símbolo de ética, y periodista sin necesidad de rendir cuentas— los hechos disponibles pintan una realidad más compleja y menos conveniente para esa agenda. La trayectoria de Piera es innegable, pero también lo son los cuestionamientos que, lejos de provenir solo de “canallas”, apuntan a vacíos de transparencia, incoherencias éticas y relaciones contractuales con el gobierno de turno que no han sido explicadas con claridad.
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¿30 años de trayectoria? Son 38
El editorial de Acento afirma que Nuria Piera tiene “30 años de ejercicio”, pero su programa “Nuria Investigación Periodística” inició en 1987, por lo que en 2025 cumple 38 años al aire, convirtiéndose en el más longevo en su categoría. Este detalle, que parecería menor, evidencia el tono condescendiente del texto, más preocupado por glorificar que por informar con precisión.
Piera ha sido reconocida con premios como:
- Gran Soberano 1998
- Premio al Periodismo de Investigación de la SIP
- Reconocida por la agencia EFE como una de las mujeres más influyentes de Iberoamérica (2014).
- Nominaciones a los Premios Emmy.
Nada de esto está en discusión. Pero el problema viene después.
El vacío que no menciona Acento: su falta de título en periodismo de Nuria
Nuria Piera es abogada y tiene formación en mercadeo, pero no posee un título universitario en periodismo, algo que en 2023 fue motivo de discusión pública cuando cuestionó a otras figuras —como Elizabeth Silverio— por ejercer sin formación académica formal.
¿Es ético criticar a otros por algo que uno mismo omite? Esa pregunta no aparece en el editorial de Acento. El silencio es conveniente, pero no inocente.
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“No tiene que dar explicaciones”, pero ya lo hizo
El editorial asegura que Nuria “no tiene que dar explicaciones” porque su trabajo “habla por ella”. Pero eso contradice sus propias acciones.
En su programa de televisión previo al lunes 22 de julio, Piera se vio obligada a dar explicaciones públicas sobre los acuerdos con Color Visión, su manejo económico y su independencia editorial.
¿Por qué? Porque circulan en redes sociales y medios alternativos denuncias sobre contratos millonarios con el Estado, específicamente con el Ministerio de Obras Públicas (MOPC), la DIGECOM y otras entidades públicas.
¿Y los contratos con el Estado?
Entre 2019 y 2021, Nuria Digital Multimedia, empresa que maneja su contenido, recibió múltiples contratos:
- RD$4.9 millones del Ministerio de Obras Públicas en 2019.
- RD$7.08 millones por “publicidad institucional”.
- En total, se estiman más de RD$16 millones en contratos públicos en los últimos años.
En julio de 2025, el INTRANT negó un contrato millonario reciente, pero admitió haberle pagado RD$250,000 por pautas en 2024.
Además, se ha mencionado una transferencia de RD$77 millones provenientes de la cooperación española (AECID), supuestamente gestionada para su empresa. Este dato ha sido viralizado, pero hasta la fecha no ha sido desmentido con documentos oficiales por parte de Nuria o su equipo.
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¿Periodismo independiente o periodismo subvencionado?
La línea entre publicidad institucional y compra de línea editorial es fina. El problema no es que se reciba publicidad estatal —lo hacen casi todos los medios— sino la falta de transparencia en los montos, contratos y condiciones. Y más grave aún: que la periodista beneficiada no investigue con el mismo rigor al gobierno que le paga.
¿Dónde están las investigaciones de Nuria sobre escándalos del actual gobierno de Luis Abinader?
Hasta el momento, no se han documentado investigaciones de alto impacto sobre el gabinete actual en su espacio. La percepción ciudadana —justa o no— es que hay un silencio selectivo.
Hackeo con Pegasus y el asesinato de su padre: hechos reales
Nadie niega que Nuria haya sido víctima de persecución. Su padre, José Enrique Piera Puig, fue asesinado por agentes del régimen de Balaguer en 1970.
Y en 2021, Amnistía Internacional confirmó que el teléfono de Nuria fue hackeado con el software Pegasus, una herramienta de espionaje digital usada contra periodistas críticos del poder.
Ambos hechos son reales y dolorosos. Pero también son utilizados por Acento para presentar a Nuria como una víctima perpetua, deslegitimando cualquier crítica como si viniera solo del autoritarismo.
La verdad es más compleja: las críticas actuales no provienen solo del poder, sino también de comunicadores, ciudadanos y sectores de oposición democrática.
¿Qué papel juega Acento en esta defensa?
El editorial de Acento, publicado el 22 de julio de 2025, es un texto que raya en la propaganda. No menciona:
- Los contratos con el Estado.
- La falta de formación académica de Piera.
- Las dudas razonables sobre su independencia editorial.
En lugar de eso, utiliza adjetivos hagiográficos y descalifica las críticas como “canalladas”, sin verificar su origen ni contenido.
¿Está Acento actuando como medio independiente o como escudero de una figura mediática que ya no rinde cuentas como Nuria?
La ética en el periodismo no se mide solo por premios o trayectoria. También se demuestra con:
- Coherencia entre discurso y práctica.
- Transparencia frente al dinero público.
- Capacidad de aceptar cuestionamientos legítimos.
Basta con leer los comentarios en las redes sociales tanto de Nuria Piera como de Acento para constatar el colapso de su credibilidad. La mayoría de usuarios no les cree, cuestionan abiertamente su ética, su responsabilidad y los verdaderos intereses detrás de sus coberturas. Para muchos, lo único que mantiene a flote a estos medios es su estrecha relación comercial con el Estado, alimentada por contratos publicitarios y el respaldo —más bien presión— de ciertos funcionarios que parecen ejercer su cargo con un preocupante sesgo. Una coincidencia notoria entre Acento, Nuria y otros medios de agendas similares es su repentino entusiasmo por promover regulaciones a las redes sociales.
¿La razón? Ya no controlan el monopolio de las narrativas ni de la “verdad oficial”, y el cuestionamiento ciudadano les resulta insoportable.
Nuria Piera merece respeto por su trabajo histórico. Pero el periodismo dominicano no puede permitir que el prestigio del pasado se utilice como escudo para evadir responsabilidades presentes.
Y Acento, si quiere ser tomado en serio, debe dejar de editorializar como si viviera en un culto de personalidad. En tiempos donde la verdad es escasa, el deber de los medios es preguntar, no proteger.
Nota aclaratoria:
Algunas informaciones contenidas en este artículo tienen carácter especulativo, fundamentadas en el análisis de hechos públicos y en el comportamiento reciente de los actores mencionados, así como en una filtración genuina proveniente de una fuente de entero crédito. En virtud de los principios éticos del periodismo y del marco legal nacional e internacional, nos reservamos el derecho de proteger la identidad de dicha fuente, conforme a lo establecido en el Artículo 49 de la Constitución de la República Dominicana, que garantiza la libertad de expresión e información, así como el derecho a mantener el secreto profesional. Este derecho también está respaldado por instrumentos internacionales como el Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y los principios establecidos por la UNESCO y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre la libertad de prensa.
La protección de nuestras fuentes es no solo un derecho, sino un deber ético frente al interés público y la democracia.
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