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BUKELE DEBE HABLAR CON ABINADER: ¿ESTÁ PREPARADA REPÚBLICA DOMINICANA PARA LO QUE PUEDE VENIR DESDE HAITÍ?

BUKELE DEBE HABLAR CON ABINADER: ¿ESTÁ PREPARADA REPÚBLICA DOMINICANA PARA LO QUE PUEDE VENIR DESDE HAITÍ?

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Administrador HESADMINISTRADOR HES/22 OCT DE 2026/1 MIN/visibility11 VISTAS
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Por Melvin Sena | HackeandoElSistema.net

Lo ocurrido en Haití debe encender una señal de alerta en toda la región, pero especialmente en República Dominicana, el país que comparte una frontera terrestre con una nación sumida en una profunda crisis de seguridad.

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, anunció el 21 de octubre una operación militar para rescatar a cuatro salvadoreños secuestrados por pandillas armadas haitianas. Los cuatro son técnicos de aviación que formaban parte de una misión internacional de seguridad y, según Bukele, realizaban labores relacionadas con evacuaciones médicas. El mandatario advirtió que las operaciones podrían intensificarse si no son liberados sanos y salvos. (Diario Libre).

Y aquí comienza la pregunta que deberían hacerse nuestras autoridades: ¿qué medidas está tomando el Gobierno dominicano para anticiparse a las consecuencias que una escalada de violencia en Haití podría tener sobre nuestro territorio?

1. Bukele debe solicitar coordinación pública con República Dominicana

Si El Salvador está dispuesto a intensificar una operación militar en territorio haitiano, resulta razonable que su Gobierno abra un canal de coordinación con los países vecinos que podrían verse afectados por las consecuencias de la crisis.

En el caso dominicano, esa coordinación debe incluir al presidente Luis Abinader y a los organismos responsables de la seguridad nacional, la defensa fronteriza y el control migratorio.

Bukele debería plantear públicamente la necesidad de establecer mecanismos de intercambio de información, alertas tempranas y coordinación para prevenir incidentes transfronterizos.

No se trata de pedir permiso para rescatar a sus compatriotas ni de asumir que una operación en Haití necesariamente provocará una estampida hacia nuestro país. Se trata de reconocer que, cuando se intensifican los enfrentamientos en una zona tan cercana, la prevención es una obligación estratégica.

2. La frontera dominicana no puede ser una variable olvidada

República Dominicana tiene que prepararse para distintos escenarios: nuevos desplazamientos de población, movimientos irregulares a través de la frontera, posibles incursiones de grupos armados y el aprovechamiento de la inestabilidad por parte de redes criminales.

Ninguno de estos escenarios debe presentarse como un hecho inevitable. Precisamente, la función de los organismos de seguridad es anticiparse a los riesgos antes de que se conviertan en problemas concretos.

El Gobierno dominicano ha presentado su estrategia Frontera Fuerte, que contempla seguridad, infraestructura fronteriza y desarrollo económico. Ahora corresponde explicar cómo se adapta esa estrategia a una posible intensificación de las operaciones internacionales en Haití. (Dirección de Prensa del Presidente).

3. Que el Gobierno responda públicamente

Aquí está el punto político fundamental.

Bukele debería hacer pública su solicitud de coordinación y explicar qué cooperación considera necesaria para prevenir consecuencias regionales. El Gobierno dominicano, por su parte, debería responder con claridad: qué información está compartiendo, qué medidas preventivas ha adoptado y qué protocolos existen ante una eventual crisis fronteriza.

Si Santo Domingo considera que las medidas actuales son suficientes, debe explicar por qué. Si necesita reforzar la vigilancia, debe comunicar qué recursos adicionales requiere y cómo los utilizará.

Y si se produce una solicitud formal de cooperación, la respuesta dominicana debe ser evaluada por sus fundamentos, sus implicaciones para la soberanía nacional y las obligaciones internacionales aplicables.

La transparencia permitiría que los ciudadanos distingan entre una política de prevención real y las declaraciones políticas que no vienen acompañadas de resultados verificables.

4. La seguridad nacional no puede depender de la demagogia

En República Dominicana, la cuestión haitiana suele convertirse en un tema de confrontación política. Unos actores hacen declaraciones contundentes; otros cuestionan las medidas adoptadas; y, en medio de esa disputa, el ciudadano necesita respuestas concretas.

No basta con hablar de soberanía. Hay que demostrar cómo se protege. No basta con anunciar controles fronterizos. Hay que explicar sus resultados, sus limitaciones y los recursos disponibles.

Tampoco se debe utilizar la crisis para alimentar el miedo contra la población haitiana en general. El objetivo debe ser prevenir la violencia, controlar los movimientos migratorios conforme a la ley y perseguir a quienes cometan delitos, sin confundir a una nacionalidad entera con las organizaciones criminales.

La responsabilidad del Estado dominicano es proteger a sus ciudadanos y mantener el control de su territorio, respetando al mismo tiempo la legislación nacional y los compromisos internacionales.

5. Abinader debe explicar cuál es el plan

La operación anunciada por Bukele plantea una oportunidad para que el Gobierno dominicano demuestre que su política fronteriza no se limita a reaccionar después de los acontecimientos.

El país necesita saber si existen protocolos para responder a un deterioro mayor de la seguridad haitiana, cómo se coordinarían las instituciones dominicanas y qué canales de comunicación se mantienen con los socios internacionales.

La pregunta no es si debemos esperar a que ocurra una crisis para actuar. La pregunta es por qué no fortalecer desde ahora la coordinación y la prevención.

Bukele tiene razones para priorizar la vida de sus compatriotas. Abinader tiene la responsabilidad de proteger a los dominicanos. Ambos objetivos pueden abordarse mediante comunicación diplomática, intercambio de información y medidas preventivas compatibles con el derecho internacional.

Y si el Gobierno dominicano considera innecesaria alguna propuesta de cooperación, debe explicar sus razones. La ciudadanía tiene derecho a conocer los argumentos y a evaluar las decisiones de sus autoridades.

La frontera dominicana no puede ser un asunto secundario en medio de la crisis haitiana. La prevención debe comenzar antes de que la violencia produzca consecuencias que después sean mucho más difíciles de controlar.

Melvin Sena | HackeandoElSistema.net

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