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Guido Gómez, Carolina Mejía y las señales de una estrategia que podría complicarle el camino a David Collado

Guido Gómez, Carolina Mejía y las señales de una estrategia que podría complicarle el camino a David Collado

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Administrador HESADMINISTRADOR HES/15 OCT DE 2026/1 MIN/visibility11 VISTAS
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Las declaraciones de Guido sobre el dinero, el talento y las encuestas, sumadas a los acercamientos políticos con Carolina Mejía y a la propuesta de una eventual alianza entre el PRM y el PLD, permiten plantear una hipótesis: el sector de Carolina podría estar buscando una forma de enfrentar a David Collado sin convertir directamente esa confrontación en una guerra personal entre los dos aspirantes. Si esta lectura es correcta, Wellington Arnaud podría terminar siendo el factor decisivo de la competencia interna.

En política, no siempre hay que esperar a que se anuncie un acuerdo para comenzar a interpretar sus posibles consecuencias. A veces, las reuniones, los discursos y los movimientos territoriales permiten identificar hacia dónde podría dirigirse una estrategia.

Eso parece estar ocurriendo dentro del Partido Revolucionario Moderno (PRM).

La posibilidad de un acercamiento entre Guido Gómez Mazara y Carolina Mejía ha comenzado a generar interrogantes, especialmente después de las declaraciones de Guido que muchos interpretan como críticas indirectas al proyecto presidencial de David Collado.

Conviene aclarar algo: hasta ahora no existe una confirmación pública de un pacto nacional entre Guido y Carolina. De hecho, el equipo de Gómez Mazara desmintió el 16 de septiembre que hubiera decidido respaldar a otra candidatura y reiteró su compromiso con unas primarias de padrón cerrado. Sin embargo, las señales políticas posteriores justifican examinar esta posibilidad sin darla por consumada.

El mensaje de Guido y su destinatario político

El primero de octubre, durante una entrevista en el programa El Mañanero, Guido Gómez Mazara cuestionó a quienes confunden popularidad mediática con respaldo electoral.

«Hay cosas que el dinero no puede comprar. El dinero no compra talento, carisma, formación, preparación, educación», afirmó. También criticó a quienes, a su juicio, creen que la popularidad en redes sociales equivale a votos. Sus declaraciones fueron recogidas por Atardecer.

Guido no mencionó directamente a David Collado. Sin embargo, en el contexto de la competencia presidencial del PRM, sus palabras se interpretan como una crítica a las estrategias que privilegian la publicidad, las encuestas y el posicionamiento mediático.

Y aquí está la cuestión.

David tiene una ventaja importante en reconocimiento público y ha construido una alianza con Eduardo «Yayo» Sanz Lovatón. Pero una primaria partidaria no se gana necesariamente con la misma lógica con la que se construye una imagen nacional.

Una cosa es conseguir que la gente conozca a un candidato; otra es conseguir que los militantes del partido estén dispuestos a trabajar y votar por él.

La crítica de Guido incide precisamente en esa diferencia.

Si Carolina y su equipo consideran que Collado representa una amenaza para sus aspiraciones, contar con una figura capaz de cuestionar públicamente su narrativa sin que Carolina tenga que confrontarlo directamente podría resultar políticamente conveniente.

No podemos afirmar que ese sea el propósito de un acuerdo entre ambos, porque no está confirmado. Pero sí es una hipótesis coherente con la dinámica actual.

Carolina y Guido: las señales que merecen atención

La reunión entre Carolina y Guido en la Zona Colonial, que ha trascendido en el escenario político, adquiere relevancia al observarse junto a otros movimientos.

El 12 de octubre, el medio El Pueblo informó sobre una posible convergencia entre los equipos de Carolina y Guido para impulsar a Reinaldo Valera hacia la Alcaldía de El Seibo. La información no demuestra un acuerdo presidencial, pero sí apunta a una posible cooperación territorial entre sectores vinculados a ambos dirigentes. El Pueblo.

Por eso sería un error descartar cualquier posibilidad de entendimiento entre ellos.

Guido tiene su propio liderazgo, su discurso confrontativo y una trayectoria de enfrentamientos internos dentro del PRM. Carolina tiene una estructura política importante y el respaldo histórico de Hipólito Mejía.

Si ambos encuentran intereses comunes, podrían coordinar acciones sin necesidad de anunciar inmediatamente un pacto presidencial.

La política también se mueve mediante entendimientos parciales, coincidencias territoriales y mensajes que cada dirigente interpreta a su manera.

Yayo también entra en esta ecuación

David Collado cuenta con el respaldo de Yayo Sanz Lovatón, quien abandonó su propio proyecto presidencial para sumarse al ministro de Turismo.

Pero Guido y Yayo han tenido diferencias públicas en el pasado. Eso añade otra dimensión al escenario: una confrontación entre Guido y determinados sectores cercanos a Collado podría aumentar la tensión sin obligar a Carolina a asumir directamente el protagonismo de esa disputa.

Si esta dinámica se profundiza, el proyecto de David podría encontrarse enfrentando críticas desde distintos frentes mientras intenta mantener la imagen de candidato capaz de unir al partido.

Y aquí está el posible error de sus adversarios: creer que una crítica indirecta basta para cambiar la correlación de fuerzas.

No basta.

Pero sí puede complicar la construcción de consensos, especialmente cuando los aspirantes necesitan el respaldo de dirigentes que no controlan.

El mensaje del PLD y la relación entre Hipólito y Danilo

Hay otro elemento que merece atención.

La diputada del PRM Liz Mieses, vinculada al sector de Carolina, ha planteado públicamente una eventual alianza entre el PRM y el PLD, incluso imaginando una fórmula encabezada por Carolina Mejía y acompañada por Gonzalo Castillo. La propuesta fue recogida por varios medios dominicanos en septiembre, entre ellos El País Dominicano.

Esa declaración no constituye una posición oficial del PRM ni demuestra que exista una negociación con el PLD. Pero es políticamente llamativa porque introduce una posibilidad que hasta hace poco parecía improbable.

A esto se suma una declaración reciente de Hipólito Mejía, quien reconoció públicamente que mantiene una buena relación con Danilo Medina, aunque expresó sus diferencias con Leonel Fernández. Noticias SIN.

¿Significa eso que Hipólito esté preparando una alianza con Danilo? No hay evidencia suficiente para afirmarlo.

Pero sí demuestra que las relaciones personales entre dirigentes de partidos rivales no desaparecen necesariamente cuando cambian las circunstancias políticas.

Y, en una competencia interna tan importante como la del PRM, mantener abiertas alternativas externas puede convertirse en una forma de presión política, aunque no exista un plan definitivo para utilizarlas.

El precedente del PRD y el riesgo de una fractura

La historia del Partido Revolucionario Dominicano debería servir de advertencia.

En la convención de 2011, Hipólito Mejía derrotó a Miguel Vargas Maldonado con el 53.30 % de los votos frente al 46.70 %. El proceso estuvo acompañado de cuestionamientos y enfrentamientos que dejaron profundas heridas internas. Diario Libre.

Aquella experiencia recuerda que las disputas internas no desaparecen automáticamente cuando se proclama un ganador.

Si el PRM escoge a su candidato mediante una competencia legítima, con reglas claras y resultados aceptados, tendrá mejores posibilidades de mantener la unidad. Si una parte importante de la militancia interpreta que se le ha cerrado el camino, la fractura podría convertirse en una oportunidad para sus adversarios.

Por eso las señales que estamos observando deben interpretarse con cuidado: no demuestran una ruptura, pero sí revelan que los actores están calculando sus opciones.

Wellington Arnaud: el factor que podría decidir el tablero

En este escenario, Wellington Arnaud adquiere una importancia particular.

David tiene el posicionamiento público y el respaldo de Yayo. Carolina cuenta con su estructura y con la influencia política de Hipólito. Guido conserva una capacidad de confrontación que podría alterar la conversación interna.

Wellington, por su parte, ha insistido en que pretende llegar hasta el final.

Si Carolina y Guido consiguen coordinarse políticamente, Wellington tendrá que decidir si mantiene su candidatura independiente o si encuentra una fórmula para sumar fuerzas con Carolina. Y si esa negociación no se produce, sus votos podrían resultar decisivos en una primaria cerrada.

Esta es la parte que el equipo de David no debería subestimar.

Ignorar a Wellington puede ser un error estratégico: una estructura que hoy parece secundaria puede convertirse en el factor que determine quién gana y quién pierde.

La conclusión: no hay pacto confirmado, pero sí una disputa en evolución

La hipótesis de un acercamiento entre Guido Gómez Mazara y Carolina Mejía no debe presentarse como un hecho consumado. El equipo de Guido ha negado oficialmente haber decidido apoyar a otro aspirante, y tampoco existe una confirmación pública de que Carolina y Guido hayan pactado una estrategia conjunta contra Collado.

Pero los elementos disponibles sí permiten formular una lectura política: las declaraciones de Guido, la posible cooperación territorial entre sus equipos y los planteamientos de Liz Mieses sobre una alianza PRM-PLD muestran que existen sectores explorando escenarios que van más allá de la candidatura de David.

Si esa coordinación se consolida, podría complicar seriamente la estrategia de Collado. Si Carolina y Wellington permanecen separados, David podría beneficiarse de esa división. Y si los tres llegan a una primaria, el resultado dependerá de la capacidad de cada uno para convertir su estructura en votos.

La candidatura del PRM todavía no está decidida. Y mientras no lo esté, ninguna alianza debe considerarse imposible ni ningún aspirante puede darse por ganador.

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