
Cuando uno escucha hablar a Luis Abinader, no sabe si esta Escuchando una Persona Loca, Ingenua, o con otros Trastorno
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Es importante comenzar aclarando que este análisis no busca ofender, pero la realidad obliga a plantear preguntas legítimas sobre el comportamiento del Presidente Luis Abinader, de hechos nos preocupa. Su discurso, que intenta vendernos un paraíso de crecimiento económico, energía renovable y proyectos turísticos, parece estar desconectado de la dura realidad que vive la mayoría de los dominicanos.
Si no es falta de información, entonces solo quedan algunas opciones para explicar su desconexión: o es un cínico, o es terriblemente ingenuo, o peor aún, está afectado por un trastorno mental o consumiendo algún tipo de estupefaciente. Vamos por partes.
Crisis energética y promesas vacías
Uno de los puntos más llamativos en su discurso es la promesa de que la República Dominicana generará un excedente de electricidad suficiente para vender a Haití e incluso a Puerto Rico. Esto sería plausible si la realidad energética de nuestro país no estuviera marcada por apagones constantes, altos costos en las facturas eléctricas y una red que, según sus propias palabras, tiene más de 800 mil usuarios ilegales.
Luis Abinader habla de resolver el problema con alianzas público-privadas, pero ¿Cómo va a hacer esto si no ha podido resolver el caos interno de las EDE, plagadas de corrupción y manejos oscuros? ¿Cómo podemos creer que venderemos energía cuando ni siquiera podemos garantizar un suministro estable y accesible para los dominicanos?

Expansión logística y minera: ¿una nueva era de saqueo?
Otro aspecto que Abinader resalta con orgullo es la expansión logística y minera. Habla de convertir al país en un hub regional y promover la extracción de tierras raras con la colaboración de Estados Unidos. Sin embargo, el pueblo dominicano no ha visto los beneficios de las actividades mineras anteriores. Lo que hemos visto son tierras devastadas y poblaciones en extrema pobreza, mientras las multinacionales extranjeras se llevan las riquezas del subsuelo.
¿Es realmente esta la visión que quiere Abinader para el futuro del país? ¿Más minería a costa de nuestros recursos y medio ambiente, con promesas de transparencia que nunca se cumplen?
https://hackeandoelsistema.net/de-la-promesa-de-exportar-energia-a-haiti-de-abinader/
Turismo: una burbuja que beneficia a unos pocos
El presidente se jacta de los avances en infraestructura turística, mencionando proyectos como Playa Bergantín y Pedernales, pero lo que no menciona es que este tipo de desarrollo rara vez beneficia a las comunidades locales. Los grandes proyectos turísticos atraen inversiones extranjeras que generan riqueza para unos pocos mientras desplazan a los dominicanos, destruyen el medio ambiente y crean empleos mal pagados. Además, si analizamos de cerca, estos proyectos suelen implicar concesiones excesivas a grandes empresas extranjeras, que se benefician de una exoneración de impuestos mientras el pueblo sigue pagando más impuestos para sostener una economía que, en el papel, va viento en popa.

Cinismo o desconexión total
El discurso de Abinader, con sus promesas grandilocuentes, solo puede interpretarse de dos maneras: o bien el presidente cree sinceramente en lo que dice, en cuyo caso vive en una burbuja de ingenuidad preocupante, o bien es plenamente consciente de la distancia entre su relato y la realidad, lo que lo convierte en un cínico consumado. Sin embargo, existe una tercera opción que no podemos descartar: Abinader podría estar siendo manipulado por su entorno o, peor aún, estar atravesando un estado mental alterado que le impide ver las contradicciones de su propia gestión.

¿Estamos gobernados por alguien que ha perdido el contacto con la realidad?
El pueblo dominicano no puede seguir siendo víctima de decisiones mal planteadas y promesas vacías. ¿Cómo puede un presidente hablar de vender energía cuando las facturas de electricidad siguen siendo inalcanzables para la mayoría de los ciudadanos? ¿Cómo puede prometer crecimiento económico cuando la pobreza y el desempleo siguen siendo problemas estructurales? ¿Qué tipo de presidente promueve la minería sin considerar el impacto social y medioambiental que tendrá en las futuras generaciones?
¿Es Luis Abinader un loco?
Quizás no lo sea, pero sus discursos y decisiones parecen alejados de cualquier análisis racional. Ya sea por cinismo, ingenuidad o un trastorno mayor, la realidad es que el presidente está faltando el respeto a los más de 10 millones de dominicanos que ven cómo sus problemas cotidianos siguen sin resolverse mientras se les vende un país de ensueño que no existe.
Es hora de que Luis Abinader deje de vivir en una fantasía y comience a enfrentar la realidad. Las reformas energéticas, las mejoras logísticas, los proyectos mineros y turísticos solo serán exitosos si están orientados a beneficiar al pueblo, no a los intereses privados que parecen dominar su agenda.
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