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David Collado y los consejos que pueden estar llevándolo por el camino equivocado dentro del PRM

David Collado y los consejos que pueden estar llevándolo por el camino equivocado dentro del PRM

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Administrador HES 1ADMINISTRADOR HES 1/10 AGO DE 2026/1 MIN/10 VISTAS
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David Collado tiene un problema que ninguna encuesta puede resolver por él: todavía no ha logrado convertir su enorme popularidad en una fuerza orgánica equivalente dentro del PRM. Y si quienes lo asesoran siguen leyendo la política exclusivamente desde los números de opinión pública, podrían estar cometiendo un error estratégico de grandes proporciones.

La discusión no es si David Collado tiene posibilidades de ganar.

Las tiene. Y muchas.

Las encuestas lo colocan muy por encima de sus competidores. Gallup-RD lo situó con 61.8 % entre simpatizantes del PRM, frente a 21.1 % de Carolina Mejía, mientras ACD Media también lo colocó ampliamente delante.

El problema es otro:

¿Tiene David dentro del PRM la estructura que esos números parecen sugerir?

Y ahí la respuesta es mucho menos cómoda.

1. La primera pifia: no entender que una encuesta no sustituye al partido

La imagen que circula con las declaraciones de Salvador Holguín plantea una crítica que, independientemente de que se comparta o no, toca un punto estratégico real: la candidatura presidencial del PRM no se gana en una encuesta nacional.

Se gana en el mecanismo interno que finalmente adopte el partido.

Y el PRM ha venido defendiendo la idea de una convención interna cerrada para escoger su candidatura. La diputada Liz Mieses, por ejemplo, sostuvo que las bases respaldan ese mecanismo y rechazó que las encuestas sustituyan la decisión de la militancia.

Entonces, si el equipo de David está utilizando permanentemente las encuestas como principal argumento de legitimidad, está jugando el partido equivocado.

Una encuesta dice:

“David es el favorito.”

Una estructura partidaria pregunta:

“¿Cuántos militantes están dispuestos a votar por David?”

No es lo mismo.


2. Segunda pifia: parecer que quiere que el partido se adapte a él

Desde hace meses existe una percepción dentro del PRM de que el proyecto de Collado ha intentado convertir su ventaja en las encuestas en una especie de argumento para evitar una competencia interna más compleja.

Varios análisis han señalado esa estrategia de posicionamiento mediante encuestas y percepción pública.

Y aquí hay una contradicción.

El equipo de David ha dicho públicamente que apuesta por la unidad del PRM, el respeto entre los aspirantes y un proceso democrático.

Perfecto.

Pero si la unidad es realmente la prioridad, entonces hay que convencer primero a la estructura partidaria, no intentar convencerla de que los números externos ya decidieron quién debe ser candidato.

Porque eso puede generar una reacción:

“¿Y para qué nos necesitan si ya ustedes dicen que ganan?”

3. La tercera pifia: subestimar el componente emocional del PRM

Aquí está probablemente la mayor debilidad de David.

David es muy fuerte hacia afuera y, aparentemente, mucho menos fuerte emocionalmente hacia adentro.

Hay dirigentes que pueden votar por David porque lo consideran competitivo.

Pero una cosa es decir:

“David puede ganar las elecciones.”

Y otra muy diferente:

“Yo voy a trabajar para que David gane la primaria.”

Esa segunda afirmación requiere vínculos.

Requiere años de militancia.

Requiere llamadas.

Requiere reuniones.

Requiere visitar dirigentes.

Requiere conocer quién controla cada estructura.

Requiere construir lealtades.

Y precisamente algunas lecturas internas han señalado que Collado tiene una debilidad en su conexión orgánica y emocional con la base del PRM.

Ese es un problema que el dinero, las encuestas y la publicidad no resuelven.


4. Y aquí aparece Carolina

David tiene que entender que Carolina no es simplemente la segunda persona en una encuesta.

Es hija de Hipólito Mejía.

Tiene una trayectoria partidaria.

Fue secretaria general del PRM.

Y ahora su sector mantiene una pieza fundamental en la estructura nacional: Juan Garrigó Mejía, su hijo, asumió la Secretaría General.

Por tanto, cuando David mira a Carolina, no puede mirar solamente el 21 % que aparece en una encuesta.

Tiene que mirar la estructura que está detrás de ese porcentaje.

Y eso explica por qué Hipólito ha sido tan crítico de la utilización de encuestas como sustituto de la competencia interna. El expresidente ha llegado incluso a asegurar que Carolina derrotaría a Collado 70-30 en una eventual competencia interna, una afirmación política suya, no una medición independiente.

David no puede darse el lujo de ignorar ese mensaje.

5. Cuarta pifia: el episodio Yayo

Aquí hay otra jugada que merece análisis.

Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón se acercó públicamente al proyecto de David.

Desde el punto de vista de David, puede parecer una buena adquisición.

Pero políticamente produjo una reacción inmediata de Hipólito Mejía, quien calificó ese acercamiento como “desesperado” y cuestionó la precipitación de algunos dirigentes jóvenes.

Eso no significa que David haya cometido una falta por reunirse con Yayo.

El problema es cómo se leyó la jugada dentro del partido.

En política, una alianza puede sumar a uno y simultáneamente alejar a otro.

Y cuando tu principal debilidad es precisamente la estructura interna, no puedes permitirte acumular innecesariamente adversarios dentro de ella.


6. Quinta pifia: permitir que sus simpatizantes conviertan cada actividad partidaria en una demostración de fuerza

En junio ocurrió un episodio revelador.

Durante una reunión del Comité Nacional del PRM, parte de los asistentes recibió a David con consignas de:

“¡Llegó David!”

Posteriormente aparecieron consignas a favor de Carolina. El episodio ocurrió en presencia de Hipólito Mejía y generó suficiente ruido para que incluso Luis Abinader llamara a los dirigentes a manejar sus diferencias internamente.

Hay que ser justos:

David no necesariamente provocó aquello.

Pero un candidato inteligente tiene que entender cómo se leen esas demostraciones.

Porque cuando una actividad partidaria comienza a parecer un mitin de precampaña, el resto de los grupos comienza inmediatamente a preguntarse:

“¿Qué está tratando de demostrar?”

Y eso alimenta la resistencia.

7. La gran contradicción de David

Aquí está el problema central:

David parece tener la mayor popularidad, pero no necesariamente tiene la mayor aceptación orgánica dentro de la estructura.

Y esto es justamente lo que sus asesores deberían estar corrigiendo.

Porque si tienes:

61.8 % en una encuesta

pero enfrente tienes una estructura partidaria que puede movilizar dirigentes, alcaldes, legisladores, presidentes provinciales y militantes...

entonces no puedes actuar como si ya hubieras ganado.

La política dominicana está llena de candidatos que confundieron popularidad con organización.


8. Mientras David vende números, otros están construyendo estructura

Aquí es donde entra nuestra lectura anterior.

Carolina tiene una estructura política histórica.

Wellington Arnaud está desarrollando una estructura territorial y organizativa, con figuras como Luis Delgado y Rosa Santos vinculadas a su proyecto.

Y David tiene a su favor una enorme ventaja:

la popularidad.

Pero precisamente por eso necesita desesperadamente la otra parte.

La estructura.

Porque no necesita demostrar nuevamente que puede aparecer primero en una encuesta.

Eso ya está demostrado.

Lo que necesita demostrar es:

que puede ganar una votación interna.

9. La ausencia en la Asamblea del PRM tampoco ayudó

Y aquí hay que ser claros.

Si la información difundida por el propio entorno político es correcta, David Collado no asistió a una actividad tan importante como la Asamblea Nacional de Delegados que escogió la nueva dirección del PRM.

Y eso es políticamente cuestionable.

No porque su ausencia automáticamente signifique una ruptura.

Sino porque estamos hablando de la organización que pretende entregarle la candidatura presidencial en 2028.

En ese escenario, estar presente no es simplemente cumplir un protocolo.

Es mandar un mensaje:

“Este es mi partido y aquí estoy.”

Cuando tienes una debilidad precisamente en la estructura partidaria, no parece aconsejable regalar imágenes de distancia con esa estructura.


10. El problema de fondo no es David: son los consejos que está recibiendo

Y aquí es donde yo cambiaría el enfoque.

No se trata de decir:

“David está perdido.”

Eso sería absurdo.

Tampoco se trata de negar que sea uno de los favoritos.

Los números dicen exactamente lo contrario.

El problema es que un candidato que ya tiene popularidad necesita asesores que le consigan estructura, no asesores que le repitan que es popular.

Necesita que alguien le diga:

“Deja la encuesta por un momento y ve a reunirte con los dirigentes.”

“No intentes demostrar que eres inevitable; demuestra que eres necesario.”

“No subestimes a Carolina.”

“No ignores a Hipólito.”

“No conviertas cada actividad partidaria en una demostración de fuerza.”

“No confundas aceptación nacional con control del padrón.”

Y, sobre todo:

“No te alejes del partido que necesitas para ser candidato.”

11. David todavía está a tiempo

Esta es la parte que muchos podrían perder de vista.

David no está derrotado.

Todo lo contrario.

Tiene una ventaja enorme.

Pero justamente porque tiene esa ventaja, el peor error sería confiarse.

Si consigue transformar su popularidad en estructura interna, entonces la ecuación cambia radicalmente.

Porque tendría:

popularidad + estructura + alianzas + capacidad electoral.

Y eso sí sería un proyecto extremadamente difícil de derrotar.


12. La conclusión

David Collado tiene un problema curioso:

parece tener más gente que lo quiere votar que gente dentro del PRM que esté convencida de que debe ser su candidato.

Y eso es peligroso.

Porque una primaria no se gana solamente con gente diciendo:

“David es el que más mide.”

Se gana con militantes diciendo:

“Yo voy a votar por David.”

Y entre una frase y la otra existe una campaña completa.

Por eso, si yo fuera asesor de David Collado, dejaría de celebrar cada nueva encuesta y comenzaría a contar dirigentes.

Dejaría de preguntarme:

“¿Cuánto mide David?”

Y comenzaría a preguntar:

“¿Cuántos delegados, presidentes provinciales, alcaldes, legisladores, dirigentes municipales y militantes están realmente comprometidos con David?”

Porque las encuestas pueden convertir a David en el favorito.

Pero solamente la estructura puede convertirlo en el candidato.

Y esa diferencia, hoy, puede ser precisamente el mayor problema que sus asesores todavía no han logrado entender.

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