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El único decreto que Abinader le concedió a Ramón Alburquerque fue despues de su muerte de Duelo nacional (Mientras las áreas que este manejaba como nadie en RD la ocupan arribistas amigos del presidedente)

El único decreto que Abinader le concedió a Ramón Alburquerque fue despues de su muerte de Duelo nacional (Mientras las áreas que este manejaba como nadie en RD la ocupan arribistas amigos del presidedente)

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Melvin SenaMELVIN SENA/01 FEB DE 2026/1 MIN/0 VISTAS

Al final, el decreto salió. El esperado. El inevitable. El que muchos sabían que llegaría, pero cuando ya no tenía sentido para quien debía importarle. El presidente Luis Abinader declaró duelo nacional por la muerte de Ramón Alburquerque mediante el decreto 62-26. La Bandera Nacional ondeará a media asta el domingo primero de febrero. Habrá honras, misa, Congreso, Casa Nacional del PRM. Todo conforme al protocolo.

Todo correcto.
Todo tardío.

https://hackeandoelsistema.net/aceptara-monica-alburquerque-las-condolencias-de-abinader/

Porque ese decreto no es para Ramón Alburquerque. Ramón no lo vio. No lo necesitaba. No lo esperaba. Ese decreto es, sobre todo, para la tranquilidad política y simbólica del presidente Abinader.

Durante años, Ramón Alburquerque estuvo vivo, lúcido, disponible, con capacidad de aportar al Estado desde una dimensión técnica, estratégica y académica que pocos dirigentes del PRM podían igualar. Fue ingeniero, maestro universitario desde 1967, conferencista nacional e internacional, expresidente del Senado, expresidente del PRD y miembro fundador del partido hoy en el poder.
Y aun así, no fue integrado.

El duelo nacional no corrige eso.
No lo compensa.
No lo equilibra.

Un decreto no responde al nivel de aportes de Ramón Alburquerque ni a su estatura intelectual. No sustituye el espacio que nunca se le dio en vida. No repara la exclusión política prolongada ni el mensaje que esa exclusión envió a toda una corriente interna del PRM.

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Declarar duelo nacional es un gesto de Estado. Integrar a Ramón Alburquerque al gobierno cuando estaba vivo habría sido un acto de liderazgo.

El contraste es incómodo: Abinader honra en la muerte a quien nunca supo —o nunca quiso— aprovechar en vida. Y esa contradicción no pasa desapercibida ni dentro ni fuera del PRM.

Las honras fúnebres serán solemnes. El Congreso lo recibirá como expresidente del Senado. La Casa Nacional del PRM abrirá sus puertas. Pero esa misma casa fue incapaz de convertir su pensamiento, su experiencia y su visión en política pública cuando aún respiraba.

Para muchos de sus seguidores, este decreto no es un acto de justicia, sino de cierre administrativo. Un gesto que busca ordenar el relato histórico y neutralizar una crítica que ya estaba instalada: que el gobierno de Abinader dejó morir políticamente a uno de sus dirigentes más completos.

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Ramón Alburquerque no necesitaba que la bandera ondeara a media asta. Necesitaba —y merecía— un espacio donde sus ideas influyeran en las decisiones del Estado. Eso nunca ocurrió.

Hoy, el presidente cumple con el ritual republicano. Pero el ritual no borra la memoria política. Y la memoria es persistente: recuerda quién estuvo, quién fue ignorado y quién solo fue reconocido cuando ya no podía hablar.

El decreto 62-26 pasará a los archivos oficiales.
La pregunta quedará en la historia del PRM:

¿Por qué un partido que honró a Ramón Alburquerque en su muerte fue incapaz de honrarlo en vida?

Esa pregunta no se baja con una bandera.
Ni se responde con un decreto.

https://hackeandoelsistema.net/ala-politica-del-prm-dispuesta-a-filtrar-de-todo-del-gobierno-de-abinader/

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https://youtu.be/tVdXgFrnwJA

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