
En República Dominicana el Turismo ha venido creciendo constantemente por 4 décadas sin importar el ministro o el partido de gobierno
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Los datos sobre la llegada de pasajeros no residentes entre 2023 y 2025 confirman una tendencia de crecimiento sostenido del turismo en la República Dominicana. En 2023 el país recibió 8,058,671 visitantes; en 2024 la cifra ascendió a 8,535,701; y en 2025 alcanzó 8,860,709. Todo apunta a que en 2026 se superará la barrera de los 9 millones de turistas.
Sin embargo, es necesario hacer una corrección de enfoque en el debate público que inevitablemente se abrirá en torno a estas cifras: los resultados del turismo dominicano no pueden ni deben venderse como el logro exclusivo de un ministro en particular.
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El desempeño del sector turístico responde a una estrategia de Estado que supera los ciclos gubernamentales y las figuras individuales.
La República Dominicana viene construyendo su modelo turístico desde hace más de tres décadas, con políticas públicas, alianzas público-privadas, inversión sostenida en infraestructura, posicionamiento internacional de marca país y una oferta consolidada que ha resistido crisis globales, cambios políticos y choques externos.
El turismo dominicano no crece porque haya un ministro “estrella”. Crece porque existe una plataforma estructural: inversión acumulada durante décadas, conectividad aérea, posicionamiento internacional, seguridad jurídica, experiencia del sector hotelero y continuidad de políticas públicas. Cambian los ministros, pero la curva de crecimiento, salvo coyunturas extraordinarias como la pandemia, se mantiene.
De hecho, si se observan los últimos 25 años, el crecimiento del turismo dominicano ha sido relativamente constante, con variaciones normales asociadas a coyunturas específicas —como la pandemia—, pero sin rupturas estructurales. No hay saltos abruptos atribuibles a una sola gestión, ni caídas que indiquen improvisación. Eso confirma que el turismo dominicano funciona sobre una base estratégica sólida y madura, no sobre decisiones individuales.
Vender los números actuales como un logro personal del actual ministro o de cualquier otro del pasado o tal vez del futuro no solo distorsiona la realidad, sino que instrumentaliza un sector estratégico del país para fines políticos internos. El turismo no es una marca personal ni una plataforma electoral individual. Es un ecosistema nacional que funciona con o sin protagonismo mediático.
Por tanto, reconocer la estabilidad y el crecimiento del sector es válido y positivo, pero convertir esos números en propaganda personal distorsiona la realidad.
El turismo en la República Dominicana no depende de un ministro, sino de un ecosistema construido durante décadas, donde intervienen el sector privado, el Estado, los mercados emisores, la conectividad aérea, la seguridad jurídica y la continuidad de políticas.
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Este dato es clave porque la conversación pública, especialmente en clave política, girará cada vez más en torno a estas cifras. Y cuando eso ocurra, conviene tener claro que el éxito del turismo dominicano es estructural, no coyuntural; colectivo, no individual; y resultado de una visión de largo plazo que trasciende nombres y cargos.
Por tanto, reconocer la estabilidad y el crecimiento del sector es válido y positivo, pero convertir esos números en propaganda personal distorsiona la realidad. El turismo en la República Dominicana no depende de un ministro, sino de un ecosistema construido durante décadas, donde intervienen el sector privado, el Estado, los mercados emisores, la conectividad aérea, la seguridad jurídica y la continuidad de políticas.
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