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Faride Raful y su cruzada ideológica: deformando la realidad dominicana con el término "feminicidio"

Faride Raful y su cruzada ideológica: deformando la realidad dominicana con el término "feminicidio"

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Melvin SenaMELVIN SENA/04 AGO DE 2025/1 MIN/0 VISTAS

En su más reciente intervención pública, la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, anunció con bombos y platillos la implementación de un “plan de combate a los feminicidios” en conjunto con la Procuraduría General. Sin embargo, más allá del tono emotivo de sus declaraciones, preocupa profundamente el uso intencional, reiterado y equívoco del término “feminicidio”, que responde más a la agenda globalista que ella representa, que a la realidad jurídica, social y cultural de la República Dominicana.

Para que se entienda claramente: en el país, no existe registro jurídico ni técnico de un solo feminicidio conforme a la definición que estipula el propio Código Penal dominicano. El artículo correspondiente, reformado en años recientes, establece que el feminicidio es la muerte violenta de una mujer por razones de género, es decir, cuando hay un contexto claro de odio, desprecio, o subordinación hacia la mujer como resultado de estructuras de desigualdad de género.

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Pero lo que estamos presenciando en los casos trágicos más recientes es otra cosa totalmente distinta: crímenes impulsados por ira, celos, rupturas mal gestionadas, dependencia emocional y violencia interpersonal, no por una estructura de dominación masculina. En pocas palabras, lo que aquí ocurre, aunque doloroso y condenable, no son feminicidios, sino asesinatos o crímenes pasionales. Aunque este último término ha sido marginado por presión internacional, sigue describiendo mejor lo que ocurre en nuestros barrios, campos y ciudades.

De los 28 casos reportados este año —según los propios datos ofrecidos por la ministra— ninguno ha probado motivación por razones de género.

Y sin embargo, Faride Raful insiste en presentarlos como feminicidios, manipulando el lenguaje con fines claramente ideológicos, mientras se alinea sin matices con una narrativa foránea que no ha sido debatida ni legitimada por el pueblo dominicano.

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Además, omite otro dato escandaloso: ocho de los presuntos asesinos son miembros de las fuerzas castrenses. ¿Dónde está el régimen interno de control institucional? ¿Qué responsabilidad tiene Interior y Policía sobre el desequilibrio mental, el acceso a armas y la impunidad en esas filas? Antes de dictar cátedra sobre “feminicidios”, Raful debería mirar hacia dentro de su propia estructura institucional.

Es evidente que el uso del término feminicidio no obedece a una preocupación técnica o jurídica, sino a una construcción política con fines simbólicos. Faride Raful ha asumido el discurso globalista del progresismo transnacional, el cual pretende imponer conceptos como "género", "feminismo interseccional", y "patriarcado estructural" sin una mínima discusión democrática local.

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Su afirmación de que “cuando matan a una mujer, nos matan a todas” es emocionalmente impactante, sí, pero no es un diagnóstico serio de políticas públicas. Mientras la ministra se regodea en frases de impacto y titulares vacíos, la violencia en los barrios sigue creciendo, la criminalidad se infiltra en las filas policiales, y la población se siente cada vez más desprotegida.

Lo que el país necesita no es una ministra activista repitiendo eslóganes de organismos multilaterales, sino una funcionaria que entienda y enfrente los problemas con la realidad dominicana en la mano. La seguridad ciudadana no puede ser secuestrada por agendas ideológicas disfrazadas de derechos humanos.

La ignorancia, cuando se reviste de arrogancia, se convierte en un peligro.

Y Faride Raful, lamentablemente, está demostrando que no hay límite cuando la ideología nubla el criterio. Le convendría recordar que el primer deber de un funcionario público es servir a su país, no a una narrativa foránea.

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https://youtu.be/rr-rSVipinM

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