
El favor involuntario de Abinader a Guido, al evitar que todos los casos de narco del PRM se le adjudicaran, y Paliza tuvo que coger el golpe por el equipo (el de la cúpula)
Contenido migrado desde el archivo editorial de Hackeando el Sistema.
En retrospectiva, lo que ocurrió dentro del Partido Revolucionario Moderno (PRM) en 2022 ya no puede verse como una simple “decisión orgánica”. Hoy, a la luz de los escándalos y vínculos con el narcotráfico que salpican a varias candidaturas oficialistas, aquella convención de delegados —cerrada, blindada y diseñada milimétricamente desde la cúpula— adquiere un significado distinto: fue el movimiento para garantizar que José Ignacio Paliza, y no Guido Gómez Mazara, quedara al frente del partido.
Y no porque Paliza fuera el más capacitado, ni el más querido por la base. Sino porque Abinader necesitaba a un presidente de partido totalmente controlable, alguien que aceptara la línea oficial sin cuestionar. El único “pecado” de Guido, según la narrativa interna, era ser demasiado independiente. Y ese solo detalle bastó para desatar el operativo político más predecible… y más costoso.
https://hackeandoelsistema.net/el-prm-y-el-narcotrafico-un-partido-obligado-a-mantener-una-agenda/
Una convención hecha a la medida
Los hechos hablan por sí solos:
- El Comité Ejecutivo Nacional del PRM, con 601 asistentes de 849 miembros, aprobó con 593 votos la modalidad de convención de delegados, blindando el proceso ante cualquier participación de la base que pudiera darle ventaja a Guido.
- La propuesta de convención abierta —defendida por el diputado Eugenio Cedeño— apenas obtuvo 8 votos, pese a que históricamente Guido arrasaba en cualquier proceso donde la militancia tuviera voz real.
- La dirección perremeísta delegó en la Comisión de Elecciones Internas la fijación de fechas, y dejó en manos de la Dirección Ejecutiva cualquier decisión extraordinaria, cerrándole todas las puertas a un escenario competitivo.
- El propio Guido se retiró del proceso calificándolo de poco democrático.
- Al final, se inscribieron solo dos planchas: la de Paliza —acompañada por la estructura tradicional y figuras históricas como Milagros Ortiz Bosch— y la de Ramón Antonio Liriano. Guido quedó fuera porque su inscripción nunca fue depositada en un proceso que él mismo consideró viciado.
La convención se realizó en el hotel Sheraton, a puertas cerradas, con la ausencia notable de dos figuras claves: el presidente de la República, Luis Abinader, y el propio Guido Gómez Mazara.
Todo estaba decidido desde antes de abrir las puertas.
https://hackeandoelsistema.net/ahora-todos-pueden-publicar-en-hackeandoelsistema-net/
Lo que Abinader nunca calculó
Abinader logró su objetivo inmediato: Evitar que Guido tomara el control del PRM.
Pero el presidente no calculó la consecuencia más obvia:
poner a Paliza al mando del partido significaba también ponerle su firma a cada candidato, cada aval y cada certificación política que hoy está bajo cuestionamientos por vínculos con el narcotráfico.
En última instancia, Abinader sacrificó a Paliza en un tablero donde el movimiento parecía táctico, pero terminó siendo un desastre estratégico.
Hoy, mientras los casos de narco-políticos explotan, los vínculos documentados, las entregas en extradición, los arrestos, y las condenas en Estados Unidos señalan figuras que fueron:
- Diputados del PRM
- Regidores del PRM
- Alcaldes del PRM
- Senadores del PRM
Y jurídicamente, políticamente y moralmente… todo cae sobre el presidente del partido: José Ignacio Paliza.
Él apareció en la línea de mando en todas las boletas.
Él firmó.
Él certificó.
Él avaló.
Y lo peor: lo hizo en un partido cuyo proceso interno fue controlado hasta la última coma por Palacio.
El favor que Abinader le hizo a Guido
Paradójicamente, la jugada que parecía un golpe para sepultar la carrera de Guido, terminó siendo un favor histórico. Guido quedó fuera antes de que se destapara la cloaca. No tiene por qué explicar nada. No tiene que cargar el costo político. No tiene que defender firmas que nunca estampó ni alianzas que nunca negoció.
Guido, sin proponérselo, quedó como el político que fue apartado porque no aceptaba líneas oscuras. Y hoy muchos en la base del PRM —esa misma base a la que le negaron el voto universal— lo saben.
Mientras tanto, Paliza carga un peso que no le pertenece solo a él. Y Abinader se queda con el resultado final de su propia maniobra:
- un partido cuestionado,
- una dirección política debilitada,
- y un presidente del PRM completamente desgastado por decisiones que no tomó realmente, pero que sí firmó obedientemente.
Porque ese era el objetivo: tener un presidente del partido sumiso.
Y como todo titere, cuando deja de servir, también se rompe.
Abinader resolvió un problema interno…
pero sin querer abrió otro mucho más grande.
https://hackeandoelsistema.net/en-un-pais-de-verdad-jacqueline-fernandez-ya-habria-renunciado/
En su afán de evitar que Guido asumiera el liderazgo del PRM, colocó a un presidente de partido incapaz de enfrentar la avalancha de escándalos que hoy golpea al oficialismo. Y al final, el costo político se multiplicó.
Paliza quedó hundido.
Guido quedó reivindicado.
Y el PRM quedó expuesto.
En política, las decisiones tienen consecuencias.
Y algunas llegan justo cuando menos conviene.
Nota aclaratoria:
Algunas informaciones contenidas en este artículo tienen carácter especulativo, fundamentadas en el análisis de hechos públicos y en el comportamiento reciente de los actores mencionados, así como en una filtración genuina proveniente de una fuente de entero crédito. En virtud de los principios éticos del periodismo y del marco legal nacional e internacional, nos reservamos el derecho de proteger la identidad de dicha fuente, conforme a lo establecido en el Artículo 49 de la Constitución de la República Dominicana, que garantiza la libertad de expresión e información, así como el derecho a mantener el secreto profesional. Este derecho también está respaldado por instrumentos internacionales como el Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y los principios establecidos por la UNESCO y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre la libertad de prensa. La protección de nuestras fuentes es no solo un derecho, sino un deber ético frente al interés público y la democracia.
Cargando comentarios...
Comentarios de la red
No hay comentarios registrados en este nodo.
