
Félix Bautista y Radhamés Jiménez se están matando por el control de la Fuerza del Pueblo
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En la Fuerza del Pueblo (FP) se vive una calma aparente. Sin embargo, cada día se vuelve más evidente que detrás del crecimiento de Omar Fernández y la reconfiguración del liderazgo en torno a Leonel Fernández, se libra una silenciosa disputa estratégica entre dos figuras históricas del entorno leonelista: Félix Bautista y Radhamés Jiménez.
Aunque públicamente mantienen un discurso de unidad, en los pasillos del partido —según diversas fuentes consultadas— se reconoce que ambos lideran corrientes internas con visiones distintas sobre el futuro de la organización, sobre todo en un momento donde el liderazgo de Leonel se proyecta hacia su última etapa política, mientras una nueva generación intenta abrirse paso.
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Félix Bautista: del círculo central de Leonel al respaldo activo a Omar
Durante los años de gobierno de Leonel Fernández, Félix Bautista fue una de las figuras con mayor influencia dentro del PLD y del entorno presidencial. Su poder político y económico lo convirtió en un actor clave para ejecutar proyectos, conquistar estructuras y sostener parte del andamiaje político que acompañaba al entonces presidente.
A pesar de ataques mediáticos asociados a conflictos empresariales en Haití, Bautista logró conservar un núcleo leal de dirigentes que migraron con Leonel cuando este abandonó el PLD y fundó la Fuerza del Pueblo. Ese grupo fue determinante para que la organización alcanzara el 4.75% en las elecciones de 2020 —porcentaje que luego fue redondeado a un 5% para convertirla en partido mayoritario.
Sin embargo, conforme la FP fue creciendo, la proximidad de Félix con Leonel ha ido cambiando. Y es precisamente en ese vacío donde Bautista decidió abrazar con fuerza el proyecto presidencial emergente de Omar Fernández, una figura joven, con baja tasa de rechazo y que, según encuestas recientes, mantiene un crecimiento sostenido en preferencias y simpatía.
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Para muchos observadores, apoyar la proyección de Omar es el movimiento más estratégico de Félix: alinearse con el futuro, no con el pasado.
Radhamés Jiménez: el arquitecto silencioso de la Fuerza del Pueblo
Mientras tanto, Radhamés Jiménez ha construido un liderazgo interno basado más en estructura, operación política y lealtad personal hacia Leonel. Fue uno de los principales artífices de la consolidación de la FP, organizando cuadros, armando territorios y estructurando el partido cuando todavía era un proyecto naciente.
Ese trabajo lo colocó como una de las voces de mayor peso alrededor de Leonel Fernández, en términos de estrategia y toma de decisiones.
De ahí nace la fricción: el ascenso de Radhamés Jiménez como influencia directa sobre Leonel fue desplazando gradualmente la centralidad histórica de Félix Bautista.
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Y en política, los espacios que uno gana, otro los pierde.
El choque de dos visiones
Lo que se evidencia hoy no es una confrontación pública, sino dos estilos de liderazgo que compiten soterradamente por definir la ruta del partido:
- Félix, con mayor enfoque pragmático y mirando hacia el relevo generacional con Omar.
- Radhamés, apostando a la solidez de la estructura y a la figura de Leonel como eje del proyecto político inmediato.
Aunque el discurso oficial insiste en que “todos reman hacia el mismo lado”, las señales internas indicarían que existe una “guerra fría” para demostrar cuál de los dos estrategas es más eficiente y a quién termina escuchando Leonel en cada decisión relevante.
El factor Omar Fernández: un futuro que no espera
La popularidad de Omar —quien mantiene una tasa de rechazo mínima, muy por debajo del 35% que arrastra su padre— está generando una presión interna natural. Tanto sus colaboradores como actores externos reconocen que:
- La oposición se unifica más fácil alrededor de Omar que alrededor de Leonel.
- Muchos peledeístas aún culpan a Leonel por la derrota del PLD en 2020.
- Una fórmula Omar Fernández – Juan Ariel Jiménez atraería votantes jóvenes y sectores independientes.
- Mientras que la candidatura de Leonel moviliza mayormente a un segmento envejecido del electorado.
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Este escenario alimenta la idea de que el futuro del partido no pasa necesariamente por su fundador, sino por la nueva figura en ascenso.
Y detrás de ese ascenso, se perciben manos distintas empujando con fuerza, cada una con su propio proyecto de poder.
Una unidad con fisuras
Aunque la Fuerza del Pueblo se presenta como un partido cohesionado, la realidad política muestra señales de una división silenciosa, alimentada por la disputa entre dos líderes con historias, métodos y ambiciones distintas como Félix Bautista y Radhamés Jiménez.
La pregunta que muchos se hacen es:
¿Quién impondrá finalmente la estrategia dominante?
¿Félix, apostando al porvenir inmediato de Omar, o Radhamés, custodiando el legado y la figura de Leonel?
Por ahora, la tensión se mantiene en voz baja.
Pero las encuestas, el tiempo y el reordenamiento natural del liderazgo terminarán definiendo quién controla realmente el futuro de la organización.
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