
La República Dominicana no necesita una reforma fiscal; necesita que dejen de robar
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El fraude destapado en el Seguro Nacional de Salud (SeNaSa) bajo la gestión de Santiago Hazim confirma, una vez más, que el principal problema financiero del Estado dominicano no es la falta de recursos ni la necesidad de una reforma fiscal, sino la corrupción sistemática y la impunidad estructural que han permeado las instituciones desde hace décadas.
El caso, revelado por el Ministerio Público en la operación "Cobra", expone un desfalco sin precedentes, calculado en más de RD$15,921 millones, ejecutado entre 2020 y 2025. Es un ejemplo contundente de cómo una sola estructura criminal puede drenar miles de millones de pesos del presupuesto nacional sin que para ello sea necesaria la aprobación de nuevos impuestos o cargas fiscales.
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Un fraude monumental sin reforma fiscal
Lo ocurrido en SeNaSa demuestra que la República Dominicana, no se necesitan nuevos tributos para destruir las finanzas públicas, sino la acción coordinada de funcionarios corruptos con acceso a fondos estatales. En este caso, un médico y su círculo de colaboradores lograron sustraer fondos que debieron destinarse a la salud de millones de dominicanos, sin que el Congreso modificara un solo artículo del Código Tributario.
El expediente del Ministerio Público detalla que:
- Monto principal del fraude: RD$15,921,369,659.62
Correspondientes a reservas técnicas afectadas hasta diciembre de 2024. Las primeras estimaciones hablaban de RD$12 mil millones, pero las auditorías forenses del PEPCA elevaron la cifra a más de RD$15 mil millones. - Beneficio directo para el director:
Hazim habría recibido RD$2,881 millones mediante empresas intermediarias como PDSS Servicios a tu Salud y OGSS Prestadora de Servicios. - Pagos irregulares a prestadoras:
Más de RD$12 mil millones entregados a proveedores habilitados después de 2020.
Solo en atención primaria, se pagaron RD$5,083 millones, de los cuales RD$3,897 millones fueron dirigidos a Khersun, empresa vinculada al imputado Eduardo Read Estrella. - Esquema operativo:
Un “Comité de Contrataciones Médicas” creado sin base legal, desde donde se aprobaban centros no habilitados mediante sobornos y órdenes internas disfrazadas con frases como:
“Eso es del CEO”, “eso es del Olimpo”. - Los implicados:
10 miembros, incluyendo a Hazim; su sobrino Rafael Martínez Hazim; Gustavo Messina Cruz (gerente financiero); y Germán Robles Quiñones (consejero jurídico).
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El Ministerio Público ha solicitado 18 meses de prisión preventiva para todos los imputados y el caso fue declarado complejo. La audiencia para medidas de coerción fue fijada para el 12 de diciembre de 2025.
Hazim fue destituido en agosto de 2025 por el presidente Luis Abinader.
El problema de fondo: tres décadas de saqueo institucional
El fraude de SeNaSa no es un hecho aislado. Entre 1996 y 2025, el Estado dominicano ha sido escenario permanente de:
- Malversación de fondos públicos.
- Clientelismo político.
- Esquemas de sobrevaluación y contrataciones fraudulentas.
- Red de proveedores protegidos.
- Operaciones financieras irregulares desde ministerios, direcciones y corporaciones estatales.
- Protección mutua entre funcionarios, contratistas y actores militares.
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Los montos sustraídos en siete gobiernos consecutivos superan con facilidad cientos de miles de millones de pesos. Mientras esto ocurre, se repite el discurso de que "el Estado no tiene recursos suficientes" y que es necesaria una reforma fiscal para “fortalecer las recaudaciones”.
Pero el fraude de SeNaSa desmonta esa narrativa:
no falta dinero; lo que falta es eficiencia y controles reales para impedir el robo sistemático.
Si no se robara, el Estado sería otro
Los fondos sustraídos solo en este caso equivalente a más de RD$15,900 millones, habrían permitido:
- Construir decenas de hospitales modernos.
- Financiación de programas de medicamentos de alto costo por varios años.
- Extender la cobertura universal de salud.
- Dignificar los salarios del personal médico y paramédico.
- Equipar centros de atención primaria en provincias marginadas.
- Reducir brechas críticas en zonas rurales.
Los dominicanos conocen esta realidad:
la corrupción no es nueva, ha existido en todos los gobiernos.
Pero el PRM y el presidente Luis Abinader llegaron al poder bajo la promesa explícita de cambiar ese patrón histórico.
Cinco años más tarde, los hechos demuestran que esa transformación no se produjo.
La narrativa oficial contra la realidad
Mientras en la República Dominicana se propone una reforma fiscal que impactaría a la ciudadanía, los casos como SeNaSa —junto a otras investigaciones recientes— evidencian que el verdadero agujero del Estado está en la gestión pública deficiente, en la falta de controles y en la permisividad que permite que funcionarios y empresarios conviertan las instituciones en cajas privadas de recaudación.
Cada peso robado por corrupción es un peso que no llega a:
- la educación,
- la salud,
- el transporte público,
- la seguridad,
- la vivienda,
- y la infraestructura comunitaria.
El fraude de SeNaSa vuelve a demostrar que la República Dominicana no necesita una reforma fiscal; necesita un Estado que no tolere el robo.
Un Estado donde los fondos públicos se utilicen para servir a la población, no para enriquecer estructuras criminales instaladas dentro del Gobierno.
Mientras la corrupción siga absorbiendo miles de millones de pesos anualmente, ningún aumento de impuestos resolverá el problema financiero del país.
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