
MANIPULACIÓN BARATA: Lo que no te están diciendo sobre el supuesto “nuevo Jardín Botánico”
Contenido migrado desde el archivo editorial de Hackeando el Sistema.
La manipulación con fines propagandísticos no descansa. Esta semana, el gobierno del presidente Luis Abinader y su ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, presentaron con bombos y platillos lo que llamaron una “ampliación del Jardín Botánico Nacional”. Pero la realidad —cruda y sin adornos— es muy distinta a lo que se quiere hacer creer.
La verdad es simple: no se está ampliando el Jardín Botánico.
Se está construyendo un nuevo parque, a unos dos kilómetros de distancia del jardín original. Decir que es parte del Jardín por estar "bajo su responsabilidad" es como decir que una plaza construida cerca del Faro a Colón forma parte del Parque Mirador del Este. Es una mentira disfrazada de eufemismo.

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Una operación de manipulación mediática
Con videos bonitos, palabras cuidadosamente escogidas y una presentación “in situ” para la prensa, el gobierno ha montado una operación de relaciones públicas destinada a confundir a la ciudadanía. Pero en Hackeando el Sistema no tragamos entero.
No importa cuántos drones usen o cuántos técnicos lleven a la zona: la distancia no miente. Dos kilómetros caminando no es “pegado” y mucho menos una “ampliación”. Es una obra aparte. Es otro parque.
Entonces, ¿por qué insistir en vincularlo al Jardín Botánico? Porque quieren capitalizar la buena imagen del Jardín para justificar un proyecto que ha generado rechazo por sus implicaciones ambientales y urbanísticas.
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El presidente miente, y lo sabe
Luis Abinader ha dicho públicamente que “no se va a tocar el Jardín Botánico”.
Pero ese no es el punto de la crítica. Nadie está diciendo que lo van a destruir. Lo que se está denunciando es la manipulación del lenguaje y la apropiación simbólica de un espacio que no será tocado, pero que sí será utilizado como escudo publicitario para una obra que tiene otra lógica.
Como en el caso de Cabo Haitiano en Pedernales, se vuelve a utilizar una estrategia de engaño territorial: se dice que una inversión es “para el pueblo”, pero se ubica a decenas de kilómetros del área que se supone beneficiada. En el caso de Pedernales, las inversiones están más cerca de la frontera con Haití que del centro urbano de la provincia. Lo mismo ocurre aquí: se hace una obra a nombre del Jardín Botánico, pero fuera de su perímetro, lejos de su gente, y sin su verdadera administración.
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¿Y la solución real al problema?
El argumento oficial es que esta intervención busca aliviar el tránsito en la avenida República de Colombia, una de las más congestionadas del Distrito Nacional. En Hackeando el Sistema hemos propuesto soluciones viables y reales, como la construcción de un túnel subterráneo que evite afectar la superficie verde y que modernice la movilidad sin sacrificar patrimonio natural.
Pero el gobierno, con su cortoplacismo habitual y su afán de titulares fáciles, prefiere seguir improvisando obras para tomarse la foto.
Nos están mintiendo. Están manipulando. Y lo están haciendo con descaro. No se trata de oposición ni de politiquería barata —como les gusta acusar—. Se trata de decir la verdad.
Ese “nuevo parque” no es parte del Jardín Botánico, aunque lo pinten como tal. Y si permitimos que esta estrategia de confusión pase sin denuncia, mañana harán lo mismo con cada centímetro de espacio público que les convenga para su narrativa.
Aquí no se protesta por ignorancia. Se protesta por convicción. Porque quien miente una vez con palabras, miente siempre con obras.
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