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Pacheco y la deuda: el presidente de Diputados que carga con una era de endeudamiento; De los Santos, ¿un títere político de Abinader?

Pacheco y la deuda: el presidente de Diputados que carga con una era de endeudamiento; De los Santos, ¿un títere político de Abinader?

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Administrador HES 1ADMINISTRADOR HES 1/12 AGO DE 2026/1 MIN/9 VISTAS
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La decisión de la Dirección Ejecutiva del Partido Revolucionario Moderno (PRM) de ratificar a Alfredo Pacheco en la presidencia de la Cámara de Diputados y a Ricardo de los Santos al frente del Senado garantiza la continuidad de los actuales liderazgos legislativos, pero también coloca nuevamente sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿quién está fiscalizando el creciente endeudamiento de la República Dominicana?

Pacheco continuará dirigiendo la Cámara Baja, mientras De los Santos seguirá al frente del Senado durante la próxima legislatura. Además, el PRM acordó que Alexis Victoria Yeb presida el Senado en 2027.

La organización presenta estas decisiones como una demostración de experiencia, estabilidad y unidad. Sin embargo, existe otra manera de mirar el asunto.

Un Congreso que también tiene responsabilidad sobre la deuda

Alfredo Pacheco ha dirigido la Cámara de Diputados durante una etapa en la que el Congreso ha aprobado numerosas operaciones de financiamiento.

En julio de 2025, los diputados aprobaron préstamos por US$615 millones en una sola jornada. En 2024 también fueron aprobados financiamientos por cientos de millones de dólares.

Ricardo de los Santos, por su parte, ocupa la presidencia del Senado desde 2023, por lo que también ha encabezado la Cámara Alta durante buena parte de este proceso.

Ninguno de los dos decide individualmente cuánto se endeuda el país. Esa precisión es fundamental.

Pero ambos presiden cámaras que tienen la responsabilidad constitucional de conocer, debatir y aprobar los préstamos enviados por el Poder Ejecutivo.

Por eso la pregunta no es si Pacheco o De los Santos “tomaron” personalmente la deuda.

La pregunta es:

¿Qué tan rigurosa ha sido la fiscalización del Congreso sobre los recursos que ha autorizado?

El problema no es solamente pedir prestado

Un Estado puede recurrir al endeudamiento para financiar infraestructura, transporte, energía, salud o proyectos capaces de generar crecimiento económico.

El problema comienza cuando la sociedad conoce el monto del préstamo, pero no recibe con la misma claridad información sobre el impacto, la ejecución y los resultados de cada financiamiento.

Cada préstamo aprobado representa una obligación futura.

Y esa obligación no la paga el Gobierno de turno.

La pagan los ciudadanos.

Por eso el Congreso no puede limitarse a aprobar financiamientos porque el Poder Ejecutivo los solicite.

Tiene que preguntar cuánto se necesita, para qué se utilizará, cuánto costará y qué mecanismos garantizarán que el dinero sea utilizado correctamente.

Pacheco: continuidad en la Cámara de Diputados

La permanencia de Pacheco significa que continuará al frente de una institución que ha aprobado una cantidad considerable de operaciones de crédito durante los últimos años.

Esto obliga a mirar su gestión más allá de la capacidad de negociación política.

La pregunta que debe responderse es sencilla:

¿Cuánto de ese endeudamiento se ha traducido en resultados concretos para los dominicanos?

Porque el éxito de un presidente de la Cámara no debería medirse solamente por su capacidad para conseguir votos.

También debe medirse por la capacidad del órgano que dirige para fiscalizar al Gobierno y proteger los intereses de los contribuyentes.

De los Santos: continuidad en el Senado

Ricardo de los Santos sí pertenece al PRM y continuará presidiendo el Senado.

Por tanto, el debate tampoco debe plantearse como una supuesta ausencia de perremeístas en la presidencia del Senado.

La discusión real es otra:

¿Qué ha hecho el Senado bajo su presidencia para fortalecer la fiscalización del endeudamiento y del gasto público?

Y esa pregunta adquiere mayor relevancia porque el PRM tiene una amplia mayoría legislativa.

Cuando un partido controla el Poder Ejecutivo y posee una mayoría contundente en el Congreso, la responsabilidad de fiscalizarse a sí mismo es todavía mayor.

La mayoría no puede convertirse en una autorización automática

Este es el punto central.

Tener mayoría no significa que los legisladores deban convertirse en simples operadores del Gobierno.

El Congreso es un poder del Estado.

Los senadores y diputados fueron elegidos para representar a los ciudadanos, no únicamente para respaldar las decisiones de su partido.

Y esto no es una crítica exclusiva al PRM.

Cualquier partido que gobierne debería ser sometido exactamente al mismo estándar.

La independencia del Congreso se demuestra precisamente cuando sus propios legisladores son capaces de preguntar, cuestionar y exigir explicaciones a un Gobierno de su misma organización.

¿Y qué significa la ratificación?

Políticamente, la señal es evidente:

el PRM apuesta por la continuidad.

Pacheco permanece en Diputados.

De los Santos permanece en el Senado.

Y Victoria Yeb tiene previsto asumir la Cámara Alta en 2027.

Al mismo tiempo, Luis Abinader acaba de ser elegido presidente del PRM hasta 2030.

La dirección política y la estructura legislativa quedan, por tanto, bastante definidas mientras el partido se prepara para el ciclo electoral de 2028.

La pregunta que queda para los dominicanos

Más allá de quién ocupa las presidencias del Congreso, hay una pregunta que debería interesar tanto a los perremeístas como a quienes no pertenecen al partido:

¿Quién está vigilando la deuda?

Porque Pacheco y De los Santos pueden continuar en sus cargos.

El Gobierno puede continuar solicitando financiamiento.

El Congreso puede continuar aprobándolo.

Pero la factura termina llegando a los ciudadanos.

Por eso, la discusión no debe ser solamente quién preside el Senado o quién preside la Cámara de Diputados.

La discusión debe ser qué están haciendo esas instituciones para garantizar que cada peso tomado a nombre de la República Dominicana produzca resultados y no se convierta simplemente en otra obligación que heredará la próxima generación.

La continuidad política puede garantizar estabilidad. Pero la estabilidad sin fiscalización puede convertirse en complacencia.

Y cuando se trata de deuda pública, la República Dominicana no necesita solamente congresistas que sepan negociar; necesita legisladores dispuestos a decirle al poder cuándo debe detenerse.

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