El conflicto interno del PRM en Santo Domingo Este ha sido planteado como una disputa de liderazgos. Sin embargo, una lectura más rigurosa revela algo más preocupante: todas las partes están cometiendo errores simultáneos en tres dimensiones clave —política, marketing/narrativa e imagen— que, de no corregirse, terminarán erosionando no solo aspiraciones individuales, sino la marca completa del partido en el municipio.
Error político: sustituir competencia por bloqueo
Los equipos vinculados a David Collado y Carolina Mejía están incurriendo en un error clásico: intentar resolver una competencia interna mediante acuerdos de exclusión en lugar de procesos abiertos. Construir un frente para frenar a Dío Astacio puede parecer efectivo en el corto plazo, pero en términos estratégicos transmite debilidad. Un liderazgo sólido no necesita cerrar el paso; necesita ganar.
Por su parte, Dío Astacio también comete errores. Su dinámica de movimientos, acercamientos y reposicionamientos constantes puede ser interpretada como falta de coherencia estratégica. En política moderna, la flexibilidad es válida, pero cuando no se comunica correctamente, se convierte en ruido que erosiona confianza.
Error de marketing y narrativa: incoherencia del mensaje
Aquí es donde el problema se agrava.
El discurso contra Astacio intenta posicionarlo como una figura poco confiable, pero al mismo tiempo lo coloca en el centro del debate. Esa contradicción narrativa genera un efecto inverso: lo fortalece como actor relevante.
Además, el uso de calificativos y filtraciones internas, en lugar de una línea discursiva estructurada, revela improvisación. No hay un relato claro de “por qué este proyecto es mejor para el partido y el municipio”; lo que hay es un discurso reactivo, centrado en descalificar.
Del lado de Astacio, el error es no construir una narrativa dominante que capitalice su posición como alcalde. Tener poder territorial sin traducirlo en un relato político coherente es desaprovechar una ventaja competitiva clave.
Error de imagen personal: percepción de arrogancia vs. desorden
En términos de imagen, las corrientes que se han unido proyectan:
- Arrogancia de cúpula
- Desconexión con la base
- Sensación de imposición
Declaraciones como las atribuidas al entorno de Jorge Frías refuerzan esa percepción. En comunicación política, la forma muchas veces pesa más que el fondo, y aquí la forma ha sido torpe.
Mientras tanto, Astacio enfrenta un riesgo distinto: proyectar imprevisibilidad. En política, la percepción de que un actor puede moverse en cualquier dirección sin una línea clara genera reservas, incluso entre potenciales aliados.
Error de imagen como partido: desgaste de la marca PRM enpezando por Santo Domingo Este
El mayor daño, sin embargo, no es individual. Es institucional.
El PRM en Santo Domingo Este está proyectando:
- Falta de mecanismos democráticos internos
- Conflictos no gestionados
- Liderazgos que compiten destruyéndose entre sí
Y esto ocurre bajo la mirada del liderazgo nacional, encabezado por Luis Abinader, lo que añade un elemento adicional: la percepción de que el partido en el poder no logra ordenar su propia casa en el municipio más grande del país.
En términos de branding político, eso es crítico. Porque el votante no separa fácilmente las luchas internas de la capacidad de gobernar.
El problema no es quién gane esta disputa interna. El problema es cómo se está jugando.
- Se bloquea en lugar de competir
- Se reacciona en lugar de construir narrativa
- Se impone en lugar de convencer
- Se improvisa en lugar de planificar
Cuando todos los actores cometen errores al mismo tiempo, el resultado no es equilibrio.
👉 Es deterioro colectivo.
Y si no hay una corrección a tiempo, el costo no lo pagará solo un dirigente.
Lo pagará el PRM en Santo Domingo Este.
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