Hackeando el Sistema
Sea demostrado que David Collado infló las cifras de turismo con los Cruceristas, dejando en evidencia que también está inflando la percepción con lo de sus aspiraciones a la presidencia

Sea demostrado que David Collado infló las cifras de turismo con los Cruceristas, dejando en evidencia que también está inflando la percepción con lo de sus aspiraciones a la presidencia

Contenido migrado desde el archivo editorial de Hackeando el Sistema.

Melvin SenaMELVIN SENA/16 ENE DE 2026/1 MIN/0 VISTAS

La discusión sobre las cifras del turismo en la República Dominicana ha dejado de ser técnica para convertirse en un tema político de primer orden. En el centro del debate se encuentra el manejo de los datos oficiales sobre los cruceristas, promovido desde el Ministerio de Turismo, encabezado por David Collado, y las implicaciones que ese manejo tiene tanto para la credibilidad institucional como para la construcción de una narrativa política de éxito.

El primer problema: el concepto de “turista”

La Organización Mundial del Turismo (OMT / UNWTO) establece con claridad una distinción básica:

  • Turista: visitante que pernocta al menos una noche en el destino.
  • Excursionista: visitante que no pernocta, como ocurre en la mayoría de los casos con los cruceristas.

Durante años, la OMT ha sido explícita en que los cruceristas no deben ser contabilizados como turistas tradicionales, debido a su impacto económico limitado y concentrado en pocas horas. Sin embargo, desde el Ministerio de Turismo David Collado, se intentó inicialmente presentar a los cruceristas como parte del total de turistas, diluyendo esa diferencia metodológica clave.

https://hackeandoelsistema.net/museo-faro-a-colon-reabre-tras-renovacion-con-inversion/

Cuando esa clasificación fue cuestionada, el discurso cambió.

De “turistas” a “visitantes”: un cambio semántico, no metodológico

Ante las críticas, el ministerio dejó de hablar de turistas y comenzó a usar el término “visitantes”, una categoría más amplia y ambigua que permite sumar:

  • Turistas que pernoctan
  • Cruceristas
  • Dominicanos residentes en el exterior
  • Personas con entradas múltiples al país

Este giro no resolvió el problema de fondo: la inflación del impacto real del turismo. Cambiar el nombre de la categoría no corrige la distorsión si los datos se siguen presentando como sinónimo de crecimiento económico efectivo.

https://hackeandoelsistema.net/a-venezuela-la-siguen-gobernando-las-mismas-personas/

El dato que enciende la polémica

Según cifras divulgadas oficialmente por el ministro de turismo David Collado, se afirmó que 2,017,211 cruceristas habían llegado al país.

Sin embargo, posteriormente se reveló que solo 67,215 bajaron efectivamente de los cruceros y realizaron algún tipo de interacción directa con el territorio nacional.

La diferencia entre ambos números no es menor ni técnica: es estructural. Contabilizar personas que nunca pisaron suelo dominicano como “visitantes” plantea una pregunta legítima:
¿qué se está midiendo realmente: tránsito marítimo o impacto turístico?

Dominicanos en el exterior y la distorsión estadística

Otro punto crítico es el conteo de dominicanos residentes en el exterior. Quienes poseen entradas múltiples al país pueden ser contabilizados varias veces en un mismo año, apareciendo estadísticamente como “turistas” cada vez que ingresan.

Esto genera una inflación artificial de las cifras y desdibuja la realidad del turismo internacional genuino. No se trata de negar el valor de la diáspora, sino de no usarla como comodín estadístico para sostener récords que no se reflejan proporcionalmente en la economía real.

https://hackeandoelsistema.net/las-grietas-del-prm-cuando-la-lealtad-deja-de-ser-recompensada/

Marketing político versus realidad social

El problema trasciende el turismo. La crítica central apunta a que estos números forman parte de una estrategia de marketing político, donde se “vende más de lo que se entrega”, priorizando titulares y percepciones sobre indicadores verificables.

Esa lógica —según sus críticos— no es accidental. Responde a la construcción de una figura política sustentada en encuestas, proyecciones y cifras grandilocuentes, pero con una base social débil y poco orgánica. Un liderazgo diseñado desde la comunicación estratégica, no desde el arraigo popular.

La calle como termómetro

Mientras los números oficiales crecen, muchos sectores sostienen que la calle no confirma ese relato. El empleo turístico sigue siendo precario, los encadenamientos productivos son limitados y el impacto real en comunidades fuera de los polos tradicionales continúa siendo marginal.

De ahí surge una pregunta incómoda pero necesaria:
si las cifras turísticas están infladas, ¿qué tan confiables son las cifras que hoy proyectan liderazgo político y altas intenciones de voto?

https://hackeandoelsistema.net/abinader-y-wellington-arnaud-inauguran-obras-clave-de-agua/

Números vacíos y democracia

Las estadísticas públicas no son neutras. Cuando se manipulan o se presentan sin contexto, se convierten en herramientas de poder. La democracia se debilita cuando el debate se basa en números vacíos, desconectados de la experiencia cotidiana de la ciudadanía.

El país necesita menos marketing y más transparencia; menos eslóganes y más metodología clara; menos relatos épicos y más datos verificables.

Porque al final, por más campañas que se diseñen desde oficinas con abundantes recursos, la realidad social siempre termina desmintiendo la propaganda.

Nota aclaratoria:
Algunas informaciones contenidas en este artículo tienen carácter especulativo, fundamentadas en el análisis de hechos públicos y en el comportamiento reciente de los actores mencionados, así como en una filtración genuina proveniente de una fuente de entero crédito. En virtud de los principios éticos del periodismo y del marco legal nacional e internacional, nos reservamos el derecho de proteger la identidad de dicha fuente, conforme a lo establecido en el Artículo 49 de la Constitución de la República Dominicana, que garantiza la libertad de expresión e información, así como el derecho a mantener el secreto profesional. Este derecho también está respaldado por instrumentos internacionales como el Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y los principios establecidos por la UNESCO y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre la libertad de prensa. La protección de nuestras fuentes es no solo un derecho, sino un deber ético frente al interés público y la democracia.

https://youtu.be/tVdXgFrnwJA

Cargando comentarios...

Comentarios de la red

No hay comentarios registrados en este nodo.

Sea demostrado que David Collado infló las cifras de turismo | Hackeando el Sistema