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"Ciertamente", el presidente Abinader no es "culpable" del caso SeNaSa, pero si es el responsable, y no debemos excusarlo

"Ciertamente", el presidente Abinader no es "culpable" del caso SeNaSa, pero si es el responsable, y no debemos excusarlo

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Melvin SenaMELVIN SENA/15 DIC DE 2025/1 MIN/0 VISTAS

Durante años, el presidente Luis Abinader sostuvo públicamente una narrativa consistente sobre el Seguro Nacional de Salud (SeNaSa): que no existía déficit real, que los problemas eran fabricados por la oposición y que los aportes extraordinarios del Estado respondían a una política de fortalecimiento institucional y “calidad del gasto”.

Hoy, tras la investigación del Ministerio Público que documenta un desfalco superior a RD$15,900 millones, esas afirmaciones no resisten el más mínimo contraste con los hechos.

Lo que dijo Abinader sobre SeNaSa

En distintas intervenciones públicas, el presidente sostuvo, en esencia, los siguientes puntos:

  • Que SeNaSa no tenía déficit estructural.
  • Que cualquier señal de déficit era una narrativa creada por la oposición política.
  • Que el Estado debía hacer aportes adicionales para fortalecer la institución.
  • Que su gobierno ya estaba haciendo esos aportes y continuaría haciéndolos.
  • Que ahora era cuando SeNaSa realmente tenía valor.
  • Que todo esto respondía a calidad del gasto, no a mala administración.

Estas declaraciones no fueron aisladas ni improvisadas: formaron parte de la línea oficial del Gobierno frente a cuestionamientos sobre el crecimiento acelerado del gasto en salud.

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La realidad documentada por el Ministerio Público

La Operación Cobra reveló algo radicalmente distinto:

  • No era un déficit político, sino un agujero financiero causado por fraude.
  • No era una campaña opositora, sino una estructura criminal interna.
  • Los aportes extraordinarios del Estado no fortalecían a SeNaSa, sino que tapaban el daño causado por corrupción.
  • El “valor” que se defendía estaba sostenido por inyecciones constantes de fondos públicos para cubrir pérdidas generadas ilícitamente.

Según el expediente, el perjuicio a las reservas técnicas de SeNaSa supera los RD$15,900 millones, producto de sobornos, contratos irregulares, habilitaciones fraudulentas y lavado de activos.

¿Ignorancia, negación o encubrimiento político?

Aquí surge una pregunta clave de responsabilidad política:

¿El presidente no sabía lo que estaba ocurriendo en la principal aseguradora pública del país?
¿O sabía y decidió negar sistemáticamente el problema?

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Ambas opciones son graves.

  • Si no sabía, demuestra una alarmante incapacidad de control sobre su propio gobierno.
  • Si sabía y negó, entonces utilizó el poder presidencial para desinformar deliberadamente a la ciudadanía.

En cualquiera de los escenarios, el resultado es el mismo: el país fue engañado políticamente.

El uso del discurso para sostener el colapso

Mientras el fraude avanzaba, el presidente insistía en que:

  • No había déficit.
  • El problema era político.
  • Los recursos adicionales eran señal de buena gestión.

Hoy está claro que esos recursos no eran una política virtuosa, sino un mecanismo para evitar que el colapso financiero quedara al descubierto.

Lo que se presentó como “calidad del gasto” fue, en los hechos, financiar las consecuencias de un saqueo institucional.

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La responsabilidad presidencial es ineludible

En un sistema presidencialista, el presidente:

  • Es jefe del Estado.
  • Es jefe del Gobierno.
  • Es responsable político de sus funcionarios.

No puede desligarse de lo ocurrido en una institución que:

  • Maneja recursos masivos.
  • Cubre al 70 % de la población.
  • Forma parte del núcleo del sistema de protección social.

Negar la realidad durante años no es liderazgo; es evasión de responsabilidad.

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¿Campaña política financiada con silencio?

La pregunta que flota —y que la justicia deberá aclarar— es si la negación sistemática del problema benefició intereses políticos, incluyendo la estabilidad del discurso gubernamental en años preelectorales.

Aquí no se afirma un delito.
Se señala una coincidencia políticamente grave: mientras el fraude crecía, el relato oficial se blindaba.

Luis Abinader construyó un discurso que hoy está desmentido por los hechos en relación a SeNaSa:

  • Dijo que no había déficit → hubo fraude.
  • Dijo que era un invento opositor → fue una estructura criminal.
  • Dijo que los aportes eran virtud → fueron un parche a la corrupción.
  • Dijo que era calidad del gasto → fue encubrimiento político del colapso.

Eso no es un simple error de diagnóstico.
Es fallar en decir la verdad a la nación.

Y cuando un presidente niega la realidad mientras el Estado es saqueado, la democracia se debilita y la confianza pública se rompe.

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Nota aclaratoria:
Algunas informaciones contenidas en este artículo tienen carácter especulativo, fundamentadas en el análisis de hechos públicos y en el comportamiento reciente de los actores mencionados, así como en una filtración genuina proveniente de una fuente de entero crédito. En virtud de los principios éticos del periodismo y del marco legal nacional e internacional, nos reservamos el derecho de proteger la identidad de dicha fuente, conforme a lo establecido en el Artículo 49 de la Constitución de la República Dominicana, que garantiza la libertad de expresión e información, así como el derecho a mantener el secreto profesional. Este derecho también está respaldado por instrumentos internacionales como el Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y los principios establecidos por la UNESCO y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre la libertad de prensa. La protección de nuestras fuentes es no solo un derecho, sino un deber ético frente al interés público y la democracia.

https://youtu.be/nWVkWLVzmoI

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