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Operación “Verdad Retorcida”: Cómo la captura de Nicolás Maduro redefine la hegemonía geopolítica en América Latina

Operación “Verdad Retorcida”: Cómo la captura de Nicolás Maduro redefine la hegemonía geopolítica en América Latina

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Melvin SenaMELVIN SENA/16 ENE DE 2026/1 MIN/0 VISTAS

La madrugada del 3 de enero de 2026 marcó un punto de inflexión en la historia política venezolana y en la proyección de Estados Unidos en la región. Según documentos oficiales y múltiples reportes internacionales, fuerzas estadounidenses llevaron a cabo una operación militar contra Venezuela —bautizada como Operación Absolute Resolve— que resultó en la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Ambos fueron extraídos del país y trasladados a Estados Unidos bajo cargos de narcotráfico y corrupción.

Lejos de ser un simple arresto judicial, esta acción representa un golpe estratégico con implicaciones geopolíticas profundas que trascienden la narrativa oficial de “lucha contra el narcotráfico”:

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De la captura al control indirecto del Estado venezolano

Desde el gobierno estadounidense se afirmó que tras la operación, Estados Unidos “dirigirá” Venezuela hasta que pueda organizarse una **transición política segura”.

Sin embargo, ese control no se ejerce abiertamente como una administración colonial; en lugar de ello, Washington ha optado por manipular los virajes internos del régimen a través de figuras que antes eran parte del aparato de Nicolás Maduro, como Delcy Rodríguez, quien fue juramentada como presidenta interina tras la extracción.

Este método permite a EE. UU. mantener una fachada de soberanía venezolana, al mismo tiempo que asegura la protección de intereses estratégicos, especialmente en el sector energético y de seguridad regional.

El mito de la “transición democrática” como dispositivo narrativo

La versión oficial estadounidense promueve la idea de que la operación fue necesaria para restaurar la democracia y combatir el narcotráfico. Pero esta narración encubre una lógica mucho más pragmática: asegurar un acceso privilegiado a los recursos energéticos venezolanos y la reconfiguración de una alianza geopolítica favorable a Washington.

La supuesta transición no está basada en consultas populares ni en procesos republicanos —como elecciones libres y transparentes—, sino en decisiones unilaterales desde Washington, apoyadas en sectores internos dispuestos a cooperar para su propia supervivencia política.

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Reconfiguración del poder interno: ¿del chavismo al “madurismo” o a un nuevo tipo de régimen?

Una de las dimensiones menos discutidas por la prensa corporativa es cómo este evento puede servir para refundar la figura de Nicolás Maduro o figuras asociadas como símbolo político, incluso fuera de Venezuela. El relato de “héroe perseguido por potencias extranjeras” puede ser instrumentalizado políticamente para reconstruir un movimiento político con otro nombre, distinto del chavismo tradicional pero con una base simbólica reforzada por la narrativa de victimización.

Esta posibilidad no es descabellada: la política no termina con una captura; simplemente se redistribuyen las piezas del tablero.

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Impacto sobre aliados tradicionales: China, Cuba e Irán

La operación ha tensado aún más las relaciones entre Estados Unidos y las potencias que mantenían vínculos estrechos con Caracas. China, Cuba e Irán han criticado fuertemente la intervención —incluyendo protestas masivas en La Habana este mismo 16 de enero de 2026— lo que indica que la disputa trasciende la política interna venezolana y se inscribe en una lucha más amplia por la influencia estratégica en América Latina.

El gran perdedor: la población venezolana y la narrativa del engaño

Mientras Washington afianza su control indirecto y reconfigura lealtades internas, el pueblo venezolano sigue siendo la gran víctima real:

  • La crisis económica y social no se resuelve con detenciones ni juicios mediáticos.
  • La legitimidad política de cualquier acuerdo está en duda si no se basa en participación democrática real.
  • Las expectativas de quienes creyeron una intervención altruista quedan frustradas por la realpolitik estadounidense, centrada en intereses económicos y estratégicos más que en la autodeterminación venezolana.

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Entre apariencia y realidad estratégica

Lo que se está desarrollando en Venezuela no es simplemente la captura y juicio de un líder impopular, sino una reconfiguración del poder regional bajo un nuevo orden informal. La narrativa oficial —de lucha contra la corrupción y el narcotráfico— funciona como discurso legitimador, mientras que el poder real se ejerce a través de redes de influencia política, económica y militar que buscan reprogramar el Estado venezolano para alinearlo con objetivos geoestratégicos estadounidenses.

En este choque de narrativas y realidades, no hay ganadores claros entre las poblaciones civiles de Venezuela o de la región; hay, en cambio, un tablero de ajedrez donde las piezas se mueven según intereses de élites y potencias, dejando al pueblo —una vez más— a merced de eventos que escapan a su control.

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Nota aclaratoria:
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https://youtu.be/tVdXgFrnwJA

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