
Como lo que se quiere es proteger a Abinader con la presidencia del PRM aquí le tenemos una idea para solucionar la crisis...
Lee la cobertura completa en Hackeando el Sistema.
La discusión interna sobre la presidencia del Partido Revolucionario Moderno ha dejado de ser un simple debate organizativo y comienza a revelar una lucha de poder mucho más profunda dentro de la estructura oficialista. Aunque públicamente se habla de “unidad”, “consenso” y “fortalecimiento institucional”, en los hechos todo parece indicar que una parte importante de la dirigencia busca proteger la posición de presidente del PRM para que eventualmente pueda ser asumida por Luis Abinader cuando concluya su mandato presidencial.
La resistencia a abrir completamente el proceso interno a un voto amplio y competitivo no parece casual. En la práctica, muchos sectores dentro del oficialismo entienden que controlar la presidencia del partido equivale a controlar la maquinaria política, la línea estratégica y el poder de arbitraje de cara al 2028. En un partido que actualmente gobierna la República Dominicana y concentra gran parte del poder institucional, la presidencia del PRM no es un cargo simbólico: es una posición clave para decidir candidaturas, alianzas y el equilibrio entre los diferentes grupos internos.
https://hackeandoelsistema.net/republica-dominicana-producir-invertir-y-emprender/
En ese contexto, el nombre de José Ignacio Paliza aparece como una figura de transición.
Aunque Paliza ha sido un dirigente importante en la consolidación del PRM, también es evidente que sectores internos consideran que su permanencia podría responder más a una necesidad estratégica temporal que a un proyecto político definitivo. La teoría que circula en distintos espacios políticos es que se busca mantener la estructura bajo control hasta el momento adecuado para un eventual retorno de Abinader a la presidencia del partido.
Sin embargo, ahí surge el principal problema político para el oficialismo: la percepción de imposición. El PRM nació precisamente como una alternativa frente a las viejas prácticas de concentración de poder y acuerdos cerrados entre élites partidarias. Si el partido termina reproduciendo los mismos mecanismos que durante años criticó, podría comenzar a erosionar su credibilidad interna y externa.
Por eso, lo que realmente le convendría al PRM sería abrir una conversación política amplia, transparente y realista. Si el objetivo es reservar el espacio para Abinader, entonces probablemente necesitarían una figura más popular, con mayor capacidad de conexión electoral y que, al mismo tiempo, esté dispuesta a renunciar en un momento determinado para cederle el control formal del partido. En política, la legitimidad no se construye solamente desde el poder institucional; también depende de la percepción pública y del respaldo de las bases.
https://hackeandoelsistema.net/hipolito-pide-convencion-presidencial-pero-guarda-silencio/
Pero incluso esa estrategia tendría riesgos. Un “presidente provisional” demasiado débil podría generar fracturas internas, mientras que uno demasiado fuerte podría negarse a abandonar la posición posteriormente. Ahí está la contradicción central del oficialismo: necesitan equilibrio entre control y legitimidad.
En medio de ese panorama, cada vez toma más fuerza la idea de que los demás cargos partidarios sean definidos mediante voto directo supervisado por la Junta Central Electoral. Ese mecanismo permitiría reducir sospechas de manipulación, dar mayor participación a las bases y fortalecer institucionalmente al PRM en un momento donde la sociedad dominicana observa con atención cualquier señal de concentración excesiva de poder.
El gran reto para el oficialismo no es solamente mantenerse unido, sino evitar que las tensiones internas terminen debilitando la imagen democrática que durante años utilizaron como principal bandera política. Porque cuando un partido comienza a priorizar el control interno sobre la competencia abierta, inevitablemente aparecen cuestionamientos sobre si se está construyendo una organización moderna… o simplemente reciclando las viejas prácticas de siempre.
https://hackeandoelsistema.net/una-realidad-que-preocupa-a-la-republica-dominicana/
Desde Hackeandoelsistema.net vemos como una estrategia políticamente lógica que Luis Abinader asuma la presidencia del Partido Revolucionario Moderno (PRM) al salir del poder, no necesariamente porque sea una figura de equilibrio interno —porque evidentemente no lo es— sino porque un presidente de la República termina acumulando enemigos políticos, económicos y sectores afectados por decisiones tomadas desde el Estado.
Gobernar implica beneficiar grupos, pero también afectar intereses, y normalmente estos últimos terminan siendo muchos más. En la política dominicana, la presidencia de un partido funciona también como un mecanismo de protección política y de supervivencia después del poder. Por eso Leonel Fernández, tras salir del Partido de la Liberación Dominicana, construyó la Fuerza del Pueblo bajo un esquema donde mantiene control absoluto y liderazgo vitalicio; y por eso también Danilo Medina intentó desplazar a Leonel del PLD, buscando protegerse políticamente desde la presidencia de la organización. En consecuencia, Abinader podría intentar exactamente la misma fórmula: asegurar el control partidario como escudo político luego de abandonar el Palacio Nacional.
https://hackeandoelsistema.net/carolina-mejia-deberia-renunciar-a-la-secretaria-general-del-prm/
Cargando comentarios...
Comentarios de la red
No hay comentarios registrados en este nodo.
