Encuesta

10/12/2022

Por Claudio Caamaño Vélez

Recientemente anunciaron la solución a la basura en Santo Domingo Este. Una mega obra donde la basura será clasificada y convertida en materia prima al instante. Por un lado descargarán los camiones, y por el otro saldrán separados los plásticos, papeles, metales, vidrios y residuos orgánicos. Casi un milagro.

Hasta tiene un nombre bonito: planta de manejo integral de residuos sólidos.

Piensan ubicarla entre El Tamarindo y Villa Liberación y, en teoría, es una verdadera maravilla. Pero hay algunas preguntas que me preocupan.

¿Cómo harán con una población que tira en el mismo zafacón cáscaras de plátano, huesos de pollo, botellas, fundas, servilletas, animales muertos, pampers, etc?

¿Se conocen los costos operativos y los precios a que se venderán esos materiales, para saber la rentabilidad y tasa de retorno?

¿Cuentan ya con estudio de impacto ambiental? ¿O estamos ante una nueva versión de lo que tanto combatimos?

¿Se puede pasar, de golpe, de un modelo lineal a un modelo circular? ¿Han consultado las teorías de Paul Ehrlich?

¿Han hecho licitaciones para las tecnologías (y empresas) que anuncian cómo un hecho?

¿Revisaron los estudios sobre la porosidad de los suelos de SDE y el peligro de contaminar las aguas subterráneas?

¿Porque arrancar por una planta que procese 1,500 toneladas de basura diario, en lugar de un piloto más pequeño y manejable?

Perdonen mis dudas, pero hasta Santo Tomas dudó.

Lo único concreto que han dicho es el monto de inversión: 190 millones de dólares (11 mil millones de pesos)… Tal vez ahí esté la respuesta a mi pregunta