
David Collado admite el respaldo de los Vicini: una declaración políticamente correcta que puede convertirse en un problema presidencial
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El ministro de Turismo defiende su relación con Juan Vicini y asegura que nunca ha solicitado comisiones ni favores económicos.
Sin embargo, al reconocer públicamente ese respaldo, abre un debate sobre la influencia empresarial, la independencia del poder político y las garantías que tendría la ciudadanía ante un eventual gobierno suyo.
Por Melvin Sena | HackeandoElSistema.net
En política, reconocer una relación de poder puede ser un ejercicio de transparencia, pero también puede convertirse en un error de cálculo. David Collado parece haber optado por la primera vía, aunque las consecuencias de sus declaraciones podrían terminar beneficiando a sus adversarios políticos.
En septiembre de 2025, el ministro de Turismo declaró públicamente: «No me da vergüenza decir que los Vicini me apoyan, pero nunca he pedido comisión ni a ellos ni a ningún empresario de este país». Durante una entrevista en el programa El Sol de la Mañana, defendió la transparencia de su gestión y aseguró que ningún hotelero o constructor podía afirmar que le había solicitado dinero a cambio de permisos. Quiosco
La declaración tiene dos componentes que deben analizarse por separado: la defensa que hace Collado de su conducta como funcionario y el reconocimiento de que cuenta con el respaldo de un sector empresarial de enorme influencia en República Dominicana.
No existe evidencia presentada en esas declaraciones que demuestre un intercambio de favores. Pero tampoco basta con negar las comisiones para responder todas las preguntas sobre la naturaleza, el alcance y las implicaciones de ese respaldo.
Los Vicini: una familia con una larga historia de influencia económica
Para comprender la dimensión política de estas declaraciones, hay que conocer los antecedentes de la familia mencionada.
La presencia empresarial de los Vicini en República Dominicana se remonta al siglo XIX. Con el paso de las generaciones, sus inversiones se consolidaron inicialmente en la industria azucarera y posteriormente se extendieron a diferentes actividades económicas. Su trayectoria forma parte de la historia del empresariado dominicano y de las relaciones entre el capital privado y el poder político. Wikipedia
La historia también ofrece episodios que ilustran la capacidad de los grandes intereses económicos para influir en las discusiones sobre política fiscal.
Un documento histórico disponible en la Biblioteca del Congreso Nacional recoge las controversias que generó, a comienzos de la década de 1970, la aplicación de impuestos que afectaban a productores azucareros, entre ellos la Casa Vicini. El documento también menciona antecedentes de exoneraciones fiscales vinculadas a las exportaciones de azúcar durante gobiernos anteriores. Biblioteca del Congreso Nacional JPD
Es importante hacer una precisión: estos antecedentes históricos no demuestran que la familia incurra actualmente en evasión fiscal ni que haya recibido un trato irregular de la administración de Collado. Son episodios de otra época que permiten comprender por qué la relación entre las grandes fortunas y las decisiones estatales despierta especial interés público.
El problema, por tanto, no consiste en que un empresario respalde a un político. Consiste en determinar si esa relación se desarrolla con transparencia y sin comprometer la independencia de las decisiones públicas.
El riesgo político de reconocer ese respaldo
Collado intenta neutralizar posibles cuestionamientos al afirmar que nunca ha solicitado comisiones y que su gestión se ha conducido con transparencia. Desde el punto de vista comunicacional, la estrategia es comprensible: reconocer el vínculo, negar cualquier intercambio irregular y presentar su trayectoria como garantía de independencia.
Sin embargo, la política no se desarrolla únicamente sobre las declaraciones de sus protagonistas. También importa cómo las interpreta la ciudadanía.
En un país donde históricamente se ha cuestionado la relación entre los grupos económicos y las instituciones públicas, reconocer el respaldo de una familia empresarial de gran influencia puede alimentar interrogantes sobre el peso que tendrían esos sectores en un eventual gobierno presidencial.
Aquí aparece la principal vulnerabilidad política de Collado.
Sus adversarios no necesitan demostrar que recibió una comisión para cuestionar su relación con determinados grupos empresariales. Pueden plantear interrogantes sobre la naturaleza de ese apoyo, sus alcances y las garantías de independencia que ofrecería si llegara a la Presidencia.
Eso no convierte las sospechas en hechos probados, pero sí crea un terreno de confrontación política que el propio aspirante tendría que gestionar.
Una cosa es recibir respaldo empresarial; otra, muy distinta, es demostrar que ese respaldo no condiciona las decisiones del Estado.
La pregunta que Collado todavía debe responder
El ministro ha sido enfático al negar que haya solicitado comisiones o favores a cambio de permisos. Sin embargo, sus declaraciones no detallan la naturaleza concreta del apoyo que recibe de Juan Vicini.
¿Se trata de respaldo personal, asesoría, promoción de su figura, apoyo político o alguna otra forma de colaboración?
No sería correcto asumir una respuesta sin pruebas. Precisamente por eso, una explicación más detallada contribuiría a despejar dudas y evitaría que el debate quedara en manos de interpretaciones partidarias.
La cuestión es especialmente relevante porque el Ministerio de Turismo interactúa con empresarios hoteleros, inversionistas, promotores inmobiliarios y otros actores económicos sujetos a decisiones administrativas que pueden afectar sus intereses.
El artículo 138 de la Constitución dominicana establece que la Administración Pública debe actuar conforme a los principios de objetividad, igualdad, transparencia y sometimiento pleno al ordenamiento jurídico. Esos principios no implican que toda relación entre un funcionario y un empresario sea irregular, pero sí exigen que las decisiones públicas se adopten en función del interés general. Presidencia de la República Dominicana
Por eso, el debate no debería reducirse a determinar si Collado ha pedido dinero. También debe examinarse si existen mecanismos suficientes para garantizar que sus decisiones se mantengan independientes de cualquier respaldo privado.
Una declaración que puede complicar sus aspiraciones presidenciales
En el escenario interno del PRM, donde David Collado busca consolidar su posicionamiento frente a Carolina Mejía y Wellington Arnaud, estas declaraciones adquieren una dimensión adicional.
Si su estrategia consiste en proyectarse como un candidato capaz de generar confianza en el empresariado y atraer inversiones, reconocer el respaldo de figuras económicas influyentes puede ser una ventaja.
Pero esa misma fortaleza puede convertirse en una debilidad si sectores de la militancia y de la sociedad interpretan que su proyecto representa una concentración excesiva de poder económico y político.
Sus adversarios podrían construir precisamente ese relato: que el respaldo empresarial, aunque legítimo, terminaría otorgando a determinados grupos una capacidad de influencia desproporcionada sobre el Estado.
Esa interpretación no está demostrada, pero es un riesgo político que Collado no debería subestimar.
La mejor manera de enfrentarla no sería ocultar sus relaciones ni atacar a quienes formulen preguntas, sino ofrecer información verificable sobre la naturaleza de esos vínculos y establecer compromisos claros con la transparencia y la independencia institucional.
La conclusión
David Collado tiene derecho a recibir respaldo político y empresarial, siempre que este se produzca dentro de la legalidad. Y tiene derecho a defender su gestión frente a cuestionamientos que considere injustificados.
Pero reconocer públicamente que cuenta con el apoyo de una de las familias empresariales más influyentes del país también implica aceptar que la ciudadanía quiera conocer el alcance de esa relación.
La pregunta no es si los Vicini pueden apoyar a David Collado. La pregunta es qué significa ese apoyo y qué garantías puede ofrecer el ministro de que, si algún día llega a la Presidencia, las decisiones del Estado seguirán respondiendo exclusivamente al interés nacional.
En una democracia, la confianza no se construye únicamente negando la existencia de favores. También se construye ofreciendo información suficiente para que los ciudadanos puedan evaluar, con hechos y no con especulaciones, la independencia de quienes aspiran a gobernarlos.
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