
El PRM supera el 40% de identificación partidaria: una cifra que obliga a revisar las encuestas sobre sus presidenciables
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La encuesta de Red Estelar registra un 42.62% de identificación con el partido oficialista, mientras David Collado obtiene un 31.80% y Wellington Arnaud un 29.03% en la competencia interna por la candidatura presidencial de 2028. Los datos abren interrogantes sobre las diferencias entre el respaldo a una organización política y el posicionamiento individual de sus aspirantes.
SANTO DOMINGO.— En el mercado de las encuestas políticas dominicanas, los porcentajes no solo sirven para medir preferencias: también pueden influir en las percepciones, modificar las expectativas de los dirigentes y contribuir a posicionar determinados proyectos presidenciales.
Por eso, los resultados de la encuesta nacional de Red Estelar, correspondiente a octubre de 2026, merecen una lectura que vaya más allá de quién aparece primero en una lista de aspirantes. Uno de sus datos más relevantes es que el Partido Revolucionario Moderno (PRM) registra un 42.62% de identificación partidaria, una cifra que ofrece una referencia importante para analizar el posicionamiento de sus dirigentes.
La medición sitúa a la Fuerza del Pueblo en un 20.30% y al Partido de la Liberación Dominicana en un 16.12%. Asimismo, un 18.36% de los entrevistados indicó que no se identifica con ningún partido o no opinó.
Estos resultados describen la identificación partidaria declarada por los encuestados, no una intención de voto presidencial ni una garantía de respaldo electoral en 2028.
Sin embargo, plantean una pregunta pertinente: ¿cómo deben interpretarse las encuestas que colocan a determinados aspirantes con niveles de preferencia superiores a los que registra su propia organización política?
El partido y el candidato no son la misma variable
La encuesta de Red Estelar presenta una diferencia entre el nivel de identificación con el PRM y los porcentajes obtenidos por sus principales aspirantes en la pregunta sobre quién sería la opción más adecuada para encabezar la candidatura presidencial.
David Collado registra un 31.80%, Wellington Arnaud un 29.03% y Carolina Mejía un 18.42%. Más atrás aparecen Guido Gómez Mazara, con un 9.40%, y Raquel Peña, con un 8.35%.
La comparación resulta interesante, pero exige una precisión: el 42.62% corresponde a identificación partidaria, mientras que los porcentajes de los aspirantes corresponden a una pregunta de preferencia dentro del PRM. Son indicadores diferentes y no deben compararse como si midieran exactamente lo mismo.
Aun así, la coexistencia de ambos resultados permite examinar una cuestión central de la política dominicana: la relación entre la fortaleza de una organización, el respaldo de su base y la capacidad de sus dirigentes para construir proyectos presidenciales propios.
Un aspirante puede tener reconocimiento nacional sin representar necesariamente a la totalidad de su partido. Del mismo modo, una organización puede conservar una base considerable de identificación mientras sus dirigentes compiten por la candidatura.
¿Puede un candidato superar a su propio partido en las encuestas?
Sí, dependiendo de la pregunta, del universo entrevistado y del escenario electoral planteado. La preferencia por una figura puede trascender la identificación partidaria, especialmente cuando se consulta por candidatos individuales en lugar de preguntar por partidos.
Por tanto, que un aspirante obtenga un porcentaje superior al de su organización no constituye, por sí solo, una prueba de manipulación o de incoherencia estadística.
El problema aparece cuando esos resultados se presentan sin explicar qué se preguntó, a quiénes se entrevistó y qué representa cada porcentaje, o cuando se utilizan para sugerir que un proyecto presidencial cuenta con una fortaleza electoral consolidada que el estudio no ha demostrado.
En el caso del PRM, la identificación partidaria del 42.62% publicada por Red Estelar constituye un dato que debe incorporarse al análisis. También es razonable considerar que una organización gobernante puede mantener apoyos vinculados a sus militantes, dirigentes, funcionarios, empleados públicos y sus respectivos entornos sociales.
No obstante, no existe una regla estadística universal que garantice que todo partido de gobierno mantendrá necesariamente una base superior al 35%. Ese porcentaje debe comprobarse en cada medición, no asumirse como una constante.
La pregunta relevante es si los niveles de respaldo partidario y las preferencias individuales se están midiendo con instrumentos comparables y se están comunicando con suficiente transparencia.
ACD Media y la construcción de una imagen de liderazgo
La encuesta de ACD Media divulgada en abril de 2026 situó a David Collado con un 44.7% entre la población general consultada sobre quién debería ser el candidato presidencial del PRM. Carolina Mejía obtuvo un 14.4%, mientras que un 16.2% respondió «ninguno» y un 4.4% indicó que no sabía.
En el segmento identificado como miembros del PRM, Collado registró un 58.6% y Carolina Mejía un 16.7%. Wellington Arnaud obtuvo un 1.8%.
Estos porcentajes presentan una imagen de amplio predominio de Collado, particularmente en el escenario interno publicado por esa firma. La diferencia con los resultados de Red Estelar es considerable: en esta última, Collado obtiene un 31.80% y Arnaud un 29.03% en la preferencia para encabezar la candidatura.
Pero antes de interpretar esa diferencia como una contradicción directa, deben considerarse las fechas de levantamiento, la composición de las muestras, la redacción exacta de las preguntas y los procedimientos utilizados para identificar a los miembros de cada partido.
La encuesta de ACD Media corresponde a abril, mientras que la de Red Estelar fue realizada del 2 al 6 de octubre de 2026. Además, los resultados publicados no aportan por sí solos toda la información necesaria para determinar si ambos estudios entrevistaron universos partidarios equivalentes.
La discrepancia merece investigación y explicación. No demuestra, por sí sola, que una de las firmas haya manipulado sus resultados.
Las encuestas también pueden influir en la competencia política
En comunicación política, la publicación reiterada de cifras favorables a un aspirante puede contribuir a instalar la percepción de que se encuentra en una posición dominante. Esa percepción puede influir en dirigentes, aliados, financiadores y sectores que todavía no han decidido a quién respaldar.
Se trata de un posible efecto de posicionamiento, no de una prueba automática de que la encuesta fue diseñada con ese propósito.
Cuando una medición presenta a un aspirante como ampliamente superior a sus competidores, resulta legítimo preguntar si el titular periodístico refleja fielmente el alcance del estudio y si los datos se están utilizando para describir preferencias o para construir una narrativa de candidatura inevitable.
En ese contexto, las diferencias entre ACD Media y Red Estelar deben servir para exigir más transparencia a las firmas encuestadoras, no para atribuirles intenciones que no han sido demostradas.
Si se sospecha que una encuesta fue encargada para favorecer a un proyecto político determinado, la investigación debe comenzar por identificar quién financió el estudio, qué metodología se empleó, cómo se seleccionó la muestra y si existe una diferencia entre los resultados completos y la forma en que fueron difundidos.
Sin esa evidencia, hablar de una encuesta por encargo como si fuera un hecho probado debilitaría el propio análisis que se pretende defender.
Wellington Arnaud y la diferencia entre popularidad y relación con las bases
La presentación de Red Estelar incorpora otro dato que merece atención: al preguntar cuál de los aspirantes del PRM es percibido como más cercano y accesible para las bases del partido, Wellington Arnaud obtiene un 38.11%, seguido por Carolina Mejía con un 26.07%.
David Collado registra un 3.40% en ese indicador.
Esta pregunta mide una dimensión diferente de la preferencia presidencial. No demuestra por sí sola que Arnaud controle una estructura capaz de imponerse en una primaria, pero sí permite observar que el orden de los aspirantes cambia cuando se evalúa la cercanía percibida con la militancia.
Esa distinción resulta fundamental para interpretar la competencia interna del PRM. El reconocimiento público, la identificación partidaria, la preferencia por una candidatura y la relación con las bases son variables relacionadas, pero no intercambiables.
Una evaluación rigurosa debe estudiar todas esas dimensiones antes de concluir que una figura tiene una ventaja definitiva.
Transparencia antes que titulares
La presentación de Red Estelar declara una muestra nacional de 1,250 entrevistas, realizadas presencialmente en hogares entre el 2 y el 6 de octubre de 2026, con un diseño probabilístico multietápico y un margen de error anunciado de ±2.77 puntos porcentuales.
Sin embargo, para evaluar adecuadamente los resultados internos de los partidos también es necesario conocer el tamaño de cada submuestra, cómo se verificó la pertenencia partidaria y cuál es el margen de error correspondiente a esos grupos.
El margen declarado para la muestra nacional no debe aplicarse automáticamente a las respuestas de los miembros del PRM, el PLD o la Fuerza del Pueblo sin conocer los tamaños y las características de esas submuestras.
Esta información es esencial para que periodistas, dirigentes y ciudadanos puedan determinar hasta dónde llegan las conclusiones de cada estudio.
La pregunta de fondo
La encuesta de Red Estelar aporta un dato relevante al registrar un 42.62% de identificación partidaria con el PRM y presentar una competencia interna en la que Collado y Arnaud obtienen porcentajes cercanos. También introduce una dimensión distinta al mostrar a Arnaud encabezando la percepción de cercanía con las bases.
La encuesta de ACD Media, por su parte, publicó en abril resultados que situaban a Collado muy por delante de los demás aspirantes en sus respectivos escenarios de preferencia.
La diferencia entre ambas mediciones obliga a examinar sus metodologías, fechas y universos de estudio antes de asumir que una describe mejor la realidad que la otra.
Las encuestas deben servir para explicar la realidad política, no para sustituirla por una narrativa. Cuando las cifras se convierten en titulares que anuncian liderazgos definitivos, corresponde preguntar qué se midió, cómo se midió y qué evidencia respalda las conclusiones.
Si existe una estrategia de posicionamiento detrás de la difusión selectiva de determinados resultados, debe demostrarse mediante hechos verificables. La credibilidad de las encuestas y el derecho de los ciudadanos a recibir información rigurosa exigen ese estándar.
En la carrera hacia 2028, la transparencia metodológica es tan importante como el porcentaje que aparece en la portada.
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