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David Collado se queda en Turismo lo que confirma dicho por nosotros en un artículo anterior para no dejar que Yayo llegue a ese ministerio

David Collado se queda en Turismo lo que confirma dicho por nosotros en un artículo anterior para no dejar que Yayo llegue a ese ministerio

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Melvin SenaMELVIN SENA/21 ENE DE 2026/1 MIN/0 VISTAS

La confirmación oficial de que David Collado permanecerá como ministro de Turismo durante todo el año 2026 no es un simple acto administrativo ni una decisión inocua. Es, en los hechos, la validación pública de una jugada política que redefine el tablero interno del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y confirma algo que ya se comentaba en voz baja: Collado le metió el pie a Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón y frenó un movimiento que lo colocaba en una posición estratégica dentro de la carrera presidencial.

Desde Madrid, David Collado anunció que se queda en el cargo por petición directa del presidente Luis Abinader.

El mensaje fue envuelto en un discurso de "institucionalidad", "humildad" y "compromiso", pero en política importa menos la forma y más el efecto. Y el efecto fue claro: al negarse a salir del Ministerio de Turismo, Collado obligó al presidente a desmontar un plan que ya estaba en marcha y a improvisar una salida para Yayo, enviándolo al Ministerio de Industria y Comercio, una de las carteras con mayor desgaste político del Estado.

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Ese solo hecho deja al descubierto dos realidades incómodas para el PRM. La primera: que David Collado tiene suficiente poder e influencia para condicionar decisiones estratégicas del presidente. La segunda: que Yayo Sanz Lovatón fue desplazado de un carril favorable y colocado en un ministerio históricamente impopular, donde el costo político es casi inevitable por su vinculación directa con los precios de los combustibles y el costo de la vida.

No se trató de un ascenso ni de una jugada calculada a largo plazo. Fue un movimiento forzado, consecuencia directa de la negativa de Collado. En términos políticos, eso tiene nombre: bloqueo interno. Y en un partido que ya muestra señales de fragmentación, ese tipo de acciones profundiza las tensiones y deja heridas abiertas.

Ahora bien, junto a este reacomodo de poder, se intenta instalar otra narrativa: la de David Collado como el gran responsable del éxito del turismo dominicano. Esa narrativa no solo es exagerada, sino históricamente falsa.

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Los datos de llegada de pasajeros no residentes entre 2023 y 2025 —8.0 millones, 8.5 millones y 8.8 millones respectivamente— confirman un crecimiento sostenido que apunta a superar los 9 millones de turistas en 2026. Pero ese crecimiento no es una novedad ni un fenómeno reciente. La República Dominicana lleva más de 25 años con una estrategia turística sólida, sostenida y relativamente estable, construida por distintos gobiernos, con fuerte protagonismo del sector privado y con políticas de Estado que trascienden ministros y partidos.

El turismo dominicano no crece porque haya un ministro “estrella”. Crece porque existe una plataforma estructural: inversión acumulada durante décadas, conectividad aérea, posicionamiento internacional, seguridad jurídica, experiencia del sector hotelero y continuidad de políticas públicas. Cambian los ministros, pero la curva de crecimiento, salvo coyunturas extraordinarias como la pandemia, se mantiene.

Vender los números actuales como un logro personal de Collado no solo distorsiona la realidad, sino que instrumentaliza un sector estratégico del país para fines políticos internos. El turismo no es una marca personal ni una plataforma electoral individual. Es un ecosistema nacional que funciona con o sin protagonismo mediático.

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En ese contexto, la permanencia de Collado en Turismo no debe leerse como una decisión técnica, sino como una jugada política defensiva: quedarse donde no pierde, congelar movimientos internos y evitar que otro actor —en este caso Yayo— gane visibilidad, proyección y capital político desde una posición cómoda.

Mientras Collado puede “esperar sin prisa”, otros asumen costos. Y esa capacidad de esperar, en un partido donde el Gobierno manda más que la estructura partidaria, es una demostración de poder, no de desprendimiento.

Lo ocurrido confirma dos cosas al mismo tiempo.

Primero, que David Collado frenó deliberadamente un movimiento que favorecía a Yayo Sanz Lovatón dentro del tablero presidencial del PRM. Segundo, que el crecimiento del turismo dominicano no es atribuible a un ministro en particular, sino a una estrategia de Estado construida durante más de tres décadas.

Separar los hechos de la propaganda no es un ejercicio de animadversión, sino de rigor político. Y hoy los hechos son claros: aquí no hubo solo continuidad administrativa, hubo una pulseada interna… y alguien perdió terreno.

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https://youtu.be/tVdXgFrnwJA

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