El discurso de viabilidad técnica y desarrollo económico que promueve GoldQuest Mining Corp., a través de su representante Luis Santana Pereyra, enfrenta crecientes cuestionamientos no solo desde el ámbito social, sino también desde el jurídico, ambiental y territorial. Mientras la empresa insiste en que el proyecto Romero debe evaluarse mediante estudios de impacto ambiental y que la tecnología moderna permite mitigar riesgos, sectores técnicos y comunitarios advierten que el problema no es de evaluación futura, sino de incompatibilidad estructural presente.
Un argumento que choca con la ley
Uno de los pilares del discurso empresarial es claro:
“dejemos que los estudios determinen si el proyecto es viable”.
Sin embargo, esta postura entra en conflicto con el marco legal dominicano.
La Constitución establece en su artículo 15 que:
Las cuencas altas de los ríos deben ser objeto de protección especial por parte del Estado.
A esto se suma la Ley 64-00 sobre Medio Ambiente, que en su artículo 86 prohíbe:
La instalación de industrias en zonas de incidencia de fuentes de agua destinadas al consumo humano, incluso si estas contemplan tratamiento de residuos, cuando exista riesgo de contaminación.
En ese contexto, la discusión deja de ser técnica y pasa a ser legal:
📌 si el territorio está protegido por su función hídrica, la actividad minera no es simplemente “evaluable”, sino potencialmente incompatible desde el origen.
El punto crítico: la cuenca del río San Juan – El proyecto Romero se ubica en una zona vinculada al sistema del Río San Juan, que forma parte de la red hídrica que alimenta el Río Yaque del Sur.
Este sistema no solo sostiene:
- el consumo humano
- la producción agropecuaria
- la generación hidroeléctrica
sino que también conecta con infraestructuras clave en el sur del país.
Por tanto, cualquier alteración en la cuenca alta no es un impacto local, sino un riesgo regional.
Diferencias que el discurso omite
En su defensa del proyecto, Santana ha planteado que existen tecnologías capaces de mitigar los impactos de la minería moderna.
No obstante, expertos y actores locales señalan una omisión fundamental:
No todas las zonas son comparables
A diferencia de áreas como Cotuí o Bonao, la cuenca alta del río San Juan presenta:
- condiciones ecológicas más sensibles
- alta dependencia hídrica para agricultura
- mayor integración con sistemas de riego y consumo
Esto implica que el margen de error es significativamente menor.
El impacto social que no se está discutiendo
Otro elemento ausente en el discurso empresarial es el impacto sobre la población.
Se estima que:
Más de 30,000 personas dependen directamente de actividades agrícolas y ganaderas en la periferia de la Cordillera Central
La posible conversión de la zona en un distrito minero implicaría:
- cambio de uso de suelo
- desplazamiento económico y territorial
- presión sobre zonas protegidas como el Parque Nacional José del Carmen Ramírez
El resultado podría ser una cadena de efectos que trascienden la mina en sí.
Desarrollo prometido vs experiencia acumulada
GoldQuest plantea un escenario de desarrollo económico basado en:
- inversión
- empleo
- dinamización local
Sin embargo, críticos del proyecto señalan que este tipo de promesas no han logrado replicarse de forma proporcional en otras zonas mineras del país.
Esto ha generado un elemento determinante en el debate actual:
Desconfianza social
No basada únicamente en teoría, sino en experiencias previas percibidas como insatisfactorias.
El valor que realmente está en juego
Más allá del oro, el centro del debate en San Juan es otro:
💧 agua
🌱 producción agrícola
🏞️ estabilidad territorial
Porque, como sintetizan actores locales:
“Un valle sin agua pierde su capacidad productiva… y su valor económico.”
La posible degradación de la cuenca no solo afectaría la producción, sino también:
- la plusvalía de las tierras
- la sostenibilidad del modelo agrícola
- la estabilidad de toda la región
El proyecto Romero no enfrenta únicamente oposición social.
Enfrenta cuestionamientos de fondo:
- legales
- ambientales
- económicos
- territoriales
- Social
El argumento de que “los estudios decidirán” pierde fuerza cuando el propio marco normativo ya establece límites claros sobre el uso del territorio.
Cuando una actividad entra en conflicto con la ley, el agua y la base productiva de una región…
la discusión deja de ser técnica.
Pasa a ser una decisión de país.
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