
Tony Peña Guaba se suma a David Collado: ¿una alianza que suma votos o un respaldo más mediático que electoral?
La adhesión de Tony Peña Guaba al proyecto presidencial de David Collado representa un movimiento político favorable para el ministro de Turismo, pero conviene dimensionar correcta...
La adhesión de Tony Peña Guaba al proyecto presidencial de David Collado representa un movimiento político favorable para el ministro de Turismo, pero conviene dimensionar correctamente su impacto. Tony tiene trayectoria, apellido, relaciones y experiencia organizativa; lo que todavía debe demostrar es cuánta estructura propia puede transferir. En política, sumar dirigentes es importante, pero sobrevalorar a los aliados puede terminar creando una percepción de fuerza que no necesariamente se traduce en votos.
La carrera presidencial del Partido Revolucionario Moderno (PRM) continúa produciendo movimientos. Este lunes 2 de noviembre, Tony Peña Guaba anunció en el programa El Sol de la Mañana que abandona sus aspiraciones presidenciales para respaldar a David Collado de cara a las elecciones de 2028.
Según explicó, Collado lo visitó personalmente hace aproximadamente un mes para proponerle trabajar juntos. Después de consultar a sus colaboradores y celebrar tres reuniones con coordinadores provinciales y municipales, decidió incorporarse al proyecto del ministro de Turismo.
Peña Guaba justificó su decisión afirmando que Collado está más adelantado en las mediciones y tiene mayores posibilidades de alcanzar la Presidencia en 2028.
La decisión es legítima y representa una adhesión que Collado puede aprovechar. Sin embargo, una cosa es sumar un nombre conocido y otra muy diferente es sumar una estructura electoral capaz de producir votos.
El apellido Peña Gómez tiene valor político, pero no se transfiere automáticamente
Tony Peña Guaba es hijo del histórico dirigente José Francisco Peña Gómez, una de las figuras más influyentes de la política dominicana contemporánea.
Su trayectoria tampoco comienza con esta precandidatura. Fue presidente de la Juventud Revolucionaria Dominicana, ocupó la Secretaría General del PRD, ejerció como primer ministro de la Juventud y fue cónsul dominicano en Nueva York, entre otras responsabilidades.
También participó en la organización de campañas de figuras como Hipólito Mejía, Miguel Vargas Maldonado y Luis Abinader.
Por tanto, sería incorrecto presentarlo como alguien sin experiencia política. Su conocimiento de las estructuras partidarias y sus relaciones dentro del antiguo PRD y del actual PRM tienen un valor que no debe subestimarse.
Pero hay una diferencia importante: su trayectoria ha estado vinculada principalmente a cargos partidarios, administrativos y de designación, no a una carrera personal construida mediante victorias en cargos electivos.
Ser hijo de Peña Gómez aporta reconocimiento y capital simbólico, pero no significa que los votos históricos de su padre estén disponibles para transferirlos a David Collado.
La política no funciona así.
¿Cuánto aporta realmente Tony al proyecto David?
En marzo de 2025, Peña Guaba presentó parte de su equipo político en el Gran Santo Domingo, integrado, según la información difundida, por legisladores, alcaldes, exalcaldes, presidentes municipales y dirigentes territoriales.
Posteriormente, su equipo afirmó haber organizado estructuras en 26 provincias. En septiembre de 2026, el propio Tony defendía que su candidatura debía medirse por el trabajo en las calles y el respaldo de las bases, no solamente por las encuestas.
Es decir, sí existía un trabajo organizativo que puede aportar a Collado.
Pero ahora viene la pregunta fundamental:
¿Todos esos dirigentes seguirán a Tony o solamente una parte de ellos?
Y tenemos una primera señal que invita a la cautela.
Este mismo lunes, RCC Noticias publicó que una diputada vinculada al entorno político de Peña Guaba no estaría dispuesta a acompañarlo en su respaldo a Collado y tendría previsto incorporarse al proyecto de Carolina Mejía, según informaciones atribuidas al comunicador Jairo Ortiz.
Si esa información se confirma, estaríamos ante un ejemplo concreto de que las estructuras no siempre se transfieren completas cuando sus dirigentes cambian de proyecto.
Una persona puede abandonar una aspiración presidencial, pero sus colaboradores tienen intereses, compromisos y aspiraciones propias.
Tony puede decidir por Tony; no necesariamente puede decidir por todos los que trabajaron con él.
Collado gana una adhesión, pero no necesariamente una nueva mayoría
No hay que quitarle mérito al movimiento.
David consigue un dirigente con experiencia, relaciones históricas y conocimiento de la organización de campañas. Además, el anuncio refuerza la percepción de que su proyecto continúa sumando figuras.
La encuesta ACD Media publicada el 20 de octubre ya colocaba a Collado encabezando las preferencias internas del PRM, con 49.9 %, frente a 24.6 % de Carolina Mejía y 9.5 % de Raquel Peña.
Esos números ayudan a entender por qué Tony considera que Collado tiene mayores posibilidades.
Sin embargo, una encuesta no equivale a una primaria y una adhesión no equivale a una cantidad determinada de votos.
El proyecto de David ya cuenta con el respaldo de Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón. Ahora incorpora a Tony Peña Guaba.
Son movimientos políticamente favorables, pero todavía tiene que demostrar que puede convertir esas alianzas en una mayoría efectiva dentro del padrón perremeísta.
El peligro de sobrevalorar a los aliados
Aquí está mi principal observación.
Los equipos políticos suelen cometer un error cuando reciben nuevas adhesiones: comienzan a presentar cada incorporación como si representara una transferencia masiva de votos.
Y eso puede producir arrogancia, generar resistencias y terminar alejando a dirigentes que todavía no han definido su posición.
David necesita sumar, no provocar la sensación de que su candidatura ya está decidida y que los demás proyectos solamente deben aceptar la realidad.
Porque Carolina Mejía tiene su propia estructura. Wellington Arnaud también. Y ninguno de los dos ha renunciado a sus aspiraciones.
Incluso una eventual coincidencia entre Carolina y Wellington podría modificar considerablemente el equilibrio interno.
Por eso, presentar la adhesión de Tony como una demostración de que la candidatura de Collado es inevitable sería adelantarse demasiado.
La verdadera prueba será la primaria
David Collado está construyendo un proyecto competitivo. Tiene reconocimiento público, resultados favorables en las encuestas y ahora incorpora dirigentes con experiencia política.
Pero todavía necesita demostrar que puede conquistar el respaldo organizado de la militancia.
Tony Peña Guaba puede contribuir a ese objetivo si logra incorporar efectivamente a sus equipos provinciales y municipales.
La pregunta no es cuántas fotografías se tomarán juntos ni cuántas declaraciones de respaldo aparecerán en los medios.
La pregunta es cuántos dirigentes se integrarán, cuántos militantes movilizarán y cuántos votos podrán conseguir cuando llegue el momento de elegir al candidato.
En política, las adhesiones producen titulares; las estructuras producen organización y los votos producen ganadores.
David debe aprovechar esta incorporación, pero sin confundir un respaldo político con una mayoría electoral.
Porque en el PRM todavía están Carolina, Wellington y sus respectivas estructuras.
Y si algo debería haber aprendido Collado de estos movimientos es que la candidatura presidencial no se gana acumulando nombres famosos, sino consiguiendo que miles de perremeístas decidan votar por él.
Tony Peña Guaba se sumó a David Collado. Es una noticia favorable para su proyecto, pero todavía falta demostrar cuánto pesa esa adhesión cuando llegue la hora de contar los votos.
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