
¿Y si República Dominicana tuviera una Hamas que defienda nuestra soberanía?
Contenido migrado desde el archivo editorial de Hackeando el Sistema.
En los últimos años, la situación política y humanitaria de Haití se ha deteriorado a niveles alarmantes. La incapacidad institucional, la pobreza extrema y la violencia generalizada han convertido al país vecino en un Estado fallido, lo que ha reactivado debates sobre la relación histórica entre Haití y República Dominicana y las posibles consecuencias para nuestra soberanía. Para algunos sectores, el paralelismo entre el conflicto palestino-israelí y la realidad dominico-haitiana resulta inquietante, sobre todo ante la creciente percepción de una presión internacional hacia la fusión o asimilación.
Breve contexto histórico
La isla La Española fue originalmente colonizada por España, pero debido a las Devastaciones de Osorio (1605-1606), la corona española abandonó la parte occidental de la isla, dejando un vacío que fue ocupado progresivamente por piratas y colonos franceses. Esto dio origen a la colonia de Saint-Domingue, que se convertiría en una de las más ricas del mundo gracias al uso intensivo de esclavos africanos.
https://hackeandoelsistema.net/wellington-arnaud-consolida-su-liderazgo-politico-en-europa/
Tras una sangrienta rebelión, Haití logró su independencia en 1804, convirtiéndose en la primera república negra del mundo. Sin embargo, su libertad vino acompañada de una deuda impuesta por Francia en 1825, valorada en 150 millones de francos oro (equivalente a miles de millones de dólares hoy). Esa deuda hipotecó el desarrollo haitiano durante más de un siglo.
Del lado este, la República Dominicana se proclamó independiente en 1821 bajo el liderazgo de José Núñez de Cáceres, pero sin fuerza militar que la respaldara. Poco después, Haití ocupó el territorio durante 22 años (1822-1844), bajo el argumento de evitar el regreso de España y recaudar fondos para su deuda.
Haití y República Dominicana: dos caminos divergentes
Desde la independencia definitiva de la República Dominicana en 1844, ambos países han seguido trayectorias completamente distintas. Mientras los dominicanos han consolidado instituciones, estabilidad y desarrollo, Haití ha sufrido una seguidilla de dictaduras, intervenciones extranjeras y desastres naturales, muchos de los cuales han sido gestionados de forma ineficaz tanto por sus gobiernos como por organizaciones internacionales.
https://hackeandoelsistema.net/hackeandoelsistema-net-desenmascara-a-n-digital-por-manipular/
La presencia masiva de ONG extranjeras, principalmente de Estados Unidos, Canadá y Francia, no ha generado una solución sostenible, sino que ha contribuido a una economía de dependencia. La falta de resultados concretos ha generado sospechas sobre si existe realmente interés en recuperar a Haití como nación funcional, o si se está forzando lentamente una “solución alternativa”.
La presión internacional hacia República Dominicana
Diversas declaraciones y resoluciones de organismos como la ONU, la OEA y gobiernos como el de Canadá y EE.UU., sugieren que República Dominicana debe asumir un mayor rol en la crisis haitiana, sin reconocer que esto implica una carga desproporcionada para un país en vías de desarrollo, con recursos limitados y desafíos propios.
Aunque el gobierno dominicano ha reiterado su compromiso con los derechos humanos y la ayuda humanitaria, hay sectores que consideran que su actitud es complaciente y alineada con intereses extranjeros, incluso en detrimento del interés nacional.
¿Una “Hamas dominicana”?
Aquí surge la comparación que muchos consideran explosiva: en el conflicto entre Israel y Palestina, sectores palestinos como Hamas emergieron como movimientos de resistencia radical ante lo que consideran una ocupación territorial y una amenaza existencial. Aunque Hamas ha sido calificado como una organización terrorista por varios países, su origen y base social están en la percepción de exclusión, abandono y falta de respuestas diplomáticas eficaces.
En este contexto, algunas voces radicalizadas en República Dominicana podrían comenzar a exigir la creación de una estructura de defensa nacionalista que actúe fuera de los canales tradicionales, ante el temor de una "invasión demográfica" o una fusión impuesta por actores externos.
https://hackeandoelsistema.net/y-si-iluminada-munoz-decia-la-verdad-el-ministerio-publico/
No obstante, es importante subrayar que República Dominicana es un Estado de derecho, y cualquier acción que emule el extremismo sería contraproducente, injustificable y dañina para todos. La lucha por la soberanía no puede ni debe derivar en discursos xenófobos ni en actos de violencia.
La solución al problema haitiano no está en la fusión ni en la indiferencia, y mucho menos en la violencia. República Dominicana debe mantenerse firme en su derecho a decidir su destino, y exigir a la comunidad internacional que asuma su responsabilidad con Haití. Asistir humanitariamente no significa ceder la soberanía. Ser solidarios no significa renunciar a la autodeterminación.
El verdadero desafío es construir una narrativa nacional que se base en la historia, la ley y el derecho internacional, para proteger nuestra integridad sin caer en la trampa del odio ni el extremismo. Porque al final, la lucha por la soberanía debe ser tan legítima como pacífica, tan firme como racional.
Nota aclaratoria:
Algunas informaciones contenidas en este artículo tienen carácter especulativo, fundamentadas en el análisis de hechos públicos y en el comportamiento reciente de los actores mencionados, así como en una filtración genuina proveniente de una fuente de entero crédito. En virtud de los principios éticos del periodismo y del marco legal nacional e internacional, nos reservamos el derecho de proteger la identidad de dicha fuente, conforme a lo establecido en el Artículo 49 de la Constitución de la República Dominicana, que garantiza la libertad de expresión e información, así como el derecho a mantener el secreto profesional. Este derecho también está respaldado por instrumentos internacionales como el Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y los principios establecidos por la UNESCO y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre la libertad de prensa. La protección de nuestras fuentes es no solo un derecho, sino un deber ético frente al interés público y la democracia.
Desde HackeandoElSistema.net seguiremos informando sobre este tema, que planteamos primero que cualquier otro medio en la República Dominicana.
Y mientras algunos hacen espectáculos noticiosos, en Hackeandoelsistema.net hacemos periodismo. Lo nuestro es memoria con contexto, no show con libreto.
No te olvides de crear tu perfil en HES Social para que puedas comentar cualquier noticia, subir tus denuncias y compartir tus opiniones con la comunidad.
Te dejamos nuestros más reciente análisis: ¿Solo 2 años por 236 muertos? La gran mentira que quieren imponer a beneficio de Antonio Espaillat
Cargando comentarios...
Comentarios de la red
No hay comentarios registrados en este nodo.
