Hackeando el Sistema
Carlos de Jesús: ¿hasta cuándo soportar el maltrato del PRM? Abinader y la dirigencia le están dando razones para marcharse

Carlos de Jesús: ¿hasta cuándo soportar el maltrato del PRM? Abinader y la dirigencia le están dando razones para marcharse

Lee la cobertura completa en Hackeando el Sistema.

Administrador HESADMINISTRADOR HES/23 OCT DE 2026/1 MIN/visibility7 VISTAS
record_voice_over
Escuchar articulo
Lectura por voz del navegador

Por Melvin Sena | HackeandoElSistema.net

La exclusión del exdiputado Carlos de Jesús de la terna presentada por el Partido Revolucionario Moderno (PRM) para escoger al sustituto del fallecido legislador Jorge Frías vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que muchos dirigentes de esa organización deberían hacerse: ¿vale la pena permanecer en un partido donde la lealtad no parece garantizar reconocimiento ni oportunidades?

Carlos de Jesús tiene que evaluar seriamente su permanencia en el PRM. Y lo digo con claridad: si después de años de militancia y trabajo político siente que su organización no reconoce sus aportes, quizás ha llegado el momento de marcharse y buscar un espacio donde pueda desarrollar su proyecto político sin tener que mendigar consideración.

La terna integrada por Minerva Altagracia Frías Ogando, Alexandra Santana y Eladio Rodríguez Ramírez dejó fuera al exdiputado. Una decisión que, independientemente de las razones que tenga la dirección partidaria, plantea interrogantes sobre los criterios utilizados para seleccionar a quienes tendrán la oportunidad de ocupar una posición legislativa.

No se puede afirmar, sin una explicación oficial, que la exclusión obedezca a una represalia política. Sin embargo, sí es legítimo cuestionar por qué un dirigente con trayectoria queda fuera de una decisión de tanta importancia y qué mensaje recibe la militancia cuando sus expectativas no se corresponden con las decisiones de la cúpula.

La lealtad no puede convertirse en resignación

El problema del PRM no se limita a Carlos de Jesús. Una de las críticas que han surgido entre sectores de su militancia es que, mientras algunos dirigentes acumulan poder y posiciones, otros sienten que su participación queda reducida a trabajar durante las campañas electorales y movilizar votantes.

Esa percepción es peligrosa para cualquier organización política. Los partidos no se sostienen exclusivamente con funcionarios, figuras mediáticas o acuerdos entre dirigentes. También dependen de quienes recorren los barrios, organizan las estructuras y defienden sus siglas cuando las circunstancias son adversas.

Cuando esos militantes sienten que no cuentan, la lealtad comienza a convertirse en frustración. Y cuando esa frustración se acumula, la organización termina pagando las consecuencias.

El presidente Luis Abinader y la dirección del PRM deben comprender que el control de un partido no significa disponer de sus dirigentes a voluntad. La militancia tiene aspiraciones, dignidad y derecho a reclamar oportunidades.

Carlos de Jesús debe decidir qué le conviene

Mi recomendación a Carlos de Jesús es que deje de esperar que la misma dirigencia que lo ha excluido le garantice el reconocimiento que busca. Debe analizar sus opciones, conversar con sus seguidores y decidir si todavía existen razones suficientes para continuar en el PRM.

Marcharse no necesariamente significa abandonar la política; puede significar negarse a permanecer donde uno considera que no se le valora.

Eso sí, una eventual salida debe responder a una decisión estratégica, no a un impulso. Carlos tendría que evaluar qué respaldo conserva, qué alternativas reales tiene y dónde podría continuar representando a quienes han acompañado su trayectoria.

Hasta ahora no se ha anunciado que haya decidido abandonar el partido. Por tanto, corresponde presentar esta posibilidad como una recomendación política, no como una decisión tomada.

Abinader y la cúpula deben entender el mensaje

La dirección del PRM tiene la responsabilidad de explicar sus decisiones y demostrar que el partido no funciona únicamente mediante acuerdos de la alta dirigencia. Si cada controversia se convierte en una nueva razón para que los dirigentes de base se sientan desplazados, la organización corre el riesgo de debilitar su propia estructura.

Carlos de Jesús debe preguntarse cuánto más está dispuesto a sacrificar por una organización que, desde su perspectiva, no le ofrece el espacio que considera merecer.

Y la dirección del PRM debe preguntarse cuántos dirigentes más pueden llegar a esa misma conclusión.

Ya está bueno de exigir lealtad sin demostrar reciprocidad. Ningún dirigente está obligado a permanecer indefinidamente en un partido por el simple hecho de haber militado en él durante años.

Carlos de Jesús tiene derecho a decidir su futuro. Si considera que el PRM dejó de ser un espacio para desarrollar sus aspiraciones, que examine otras opciones y tome una decisión pensando en su trayectoria, sus seguidores y su dignidad política.

Porque en política, como en cualquier otra actividad, la lealtad tiene un límite: el momento en que permanecer deja de tener sentido.

mode_comment0

forumComentarios de la red (0)

Cargando comentarios...

No hay comentarios registrados en este nodo. ¡Sé el primero en opinar!