La política dominicana podría estar entrando en una de sus reconfiguraciones más inesperadas de cara al 2028: el aparente rompimiento definitivo entre Hipólito Mejía y Danilo Medina, dos figuras que durante años mantuvieron canales de comunicación política y personal incluso en medio de la polarización partidaria. Lo que hoy comienza a comentarse en círculos políticos y empresariales es que Danilo habría decidido abandonar cualquier entendimiento indirecto con el grupo de Hipólito y Carolina Mejía para alinearse silenciosamente con el proyecto presidencial de David Collado y los sectores económicos que lo impulsan.
La ironía política es enorme.
Durante mucho tiempo, dirigentes y comunicadores vinculados al entorno de Carolina fueron acusados dentro del PRM de supuestamente promover una alianza futura con el PLD. Ese señalamiento fue utilizado para atacar políticamente al hipolitismo y generar desconfianza dentro de la base perremeísta.
Pero ahora, según las versiones que circulan, habría ocurrido exactamente lo contrario: no fue Carolina quien terminó acercándose al danilismo, sino Danilo Medina quien habría decidido pactar con el proyecto de Collado.
Y eso cambia completamente el tablero.
La teoría que comienza a tomar fuerza es que sectores danilistas habrían concluido que David Collado representa una opción más útil para preservar cuotas de poder, influencia económica y protección política a futuro. En ese esquema, figuras operativas como Osvaldo Oller —antiguo hombre financiero del danilismo y cercano a estructuras empresariales— serían piezas clave de articulación.
La supuesta estrategia incluiría varios movimientos simultáneos:
- debilitar a Francisco Javier dentro del PLD,
- aislar a Leonel Fernández,
- reducir el crecimiento de Carolina dentro del PRM,
- y posicionar a Collado como “candidato inevitable” mediante estructuras mediáticas y empresariales.
Ahí es donde muchos comienzan a mirar con sospecha algunas encuestas y narrativas impulsadas desde sectores vinculados a Diario Libre y Gallup, donde se fortalece la imagen pública de determinadas figuras, pero se evita profundizar en escenarios completos de competencia interna.
Pero el efecto político más delicado estaría ocurriendo dentro del PRM.
Si el grupo de Collado realmente está construyendo puentes con sectores danilistas, eso obligaría al liderazgo de Carolina Mejía a redefinir completamente sus alianzas internas. Y ahí empiezan a aparecer otros nombres: Wellington Arnaud, Yayo Sanz Lovatón y Raquel Peña, figuras que podrían convertirse en aliados tácticos del hipolitismo frente al crecimiento del proyecto de Collado dentro del oficialismo.
La lectura que hacen algunos dirigentes perremeístas es que ya no se trata solo de una competencia interna normal, sino de una disputa entre dos modelos de poder:
- el liderazgo político tradicional construido por Hipólito dentro del PRM,
- versus una coalición empresarial-mediática que buscaría tomar el control del relevo presidencial.
Y en medio de eso, la relación entre Hipólito y Danilo parecería haber llegado a un punto de fractura.
Para muchos observadores, el golpe no sería solamente político, sino también personal. Durante años existió entre ambos un nivel de comunicación y respeto que sobrevivió incluso a campañas agresivas y enfrentamientos partidarios. Por eso, dentro del entorno hipolitista algunos ya hablan de “traición”, al considerar que Danilo Medina habría terminado respaldando indirectamente el proyecto que más amenaza las aspiraciones de Carolina Mejía rumbo al 2028.
Nada de esto ha sido confirmado oficialmente y gran parte pertenece todavía al terreno de la especulación política. Pero si los movimientos actuales terminan consolidándose, el país podría estar viendo el nacimiento de una nueva alianza de poder donde viejos adversarios dejan atrás décadas de conflicto para unirse alrededor de un objetivo común: impedir que otros grupos controlen el próximo ciclo político dominicano.
Para quienes siguen de cerca las dinámicas internas del poder dominicano, esta supuesta aproximación entre el danilismo y el proyecto de David Collado no sería completamente nueva.
De hecho, varios dirigentes políticos recuerdan que durante la campaña por la Alcaldía del Distrito Nacional en 2016 ya circulaban versiones sobre un distanciamiento silencioso entre Danilo Medina y la candidatura oficial de Roberto Salcedo. En aquel momento, aunque el PLD llevaba formalmente a Salcedo como candidato, sectores políticos y empresariales comentaban que desde estructuras cercanas al Palacio se habría enviado una “línea blanda” para no enfrentar con dureza a Collado, quien representaba una figura fresca, con fuerte respaldo empresarial y buena imagen pública. Algunos incluso sostienen que parte del danilismo veía a Salcedo como un liderazgo agotado y entendía que una victoria de Collado podía servir para reconfigurar futuras alianzas políticas y económicas.
Aunque nunca existieron pruebas públicas de esa supuesta operación interna, el hecho de que Collado terminara derrotando al candidato oficialista alimentó durante años las sospechas de que ciertos sectores del poder peledeísta ya habían comenzado a construir puentes con él mucho antes de pensar en el 2028.
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