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Responsabilidad Compartida: El Narco Gobierno que Surgió entre el PRM y la Embajada de EE.UU.

Responsabilidad Compartida: El Narco Gobierno que Surgió entre el PRM y la Embajada de EE.UU.

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Melvin SenaMELVIN SENA/10 NOV DE 2025/1 MIN/0 VISTAS

En HackeandoElSistema.net hemos analizado durante años la relación entre política dominicana, crimen organizado y actores internacionales. Pero en 2025, con un listado creciente de candidatos, regidores, diputados y dirigentes del PRM vinculados a redes de narcotráfico, la discusión ya no puede limitarse a “responsabilidad individual”. La crisis que enfrenta República Dominicana no es solamente producto de fallos internos del PRM, ni únicamente del gobierno de Luis Abinader. También es consecuencia directa de la participación —o ausencia estratégica— de la Embajada de Estados Unidos en procesos de depuración que el propio PRM colocó en sus manos.

Y esa es la parte que nadie en la política dominicana quiere discutir abiertamente.

Cuando el PRM entregó su depuración a la Embajada de EE.UU.

En 2023 y 2024, el PRM tomó una decisión sin precedentes: cedió a la Embajada de Estados Unidos la depuración de sus aspirantes a cargos electivos.
José Ignacio Paliza lo explicó con orgullo:

“Enviamos los listados a organismos internacionales y embajadas para conocer si en territorios distintos al nuestro, alguno pudiera tener cuentas pendientes con la justicia.”

El partido gobernante presentó esto como transparencia avanzada. Paliza incluso retó a la oposición a someterse a los mismos filtros.

Pero el tiempo demostró algo profundamente contradictorio:

  • la lista de aspirantes depurados por la Embajada incluía posteriormente
    diputados, regidores y dirigentes que hoy están extraditados, procesados o condenados por narcotráfico;
  • varios de los casos más escandalosos del 2024-2025 pasaron por ese filtro sin que Estados Unidos emitiera alerta alguna, pese a que muchos de ellos tenían vínculos con redes internacionales.

Esto abre una pregunta legítima, política y estratégica:

https://hackeandoelsistema.net/el-divorcio-expres-de-jacqueline-fernandez-el-intento-del-prm/

¿Qué falló? ¿El PRM o la Embajada de EE.UU.?

La respuesta más honesta es la más incómoda:

fallaron ambos.

La Embajada de EE.UU.: tres años sin embajador y una estrategia que hoy levanta sospechas

República Dominicana pasó desde enero de 2021 hasta octubre de 2025 sin un embajador estadounidense titular.
Cuatro años cruciales, llenos de casos de narcotráfico, extradiciones, capturas y penetración criminal dentro de la política.

La ausencia prolongada no fue casual.
En diplomacia, cuatro años sin embajador equivale a:

  • presión política silenciosa,
  • monitoreo a distancia,
  • creación de dependencia,
  • y ejecución de agendas sin supervisión directa del país anfitrión.

Ahora que Leah Francis Campos finalmente fue confirmada, el panorama se ve distinto:

https://hackeandoelsistema.net/banco-popular-coral-mall-un-ejemplo-de-lo-que-no-se-debe-hacer-en-servicio-al-cliente/

El “vacío diplomático” coincidió con:

  • la mayor ola de narco-candidatos en la historia del país,
  • la decisión del PRM de entregar la depuración a Estados Unidos,
  • y un gobierno que terminó en una relación asimétrica, siempre a la defensiva, siempre explicando, siempre justificando.

Y a partir de 2025, muchas piezas comienzan a encajar.

¿Depuración o control político? ¿Transparencia o dependencia?

Si el PRM entregó sus listas a la Embajada y aun así pasaron múltiples narco-candidatos, solo dos escenarios son posibles:

Escenario 1: EE.UU. no depuró nada.

Lo que implicaría negligencia diplomática y una irresponsabilidad inaceptable para un aliado que se vende como pilar de la lucha contra el crimen transnacional.

Escenario 2: EE.UU. depuró, conocía la información, y aun así permitió que esos candidatos pasaran.

Esto abriría una lectura política inevitable:
un gobierno dominicano debilitado es más fácil de presionar, condicionar y manejar.

https://hackeandoelsistema.net/en-un-pais-de-verdad-jacqueline-fernandez-ya-habria-renunciado/

En ambos casos, el resultado es el mismo:

República Dominicana quedó expuesta.

Y el PRM terminó gobernando arrodillado, no solo por sus propios errores, sino por la dependencia que creó al entregar su legitimidad a actores externos.

El PRM como arquitecto de su propia vulnerabilidad

El gobierno de Abinader y el PRM deben cargar con su parte de culpa:

  • filtros inexistentes,
  • procesos disciplinarios reactivos,
  • ausencia total de rigor interno,
  • una comunicación política lenta, torpe e incapaz de anticipar crisis,
  • y una dirigencia que prefirió exhibir “transparencia internacional” en vez de fortalecer sus instituciones propias.

El PRM creó el escenario perfecto para que:

  • la oposición lo despedazara con facilidad,
  • la opinión pública lo viera como un partido infiltrado,
  • y Estados Unidos tuviera mayor capacidad de presión sobre el gobierno dominicano.

La oposición también juega su papel: aprovecha… y con absoluta razón

PLD y Fuerza del Pueblo no inventaron ningún caso.
Todos existían.
Ellos simplemente hicieron lo que toda oposición inteligente hace:
golpear donde el adversario es más débil.

Y el PRM les entregó ese punto débil en bandeja de plata.

https://hackeandoelsistema.net/el-espejismo-de-las-ayudas-sociales-en-republica-dominicana/

La narco-política en RD es responsabilidad compartida

El deterioro institucional que enfrenta República Dominicana no tiene un solo responsable.
Es un fenómeno de poder, influencia externa, fallos internos y agendas superpuestas.

  • El PRM falló al permitir infiltración criminal, al no depurar, al no comunicar y al entregar su legitimidad a terceros.
  • El gobierno de Abinader falló al depender excesivamente de la visión y validación de Estados Unidos.
  • La Embajada de EE.UU. falló al actuar con opacidad, al no advertir sobre actores vinculados a redes internacionales y al mantener al país tres años sin embajador.

A esta crisis debe sumarse la responsabilidad de la Junta Central Electoral (JCE), una institución que se ha limitado durante años a administrar el calendario electoral, mientras renuncia por completo a su rol fiscalizador.

La JCE no audita en la práctica el origen de los fondos que reciben los partidos, no verifica el uso de los recursos del financiamiento público, no depura candidatos, no investiga denuncias de vínculos criminales y tampoco sanciona la compra de cédulas, una práctica que continúa de manera abierta en cada proceso electoral sin consecuencia alguna. La penetración del narcotráfico en la política, que hoy golpea al PRM, no es solo un reflejo de la debilidad interna del partido oficialista: es la evidencia de un sistema electoral podrido, donde los partidos operan a discreción, sin supervisión, sin control y sin reglas claras. Mientras exista una JCE que actúe como notario y no como árbitro, la narco-política no será un accidente, será un producto natural del modelo que hemos permitido construir.

Hoy, mirando en retrospectiva, todo parece parte de un patrón de presiones, silencios y decisiones estratégicas que solo el tiempo ha permitido entender.

https://hackeandoelsistema.net/la-jugada-politica-detras-del-llamado-de-omar-fernandez-y-la-indexacion-salarial/

Nota aclaratoria:
Algunas informaciones contenidas en este artículo tienen carácter especulativo, fundamentadas en el análisis de hechos públicos y en el comportamiento reciente de los actores mencionados, así como en una filtración genuina proveniente de una fuente de entero crédito. En virtud de los principios éticos del periodismo y del marco legal nacional e internacional, nos reservamos el derecho de proteger la identidad de dicha fuente, conforme a lo establecido en el Artículo 49 de la Constitución de la República Dominicana, que garantiza la libertad de expresión e información, así como el derecho a mantener el secreto profesional. Este derecho también está respaldado por instrumentos internacionales como el Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y los principios establecidos por la UNESCO y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre la libertad de prensa. La protección de nuestras fuentes es no solo un derecho, sino un deber ético frente al interés público y la democracia.

https://youtu.be/OFjtEfmpmKQ

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