Cada proceso electoral revive el mismo debate: ¿hasta qué punto las encuestas reflejan la realidad política y hasta qué punto ayudan a construirla? Cuando se trata de elecciones nacionales, los estudios de opinión ofrecen una fotografía del momento. Sin embargo, cuando el escenario es una competencia interna de partido, especialmente en organizaciones con una fuerte estructura territorial como el PRM, las reglas del juego cambian.
La política interna no siempre se mide desde las redes sociales
Uno de los errores más comunes es asumir que el dirigente con mayor presencia mediática es automáticamente quien posee mayor fuerza dentro de un partido.
La historia política dominicana demuestra lo contrario.
Las primarias se deciden por dirigentes, presidentes de zonas, coordinadores municipales, líderes comunitarios, equipos territoriales y estructuras organizadas que, muchas veces, no aparecen reflejadas en las mediciones de opinión pública.
Existe una diferencia entre popularidad y capacidad de movilización.
Cuatro proyectos con peso interno
Dentro del PRM, diversos análisis políticos coinciden en que los proyectos con mayor capacidad de competir son los encabezados por David Collado, Carolina Mejía, Wellington Arnaud y Guido Gómez Mazara.
Cada uno representa un segmento distinto del partido.
David Collado aparece con frecuencia liderando las encuestas públicas gracias a su alto nivel de conocimiento y valoración.
Carolina Mejía mantiene una estructura importante, respaldada por un liderazgo histórico dentro del partido.
Wellington Arnaud conserva una organización política construida durante años, basada en el trabajo territorial y la relación con las bases.
Mientras tanto, Guido Gómez Mazara mantiene un nicho de seguidores muy definido, compuesto principalmente por sectores críticos y dirigentes que se sienten excluidos dentro del oficialismo.
Precisamente por esa característica, algunos analistas consideran que Guido posee un capital político propio que podría convertirlo en un actor determinante durante cualquier negociación interna.
Las encuestas públicas y las encuestas privadas
En política existe una realidad ampliamente conocida.
No todas las encuestas tienen el mismo propósito.
Unas buscan conocer con precisión el estado real de una candidatura para la toma de decisiones estratégicas.
Otras tienen como objetivo influir en la percepción pública, fortalecer la imagen de un candidato o consolidar la idea de que una candidatura es «inevitable».
Por eso, muchos estrategas distinguen entre la encuesta que sirve para tomar decisiones y la encuesta diseñada para ser publicada.
Aunque toda encuesta seria debe cumplir criterios metodológicos, la selección del momento, el universo consultado, la formulación de las preguntas y la manera en que se presentan los resultados pueden influir en la percepción que recibe la opinión pública.
El factor que las encuestas no siempre logran medir
Hay un elemento que difícilmente aparece reflejado en una ficha técnica.
La disciplina partidaria.
Un dirigente puede registrar menor intención de voto entre la población general y, sin embargo, poseer una estructura altamente organizada dentro de su partido.
En procesos internos esa diferencia puede resultar decisiva.
Por esa razón, numerosos procesos de primarias han terminado produciendo resultados muy distintos a los que proyectaban las mediciones iniciales.
Las negociaciones también forman parte del proceso
Las primarias no siempre concluyen únicamente en las urnas.
La política también se construye mediante acuerdos.
Dependiendo del peso que alcance cada proyecto político, las negociaciones entre equipos pueden modificar completamente el panorama antes de la votación definitiva.
En ese contexto, incluso candidaturas que no encabezan las encuestas pueden convertirse en piezas clave para definir el resultado final.
El precedente que invita a la prudencia
La política dominicana ofrece varios ejemplos de dirigentes que parecían favoritos según la opinión pública y terminaron obteniendo resultados inferiores a los esperados dentro de sus organizaciones.
Esto demuestra que una elección interna responde a dinámicas diferentes a las de una elección nacional.
Las estructuras partidarias, la lealtad de los dirigentes y la capacidad de movilización suelen pesar tanto como la imagen pública.
Más que una carrera de popularidad
Las primarias del PRM probablemente no serán una simple competencia de popularidad.
Serán una combinación de organización, liderazgo territorial, capacidad de negociación y disciplina partidaria.
Por eso, cualquier análisis basado exclusivamente en las encuestas corre el riesgo de ignorar una parte importante de la realidad política.
Las encuestas seguirán siendo una herramienta indispensable para entender el momento electoral. Sin embargo, la historia demuestra que, en política, la fotografía del presente no siempre anticipa el resultado final.
Y en los procesos internos, muchas veces la estructura pesa tanto como los números.
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