Cuando el barril cae, pero el alivio no llega al bolsillo Mientras el petróleo de Texas (WTI) abrió este 24 de junio con una caída de 3.14%, ubicándose en US$70.91 por barril, millones de dominicanos continúan pagando combustibles entre los más caros de América Latina.
La noticia ha reavivado una vieja discusión que trasciende gobiernos, partidos y discursos electorales:
¿Por qué cuando el petróleo sube los combustibles aumentan rápidamente, pero cuando baja los consumidores no perciben reducciones equivalentes?
La pregunta no es nueva.
Pero hoy resulta especialmente incómoda para el Gobierno del presidente Luis Abinader.
El petróleo cayó más de US$10 en pocos días
Tras las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, el petróleo experimentó fuertes movimientos durante las últimas semanas.
Sin embargo, luego de la suspensión temporal de algunas sanciones sobre las exportaciones petroleras iraníes y la disminución de temores sobre interrupciones en el suministro mundial, los mercados comenzaron a corregirse.
El resultado fue inmediato:
- El WTI cayó hasta US$70.91 por barril.
- Los mercados energéticos comenzaron a descontar menores riesgos de escasez.
- Incluso el presidente estadounidense Donald Trump cuestionó públicamente a las compañías petroleras por no reducir los precios de los combustibles con la misma velocidad con que cae el petróleo.
Mientras el petróleo de Texas cae hasta los US$70.91 por barril y los mercados internacionales registran bajas significativas en el precio del crudo, los dominicanos continúan pagando algunos de los combustibles más caros de la región. La gasolina premium se mantiene en RD$341.10 por galón y la regular en RD$310.50, pese a que entre un 30% y un 40% de ese precio corresponde a impuestos y cargas fiscales. La gran contradicción es que muchos de los dirigentes que hoy defienden esta fórmula criticaban duramente estos mismos precios cuando estaban en la oposición, argumentando que los altos costos de los combustibles encarecían el transporte, los alimentos y el costo de vida.
Si el Gobierno necesita recaudar más recursos para enfrentar el déficit fiscal, la discusión debería centrarse en revisar exoneraciones que superan los RD$393 mil millones anuales, combatir la evasión y ampliar la base tributaria, en lugar de seguir utilizando los combustibles como una de las principales herramientas de recaudación. Al final, el ciudadano no compra barriles de petróleo ni entiende fórmulas fiscales: lo que ve es que cuando el petróleo sube paga más, y cuando baja, el alivio casi nunca llega con la misma velocidad a su bolsillo.
Trump fue categórico:
«Las compañías petroleras no están bajando los precios en proporción a la caída del crudo».
Y esa misma percepción existe en República Dominicana.
Los combustibles dominicanos siguen entre los más caros de la región
Aunque República Dominicana no produce petróleo y depende totalmente de las importaciones, el problema no está únicamente en el precio internacional.
Está en la estructura fiscal.
Actualmente los combustibles están gravados por:
- Ley 112-00 de Hidrocarburos.
- Ley 495-06.
- Impuestos específicos por galón.
- Impuestos ad-valorem.
- Márgenes de distribución y comercialización.
Dependiendo del combustible, entre un 30% y un 40% del precio final corresponde a impuestos y cargas estatales.
Eso significa que una parte importante de lo que paga el ciudadano no depende del petróleo.
Depende del Estado.
Lo que decía la oposición
Durante años, dirigentes del PRM cuestionaron los altos precios de los combustibles.
Argumentaban que el costo energético afectaba:
- El transporte.
- Los alimentos.
- La competitividad.
- El poder adquisitivo de las familias.
La lógica era sencilla:
Si baja el costo de la energía, baja el costo de la economía.
Era un argumento válido entonces.
Y sigue siendo válido ahora.
Lo que dice el Gobierno
Hoy el discurso es diferente.
Las autoridades sostienen que:
- El país necesita recaudar.
- Los impuestos a los combustibles financian servicios públicos.
- Los subsidios han evitado aumentos mayores.
- Eliminar impuestos generaría presión fiscal.
Técnicamente el argumento tiene fundamento.
Pero políticamente genera una contradicción evidente.
Porque es exactamente el tipo de explicación que el PRM criticaba cuando estaba en la oposición.
El verdadero problema no es el petróleo
La discusión real no es cuánto cuesta el barril.
La discusión es por qué el Estado dominicano depende tanto de los combustibles para recaudar dinero.
Mientras el Gobierno busca entre RD$40,000 y RD$50,000 millones adicionales mediante nuevas medidas fiscales, el país continúa dejando de recaudar cientos de miles de millones por concepto de exenciones e incentivos tributarios.
Según estimaciones oficiales, el gasto tributario supera los RD$393,000 millones.
La pregunta entonces es inevitable:
¿Por qué resulta más fácil cobrarle impuestos al chofer, al trabajador y al comerciante cada vez que llenan un tanque, que revisar privilegios fiscales que llevan décadas vigentes?
El combustible mueve toda la economía
Cuando aumenta la gasolina:
- Aumenta el transporte.
- Aumentan los alimentos.
- Aumenta la producción.
- Aumentan los servicios.
Por eso los combustibles tienen un impacto mucho mayor que cualquier otro impuesto indirecto.
No afectan solamente al conductor.
Afectan a toda la economía.
La pregunta pendiente
Si el petróleo está bajando…
Si los riesgos internacionales están disminuyendo…
Si el propio presidente de Estados Unidos está exigiendo rebajas más rápidas…
¿Por qué los dominicanos siguen sin sentir un alivio proporcional en los precios?
Esa es una pregunta que no persigue solamente a Luis Abinader.
Persiguió a Leonel Fernández.
Persiguió a Danilo Medina.
Persiguió a Hipólito Mejía.
Pero hoy le corresponde al Gobierno actual responderla.
Porque al final del día, el ciudadano no compra barriles de petróleo.
Compra gasolina.
Y lo que le importa no es cuánto cuesta el crudo en Nueva York.
Lo que le importa es cuánto le cuesta llenar el tanque en República Dominicana.
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