
AHORA TODO TIENE SENTIDO: ¿Guido como punta de lanza contra David Collado mientras emerge la conexión política de David Collado con Miguel Vargas?
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Por Melvin Sena | HackeandoElSistema.net
Lo que hasta hace poco podía parecer una serie de movimientos aislados dentro del Partido Revolucionario Moderno (PRM) comienza a plantear interrogantes que merecen ser examinados en conjunto.
¿Por qué Guido Gómez Mazara se ha acercado a Carolina Mejía y a Hipólito Mejía? ¿Qué hay detrás de las tensiones alrededor del proyecto presidencial de David Collado? ¿Y qué significado tendría que, mientras se desarrolla esa disputa, se proponga a Miguel Vargas como candidato a senador por la provincia Santo Domingo mediante una alianza con el partido oficialista?
No afirmamos que todas estas actuaciones respondan a un acuerdo secreto ni que exista una operación coordinada entre sus protagonistas. Lo que sostenemos es que, al relacionar los movimientos políticos y las declaraciones que han salido a la luz, aparecen interrogantes que el PRM no debería ignorar.
Y precisamente por eso, nuestro análisis anterior adquiere una nueva dimensión.
1. Lo advertimos antes: el problema de David Collado no es solamente su competencia electoral
En HackeandoElSistema.net hemos insistido en que David Collado no puede analizar la competencia presidencial de 2028 únicamente a partir de las encuestas, su reconocimiento público o las alianzas que pueda anunciar.
En nuestro artículo «David Collado y los consejos que pueden estar llevándolo por el camino equivocado dentro del PRM», publicado en agosto de 2026, advertimos:
«David Collado tiene un problema que ninguna encuesta puede resolver por él: todavía no ha logrado convertir su enorme popularidad en una fuerza orgánica equivalente dentro del PRM».
Ese planteamiento sigue siendo central para entender la coyuntura.
Una candidatura presidencial no se construye exclusivamente con publicidad, exposición mediática y reconocimiento público. También necesita relaciones con la militancia, capacidad de negociación, vínculos territoriales y una estrategia que evite convertir a los demás sectores del partido en adversarios permanentes.
En el mismo artículo señalamos otra cuestión fundamental:
«En política, una alianza puede sumar a uno y simultáneamente alejar a otro».
No se trataba de afirmar que Collado estuviera condenado a perder la candidatura. Se trataba de advertir que determinadas decisiones pueden producir consecuencias internas distintas de las que sus promotores esperan.
La pregunta ahora es si los nuevos movimientos que se atribuyen a Guido Gómez Mazara y a otros actores del escenario político responden a esa misma dinámica de reacomodo.
2. Guido, Carolina e Hipólito: ¿un acercamiento con implicaciones mayores?
El acercamiento de Guido Gómez Mazara a Carolina Mejía e Hipólito Mejía adquiere relevancia porque los tres actores tienen intereses, trayectorias y posiciones propias dentro del PRM.
Guido ha construido su perfil político alrededor de un discurso de independencia, crítica interna y cuestionamiento de determinados sectores de poder. Carolina cuenta con una trayectoria partidaria e institucional, mientras Hipólito conserva influencia política y vínculos históricos dentro de la organización.
La coincidencia entre estos actores no demuestra, por sí sola, que hayan constituido una alianza electoral contra David Collado. Sin embargo, plantea una pregunta legítima: ¿pueden encontrar puntos de convergencia frente a una candidatura que consideren contraria a sus intereses políticos?
Ese es el punto que merece atención.
En una competencia interna, dos dirigentes que aspiran a objetivos diferentes pueden coincidir temporalmente en la necesidad de contener a un tercer proyecto. No necesitan compartir todas sus posiciones ni comprometerse con una candidatura común para que exista una convergencia táctica.
En consecuencia, el acercamiento entre Guido y el sector de Carolina e Hipólito debe observarse por sus posibles implicaciones políticas, no como prueba automática de un pacto.
La hipótesis que planteamos es que Guido podría convertirse en una figura relevante en la articulación de sectores críticos de Collado. Pero para afirmar que ese es el objetivo concreto de sus acercamientos sería necesario conocer acuerdos, declaraciones o actuaciones adicionales que lo demuestren.
3. La propuesta de Miguel Vargas: el elemento que introduce una nueva interrogante
Aquí aparece el dato que cambia el enfoque del análisis.
Según la información que nos ocupa, el comunicador Manuel Cruz, de El Zol de la Mañana, habría planteado que Miguel Vargas Maldonado sea candidato a senador por la provincia Santo Domingo mediante una alianza con el PRM.
La propuesta merece examinarse por sus implicaciones, independientemente de quién la haya formulado.
Miguel Vargas no es una figura ajena a la historia de las alianzas políticas dominicanas. Su trayectoria está vinculada al Partido Revolucionario Dominicano (PRD), organización de la que es presidente, y a los reacomodos que han marcado al antiguo espacio perredeísta.
Pero una cosa es proponer públicamente una candidatura y otra muy distinta es que exista un acuerdo formal entre organizaciones políticas.
Hasta contar con evidencia verificable de una negociación, no corresponde presentar esa posibilidad como una decisión tomada por el PRM ni como una candidatura acordada.
Lo importante es la pregunta política que abre el planteamiento: ¿qué sectores se beneficiarían de una eventual alianza electoral con Miguel Vargas y qué compromisos podría implicar?
Una candidatura senatorial respaldada por una organización política distinta de aquella a la que pertenece el aspirante necesitaría acuerdos, mecanismos de selección y una definición de las condiciones electorales. No basta con que un comunicador sugiera el nombre de un candidato.
Por eso, antes de hablar de una operación política confirmada, hay que identificar quién promueve la propuesta, qué respaldo tiene y si existen conversaciones formales entre las partes.
4. ¿Qué tiene que ver David Collado con Miguel Vargas?
En la información que estamos examinando también se sostiene que David Collado mantiene una relación estrecha con Miguel Vargas.
Esa afirmación, atribuida a la versión que motiva este análisis, requiere una comprobación independiente. No debe confundirse una relación personal o política con un pacto electoral, ni mucho menos con un compromiso sobre la candidatura presidencial del PRM.
Sin embargo, si esa relación existe en los términos descritos, resulta pertinente preguntar qué alcance tiene y si podría influir en los movimientos políticos que se desarrollan alrededor de la candidatura de 2028.
Aquí es donde los distintos elementos comienzan a cruzarse como hipótesis de análisis:
Guido se acerca a Carolina Mejía e Hipólito Mejía.
Se plantea la posibilidad de que Miguel Vargas aspire a una senaduría por la provincia Santo Domingo con apoyo del PRM.
Se atribuye a David Collado una relación política estrecha con Vargas.
El oficialismo mantiene una competencia interna entre aspirantes con intereses propios y estructuras diferentes.
Ninguno de estos puntos demuestra por sí solo que exista una estrategia coordinada. Pero juntos justifican preguntas que no deberían descartarse simplemente porque todavía no haya respuestas definitivas.
¿Se están construyendo alianzas independientes para fortalecer posiciones particulares? ¿Existen conversaciones entre sectores que podrían coincidir en determinados objetivos? ¿O estamos ante movimientos distintos que, por el momento, solo comparten el contexto de la competencia interna del PRM?
La diferencia entre esas posibilidades es importante y debe establecerse mediante evidencia.
5. La hipótesis de Guido como punta de lanza contra Collado
En nuestro análisis anterior habíamos planteado la posibilidad de que Guido Gómez Mazara desempeñara un papel relevante en el cuestionamiento político a David Collado, especialmente si surgían diferencias entre el proyecto de Collado y el sector de Carolina Mejía.
La idea central no era que Guido tuviera que convertirse necesariamente en candidato de una alianza, sino que su discurso crítico y su capacidad para confrontar a determinados sectores podían situarlo en una posición de influencia dentro de la disputa interna.
Ahora bien, ¿qué significa ser una punta de lanza en términos políticos?
Significa que un dirigente puede asumir el protagonismo de determinadas críticas, abrir debates incómodos para un adversario o expresar posiciones que otros sectores prefieren no colocar directamente en el centro de la discusión.
Eso no demuestra que actúe por instrucciones de otra persona. Para sostener esa conclusión habría que presentar pruebas de coordinación, acuerdos o instrucciones.
Pero la posibilidad de que un dirigente se convierta en un factor de presión contra otro proyecto presidencial es perfectamente compatible con la dinámica de una competencia interna.
La cuestión, por tanto, no es atribuirle a Guido una función secreta que no se ha demostrado. Es observar si sus actuaciones públicas terminan coincidiendo con los intereses de otros sectores y si esa coincidencia se traduce en acuerdos concretos.
Si aparecen evidencias de coordinación, el análisis tendrá que actualizarse. Si no aparecen, la hipótesis deberá mantenerse como tal.
6. El antecedente de Yayo y la advertencia que ya habíamos formulado
Este debate tampoco surge de la nada.
En mayo de 2025, HackeandoElSistema.net publicó el artículo «Yayo le tiene una sorpresa a David Collado que no le va a gustar mucho». Allí examinamos una información atribuida a una fuente vinculada a círculos de poder del PRM sobre una reunión entre Eduardo Sanz Lovatón, conocido como Yayo, y Carolina Mejía.
En aquella publicación advertimos que el movimiento podía representar una pieza de negociación dentro de la sucesión presidencial del partido.
El artículo planteaba que el proyecto de Collado podía encontrarse con resistencia de otros sectores y que la capacidad de articulación de determinados dirigentes tendría un valor político propio.
Ese antecedente sirve para recordar que las alianzas y los acercamientos entre aspirantes no necesariamente deben interpretarse como simples gestos de cortesía.
Pero también hay que establecer una diferencia: que una reunión tenga relevancia política no significa que pruebe un pacto contra un tercero. La interpretación depende de las actuaciones posteriores y de la información que pueda verificarse.
La lección sigue siendo válida: en una organización con múltiples aspirantes, cada acercamiento puede modificar las percepciones, abrir negociaciones o generar reacciones entre los demás grupos.
7. ¿Podría estar formándose un bloque de contención contra David Collado?
Esta es la pregunta central.
Si sectores cercanos a Carolina Mejía, Hipólito Mejía y Guido Gómez Mazara encontraran intereses comunes, podrían adquirir mayor capacidad de presión en la discusión sobre la candidatura presidencial del PRM.
Pero una coincidencia de intereses no equivale automáticamente a una alianza formal.
Para determinar si existe un bloque de contención habría que examinar, al menos, cuatro elementos:
Primero: coordinación política. ¿Se producen reuniones, acuerdos o actuaciones conjuntas que permitan identificar una estrategia compartida?
Segundo: coincidencia discursiva. ¿Las críticas contra Collado responden a argumentos independientes o existe evidencia de que se coordinan para impulsar una narrativa común?
Tercero: organización territorial. ¿Los acercamientos se traducen en respaldo de dirigentes, estructuras locales y sectores con capacidad de movilización dentro del PRM?
Cuarto: objetivos concretos. ¿Los actores buscan fortalecer sus propias aspiraciones, negociar posiciones o respaldar a una figura determinada?
Sin esas respuestas, hablar de un bloque consolidado sería adelantarse a los hechos.
Lo que sí puede afirmarse es que la competencia interna no se limita a los porcentajes publicados por las encuestas. También involucra relaciones, negociaciones y capacidad de organización.
8. El PRM debe prestar atención a la diferencia entre una candidatura popular y una candidatura capaz de construir acuerdos
La discusión no debería reducirse a decidir quién tiene más simpatías en un momento determinado.
Las encuestas miden respuestas dentro de una muestra y bajo condiciones específicas. No demuestran por sí solas el control de una estructura partidaria ni la existencia de acuerdos políticos.
Del mismo modo, las reuniones y los acercamientos entre dirigentes no permiten concluir automáticamente que exista una alianza electoral.
En nuestro artículo sobre los consejos que podrían estar llevando a Collado por un camino equivocado dentro del PRM, advertimos que su desafío consiste en transformar el reconocimiento público en una fuerza orgánica dentro de la organización.
Ese planteamiento cobra relevancia en una coyuntura en la que distintos sectores pueden estar evaluando sus opciones y sus posibles aliados.
Si Collado pretende consolidar su proyecto, tendrá que gestionar las diferencias internas y explicar cómo piensa integrar a sectores que mantienen aspiraciones propias.
Carolina, Hipólito y Guido, por su parte, también tendrán que definir si sus acercamientos responden a coincidencias circunstanciales o a objetivos políticos compartidos.
Y cualquier eventual alianza con Miguel Vargas tendría que analizarse a partir de sus condiciones reales, no de las especulaciones que pueda generar su sola mención pública.
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