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“Los 10 mil están en el estadio”: el partido RD-Haití pone bajo la lupa la promesa migratoria de Abinader

“Los 10 mil están en el estadio”: el partido RD-Haití pone bajo la lupa la promesa migratoria de Abinader

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Administrador HESADMINISTRADOR HES/02 OCT DE 2026/1 MIN/visibility6 VISTAS
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Por HackeandoElSistema.net

Hay imágenes que producen preguntas políticas sin necesidad de discursos.

Esta noche, el Estadio Olímpico Félix Sánchez recibe el partido entre República Dominicana y Haití por la Liga de Naciones de Concacaf. El encuentro fue programado oficialmente para este jueves 1 de octubre a las 8:00 de la noche y las entradas se agotaron, con una asistencia esperada de más de 20 mil personas. Concacaf

Y en medio de la multitud, la presencia de una importante cantidad de aficionados haitianos vuelve inevitable una pregunta sobre la política migratoria del Gobierno de Luis Abinader:

¿Qué pasó con los 10,000 migrantes que el Gobierno anunció que deportaría cada semana?

La pregunta merece hacerse, pero también merece hacerse con precisión.

Porque hay un detalle que no puede ser manipulado: el Gobierno no anunció que necesariamente deportaría 10,000 personas todas las semanas; anunció un operativo con capacidad de repatriar “hasta 10,000 migrantes por semana”.

La diferencia entre ambas expresiones es enorme.

El anuncio que hizo el Gobierno

El 2 de octubre de 2024, la Presidencia informó que el Consejo de Seguridad y Defensa Nacional, encabezado por Abinader, había acordado ejecutar inmediatamente un operativo con el objetivo de “repatriar hasta 10,000 migrantes por semana”.

La Presidencia explicó que la medida buscaba reducir lo que denominó el “exceso de población migrante” y que estaría dirigida contra la migración irregular proveniente principalmente de Haití. Presidencia de la República Dominicana

Aquello fue presentado como una respuesta contundente ante la situación migratoria.

Y el Gobierno posteriormente ha mostrado cifras importantes.

La Dirección General de Migración informó que en 2025 deportó 379,553 nacionales haitianos en condición migratoria irregular. Migración Dominicana

Para 2026, la propia DGM informó que hasta agosto había procesado 250,429 extranjeros indocumentados, incluyendo 186,139 deportaciones y 64,290 repatriaciones formales. Migración Dominicana

Es decir:

no sería correcto afirmar que el Gobierno no ha deportado miles de personas.

Los números oficiales muestran exactamente lo contrario.

Pero eso no elimina la pregunta.

Entonces, ¿por qué la pregunta del estadio?

Porque el problema migratorio no desaparece simplemente porque aumente el número de deportaciones.

Y el partido RD-Haití ofrece una imagen particularmente poderosa.

Miles de personas se reúnen en un mismo lugar.

Una parte importante de los aficionados procede de la comunidad haitiana residente en República Dominicana.

Las autoridades conocen perfectamente que existe una enorme movilidad de población haitiana en el país.

Y, sin embargo, la política migratoria tiene que distinguir entre haitiano e inmigrante irregular.

No son sinónimos.

Ese punto es fundamental.

Un ciudadano haitiano con residencia legal no está en la misma situación que una persona que ingresó irregularmente o permanece en el país sin cumplir las condiciones legales.

Por eso, la imagen del estadio no permite afirmar que “10,000 ilegales están ahí”.

Eso sería una conclusión que los datos disponibles no permiten establecer.

Pero sí permite formular una pregunta política legítima:

¿Qué tan efectiva ha sido la estrategia del Gobierno para reducir la presencia migratoria irregular si, al mismo tiempo, continúa existiendo una presencia haitiana tan numerosa y visible en eventos masivos en territorio dominicano?

El Gobierno dice que está alcanzando su objetivo

Y aquí aparece un dato que hace todavía más interesante el debate.

En abril de 2026, el director general de Migración, Luis Rafael Lee Ballester, afirmó que la DGM, las Fuerzas Armadas y la Policía mantenían un promedio de aproximadamente 1,000 personas detenidas diariamente en operaciones conjuntas.

Según la propia DGM, ese ritmo representaba más del 75 % del objetivo de unas 10,000 deportaciones semanales establecido por el Consejo de Seguridad. Migración Dominicana

Por tanto, la crítica más precisa no es:

“Abinader prometió 10,000 y no deportó a nadie.”

Eso sería falso.

La realidad documentada es mucho más compleja.

El Gobierno sí ha realizado deportaciones masivas.

Lo que debe discutirse es si esas deportaciones han producido el resultado migratorio que el Gobierno anunció que buscaba.

Y ahí el debate permanece abierto.

Porque deportar no es lo mismo que controlar la frontera

Este es el punto que muchas veces se pierde.

Puedes deportar cientos de miles de personas y continuar teniendo una elevada presión migratoria si simultáneamente existe:

  • reingreso irregular;
  • tráfico de personas;
  • falsificación de documentos;
  • corrupción;
  • redes de facilitación;
  • contratación irregular;
  • dificultades para identificar a quienes reinciden;
  • y una demanda permanente de mano de obra.

La propia DGM reconoce que enfrenta redes que facilitan el reingreso de haitianos previamente deportados. En abril de 2026, el organismo afirmó que combatía diariamente a las mafias que se benefician de esa actividad. Migración Dominicana

Entonces el problema no termina en la frontera.

El verdadero indicador de éxito no debería ser solamente cuántas personas salen, sino qué ocurre después.

Y ahí entra el Félix Sánchez

El partido de esta noche ofrece una fotografía difícil de ignorar.

La República Dominicana organiza un evento internacional.

Más de 20,000 espectadores se esperan en el estadio.

Las entradas se agotaron.

Y una parte significativa de la afición está vinculada a la comunidad haitiana.

Eso demuestra algo que ninguna estadística de deportaciones puede ocultar:

la realidad migratoria dominicana es mucho más grande y compleja que una cifra semanal de deportaciones.

El Gobierno puede sacar personas del territorio.

Pero si al mismo tiempo continúan entrando, reingresando o permaneciendo miles de personas en situación irregular, entonces la discusión debe pasar de la cantidad de deportados a la eficacia integral de la política migratoria.

¿Dónde están los 10,000?

Aquí está la pregunta que puede convertirse en titular.

Pero hay que formularla correctamente.

¿Dónde están los resultados de la meta de hasta 10,000 deportaciones semanales?

Porque si el objetivo era reducir significativamente la presencia irregular, el Gobierno debe poder demostrar:

  • cuántos fueron deportados;
  • cuántos fueron repatriados;
  • cuántos volvieron a ingresar;
  • cuántos fueron detenidos nuevamente;
  • cuántos permanecen irregularmente en el país;
  • cuántas redes de tráfico fueron desmanteladas;
  • cuántos dominicanos han sido procesados por facilitar el tráfico;
  • y cuál ha sido finalmente el impacto sobre la población migrante irregular.

Sin esos indicadores, una cifra grande de deportaciones puede impresionar, pero no necesariamente demuestra que el problema esté resuelto.

El partido también revela otra contradicción

El Gobierno dominicano ha insistido en que sus operaciones migratorias se realizan contra personas en condición irregular y respetando protocolos y derechos humanos. La DGM ha repetido ese criterio en sus comunicados oficiales. Migración Dominicana

Perfecto.

Entonces ese mismo principio debe mantenerse en el estadio.

No se puede convertir la nacionalidad en una prueba de ilegalidad.

No todo haitiano que está en el Félix Sánchez es ilegal.

Pero tampoco la compra de una boleta convierte automáticamente a una persona en residente regular.

La autoridad tiene que saber diferenciar.

Y esa es precisamente la prueba de cualquier política migratoria seria.

El problema no es que haya haitianos en el estadio

El problema que debería preocupar al Gobierno es otro:

que después de dos años de anunciar una ofensiva migratoria de gran escala todavía resulte difícil para la sociedad conocer con precisión cuál es el resultado neto de esa política.

Porque una política migratoria no puede medirse solamente por fotografías de deportaciones.

Tiene que medirse por resultados.

Y el resultado no es:

“Deportamos 379,553 en 2025”.

El resultado debería ser:

“La población en condición irregular disminuyó en X %, el reingreso se redujo en X %, desmantelamos X redes de tráfico y conseguimos controlar efectivamente los puntos de entrada y permanencia irregular”.

Eso sí sería una política demostrable.

“Los 10 mil están en el estadio”

La frase es potente.

Pero como periodista, yo la convertiría en una pregunta y no en una afirmación literal:

“Si el Gobierno anunció capacidad para deportar hasta 10,000 migrantes por semana, ¿cómo se explica la magnitud de la presencia haitiana que continúa siendo visible en eventos masivos como el RD-Haití?”

Esa pregunta obliga al Gobierno a hablar de resultados.

Y también evita una falsedad.

Porque no sabemos cuántos de los haitianos presentes en el estadio tienen estatus irregular.

Lo que sí sabemos es que el Gobierno anunció una política de deportaciones de gran escala, que las autoridades han ejecutado cientos de miles de deportaciones y que, al mismo tiempo, la presencia de población haitiana en República Dominicana sigue siendo una realidad visible.

Eso no prueba por sí solo que la política haya fracasado.

Pero sí demuestra que la discusión migratoria está lejos de haber terminado.

Y quizás ese sea el verdadero mensaje que deja el partido de esta noche:

la frontera no termina en Dajabón.

La política migratoria tampoco.

Y si el Gobierno quiere convencer al país de que su estrategia funciona, ya no basta con anunciar cuántos deportó.

Tiene que demostrar qué cambió.

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