
¿ORGULLO HAITIANO O DOBLE ESTÁNDAR? ISIDOR NACIÓ EN FRANCIA Y ES HAITIANO, PERO LOS HAITIANOS QUE NACEN EN RD NO QUIEREN SER HAITIANOS
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¿HAITIANO POR NACER EN FRANCIA, PERO NO DOMINICANO POR NACER EN RD? EL DEBATE QUE ABRIÓ WILSON ISIDOR
La polémica provocada por Wilson Isidor después del partido entre República Dominicana y Haití abrió una discusión que va mucho más allá del fútbol.
El delantero haitiano, nacido en Rennes, Francia, después de la victoria 4-1 de Haití sobre República Dominicana, apareció en un video diciendo: “La Hispaniola es Haití. Esto es Haití”, mientras señalaba el terreno de juego y posteriormente su camiseta. Diario Libre
Su compañero Duckens Nazon, también nacido en Francia, posteriormente publicó: “Hispaniola es para nosotros”. Diario Libre
Las declaraciones provocaron rechazo en República Dominicana. La Federación Dominicana de Fútbol las calificó como una falta de respeto a la soberanía nacional y anunció una denuncia ante FIFA y Concacaf.
La Embajada de Haití, entretanto, tomó distancia de las expresiones y reafirmó el respeto de Haití a la soberanía e integridad territorial dominicanas. Diario Libre
Pero hay una pregunta que merece ser colocada sobre la mesa.
Una pregunta incómoda.
¿Cómo funciona la identidad nacional cuando una persona nacida a miles de kilómetros de Haití puede ser reconocida como haitiana por su ascendencia, mientras una persona nacida en República Dominicana de padres haitianos no necesariamente adquiere la nacionalidad dominicana por el simple hecho de haber nacido aquí?
Ahí comienza una discusión mucho más profunda.
Wilson Isidor nació en Francia. ¿Por qué es haitiano?
Isidor no nació en Puerto Príncipe.
No nació en Cabo Haitiano.
No nació en Gonaïves.
Nació en Rennes, Francia, el 27 de agosto de 2000.
Se formó futbolísticamente en Francia y llegó a representar a ese país en categorías juveniles. Posteriormente decidió representar internacionalmente a Haití. La documentación reunida en el material de referencia señala que su padre y su abuelo nacieron en Haití. Pasted text
Y aquí aparece el elemento jurídico fundamental.
La Constitución haitiana establece en su artículo 11 que posee la nacionalidad haitiana quien nace de padre haitiano o madre haitiana que sean haitianos de nacimiento y no hayan renunciado a esa nacionalidad. Constitute Project
Es decir:
para Haití, la sangre y la filiación pueden transmitir la nacionalidad incluso cuando el nacimiento ocurre fuera del territorio haitiano.
Por eso, que Isidor haya nacido en Francia no impide que sea haitiano.
Es perfectamente compatible con el sistema de nacionalidad haitiano.
Y eso hay que decirlo claramente.
Ahora viene la pregunta dominicana
¿Qué ocurre con un niño nacido en República Dominicana cuyos padres son haitianos?
Aquí la respuesta es diferente.
La Constitución dominicana establece en su artículo 18 quiénes son dominicanos. El nacimiento en territorio dominicano no constituye un derecho automático en todos los casos: la propia Constitución excluye, entre otros, a los hijos de extranjeros que se encuentren en tránsito o residan ilegalmente en territorio dominicano. Consultoría Jurídica del Poder Ejecutivo
Por tanto, hay una diferencia fundamental:
nacer en Francia no impidió que Isidor fuera haitiano por filiación.
Pero nacer en República Dominicana no convierte automáticamente en dominicano a todo hijo de extranjeros.
Y esa diferencia no es una interpretación de redes sociales.
Está escrita en los respectivos marcos constitucionales.
Entonces aparece la contradicción que el debate debe examinar
Aquí es donde el caso Isidor adquiere una dimensión que supera al fútbol.
Porque estamos frente a dos conceptos distintos de nación.
Por un lado:
Haití puede reconocer como haitiano a un descendiente nacido fuera de Haití.
Por otro:
República Dominicana no reconoce automáticamente como dominicano a todo el que nazca en su territorio.
Esto plantea una cuestión legítima:
¿Por qué la identidad haitiana puede viajar con una persona hasta Francia, mientras la identidad dominicana no necesariamente se transmite por el simple hecho de nacer en territorio dominicano?
La respuesta no necesariamente es discriminatoria ni tiene que convertirse en una batalla racial.
Es una cuestión de modelos jurídicos de nacionalidad.
Haití incorpora un fuerte principio de jus sanguinis.
República Dominicana combina el nacimiento territorial con excepciones constitucionales y otras vías de adquisición de nacionalidad.
Y ahí es donde el debate dominicano necesita abandonar los eslóganes.
El problema aparece cuando se pretende trasladar esa identidad al territorio dominicano
Que Wilson Isidor sea haitiano aunque haya nacido en Francia es una cosa.
Que tenga orgullo por sus raíces haitianas es otra.
Que represente deportivamente a Haití es perfectamente compatible con su historia familiar.
Pero decir, mientras se juega en Santo Domingo:
“La Hispaniola es Haití. Esto es Haití”
es una cuestión completamente diferente.
Porque ya no estamos hablando solamente de identidad personal.
Estamos hablando de una afirmación sobre territorio.
Y la República Dominicana reaccionó precisamente en ese terreno.
El senador Omar Fernández, por ejemplo, respondió que una cosa es ganar un partido y otra distinta pretender borrar la historia, identidad y soberanía dominicanas; sostuvo que la isla está compartida por dos naciones soberanas. Diario Libre
La diferencia es fundamental:
puedes ser haitiano nacido en Francia.
Puedes sentirte profundamente haitiano.
Puedes defender a Haití en un Mundial.
Puedes celebrar una victoria sobre República Dominicana.
Pero ninguna de esas cosas convierte automáticamente a Haití en propietario de todo el territorio de La Española.
¿Y qué ocurre con los hijos de haitianos nacidos en RD?
Aquí es donde el debate se vuelve todavía más delicado.
No es correcto afirmar que “los haitianos” en general sostienen una única posición sobre la nacionalidad de sus hijos nacidos en República Dominicana. Existen distintas organizaciones, familias y posiciones jurídicas.
Pero sí existe un debate documentado sobre personas de ascendencia haitiana nacidas en República Dominicana que han reclamado reconocimiento como dominicanos y sobre las consecuencias de las modificaciones constitucionales, las políticas migratorias y las decisiones judiciales relacionadas con la nacionalidad. Pasted text
Y aquí aparece una paradoja que merece ser discutida sin miedo:
una persona puede tener padres haitianos, nacer en Francia y ser reconocida por Haití como haitiana.
Pero otra persona puede tener padres haitianos, nacer en República Dominicana y, dependiendo de la situación migratoria de sus padres y del régimen constitucional aplicable, no adquirir automáticamente la nacionalidad dominicana por nacimiento. Consultoría Jurídica del Poder Ejecutivo
Eso no significa que todos los casos sean iguales.
Ni que todos los hijos de haitianos nacidos en RD tengan el mismo estatus jurídico.
Precisamente por eso el debate debe hacerse caso por caso.
La identidad no puede utilizarse de manera selectiva
Aquí está quizás la cuestión más interesante.
Si defendemos que una persona puede conservar una identidad nacional por su ascendencia aunque haya nacido fuera del territorio de sus antepasados, debemos reconocer que ese principio tiene consecuencias.
Y si defendemos que el nacimiento en un territorio no determina automáticamente la nacionalidad, debemos aceptar que esa regla también tiene consecuencias.
No se puede utilizar un principio cuando favorece a los nuestros y rechazarlo cuando favorece al otro.
La discusión seria consiste en determinar qué dice cada Constitución, qué establecen las leyes y cómo se aplican esas normas.
Pero hay algo todavía más importante: Isidor no habla por Haití
Este punto tampoco debe perderse.
La declaración de Isidor fue una expresión individual.
La Embajada de Haití se desvinculó de esas palabras y reafirmó el respeto de Haití por la soberanía dominicana. Diario Libre
Por tanto, sería incorrecto convertir automáticamente una frase de un futbolista en una declaración oficial del Estado haitiano.
Y sería igualmente incorrecto utilizarla para atribuir esa posición a todos los haitianos.
Pero tampoco hay que minimizar la frase.
Porque fue pronunciada por un jugador de la selección haitiana en territorio dominicano, inmediatamente después de un partido internacional, señalando precisamente el terreno donde acababa de competir.
Por eso produjo una reacción tan fuerte.
El fútbol terminó revelando un problema mucho más profundo
Lo ocurrido en el Félix Sánchez puso sobre la mesa tres debates diferentes:
identidad.
nacionalidad.
soberanía.
Y los tres suelen mezclarse.
Pero no son lo mismo.
Wilson Isidor puede ser francés por nacimiento, haitiano por ascendencia y futbolista internacional haitiano por elección deportiva.
Todo eso puede coexistir.
Lo que no puede coexistir jurídicamente es la idea de que una afirmación individual sobre la soberanía pueda modificar la realidad territorial de dos Estados.
La Española no dejó de estar dividida políticamente porque un futbolista lo dijera en un estadio.
La realidad jurídica es otra: existen dos Estados soberanos, República Dominicana y Haití.
La pregunta que queda para República Dominicana
El caso también debería obligar a los dominicanos a hacerse una pregunta incómoda.
Si queremos defender nuestra identidad nacional, ¿qué significa realmente ser dominicano?
¿Es solamente haber nacido aquí?
¿Es tener padres dominicanos?
¿Es tener una determinada documentación?
¿Es pertenecer culturalmente a la sociedad?
¿O es una combinación de criterios constitucionales, legales, familiares y sociales?
La respuesta no puede dejarse a TikTok.
Ni a X.
Ni a un partido de fútbol.
Ni a un influencer.
Tiene que estar en la Constitución, las leyes y las instituciones.
La paradoja de Isidor
Y finalmente volvemos al principio.
Wilson Isidor nació en Francia.
Haití lo reconoce como uno de los suyos por su ascendencia.
Él eligió vestir la camiseta haitiana.
Y eso demuestra algo poderoso:
una nación puede mantener una identidad que trasciende sus fronteras territoriales.
Pero precisamente por eso la República Dominicana tiene derecho a plantear otra pregunta:
Si la identidad haitiana puede extenderse hasta un hijo de haitianos nacido en Francia, ¿por qué debería considerarse extraño que República Dominicana quiera definir con precisión quién adquiere su nacionalidad cuando nace aquí?
Esa no es una pregunta contra los haitianos.
Es una pregunta sobre soberanía, nacionalidad y coherencia jurídica.
Y quizá esa sea la verdadera lección que dejó el partido del 1 de octubre.
Porque durante 90 minutos se disputó un partido de fútbol.
Pero después del silbatazo final comenzó otro partido.
Uno mucho más antiguo.
El partido por la identidad de una isla dividida en dos Estados.
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