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¿ESTÁ ABINADER DEFENDIENDO LA SOBERANÍA DOMINICANA O PONIENDO EN RIESGO LOS INTERESES DEL PAÍS?
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¿ESTÁ ABINADER DEFENDIENDO LA SOBERANÍA DOMINICANA O PONIENDO EN RIESGO LOS INTERESES DEL PAÍS?

La frontera, los recursos naturales y el comercio binacional exigen respuestas claras. Cuando la seguridad nacional está en juego, el Gobierno debe demostrar con hechos que los int...

Administrador HESADMINISTRADOR HES/24 OCT DE 2026/8 MIN/visibility5 VISTAS
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La frontera, los recursos naturales y el comercio binacional exigen respuestas claras.

Cuando la seguridad nacional está en juego, el Gobierno debe demostrar con hechos que los intereses dominicanos están por encima de cualquier interés económico particular.

Por Melvin Sena | HackeandoElSistema.net

La República Dominicana tiene derecho a defender su soberanía, proteger sus recursos naturales y decidir bajo qué condiciones se relaciona económica, política y socialmente con Haití. Ningún proyecto de cooperación internacional, ningún acuerdo comercial y ningún interés empresarial debe colocarse por encima de esos principios.

Por eso, la política fronteriza del presidente Luis Abinader merece un escrutinio mucho más profundo. No basta con levantar una verja, anunciar operativos migratorios o pronunciar discursos ante las Naciones Unidas. La pregunta fundamental es si las decisiones del Estado están garantizando, de manera efectiva y permanente, la seguridad territorial y los intereses económicos de los dominicanos.

1. La frontera no puede ser solamente un discurso presidencial

Abinader ha presentado la crisis haitiana como un asunto de seguridad nacional y ha defendido ante la ONU que la solución debe producirse en territorio haitiano, con una participación efectiva de la comunidad internacional. Al mismo tiempo, ha afirmado que la República Dominicana continuará protegiendo sus fronteras, aplicando sus leyes migratorias y fortaleciendo sus Fuerzas Armadas. <Cite refs={["turn186263search12"]}/>

Esas declaraciones establecen una responsabilidad política: demostrar que la estrategia funciona.

¿Cuáles son los resultados verificables de la vigilancia fronteriza? ¿Qué ocurre con el tráfico ilícito de mercancías? ¿Cómo se controla el ingreso irregular de personas? ¿Qué investigaciones se realizan cuando aparecen denuncias de corrupción o complicidad? ¿Qué garantías existen de que las comunidades fronterizas reciben protección, inversión y oportunidades económicas?

La soberanía no se defiende únicamente con declaraciones. Se defiende mediante instituciones eficaces, controles transparentes y una presencia estatal que no desaparezca cuando termina una operación militar o migratoria.

2. ¿Quiénes se benefician económicamente de la relación con Haití?

El comercio entre ambos países es una realidad económica importante. En enero de 2026, la Presidencia informó que las exportaciones dominicanas alcanzaron un récord de US$14,645.2 millones durante 2025 y que las ventas hacia Haití crecieron un 33.7 % respecto al año anterior. 

Ese crecimiento demuestra que Haití representa un mercado significativo para los productores y comerciantes dominicanos. Pero también plantea una cuestión legítima: ¿cómo se distribuyen los beneficios de ese intercambio y qué controles garantizan que el comercio se realice dentro de la legalidad?

Los empresarios tienen derecho a buscar mercados y obtener beneficios. Lo que no pueden exigir es que la seguridad nacional, la política migratoria o la aplicación de las leyes se subordinen a sus intereses particulares.

El Gobierno debe garantizar que las exportaciones, los mercados binacionales y el transporte de mercancías operen bajo reglas claras, con trazabilidad, controles aduaneros y supervisión efectiva.

En septiembre de 2026, la Dirección General de Aduanas anunció nuevas medidas para fortalecer la trazabilidad de las mercancías destinadas a Haití, incluyendo un horario límite para sus salidas. La institución indicó que respondía, entre otros factores, a denuncias formuladas por empresarios sobre el tránsito de mercancías. <Cite refs={["turn186263search2"]}/>

Ese anuncio confirma que el propio Estado reconoce la necesidad de reforzar los controles. La ciudadanía tiene derecho a conocer cómo se aplican esas medidas y qué resultados producen.

3. ¿Puede el interés comercial imponerse a la seguridad nacional?

Esta es una de las preguntas que el Gobierno debe responder sin evasivas.

Cuando se habla de ampliar mercados, facilitar el comercio o construir infraestructuras fronterizas, hay que examinar no solo el volumen de las transacciones, sino también sus consecuencias para la seguridad, el empleo dominicano, la producción nacional y las comunidades fronterizas.

¿Se está garantizando que los productores dominicanos puedan competir en condiciones justas? ¿Se combate efectivamente el contrabando? ¿Se investigan las denuncias sobre posibles redes de corrupción? ¿Se conoce quiénes participan en las cadenas de distribución y cuáles son sus responsabilidades?

No se trata de rechazar el comercio con Haití. Se trata de impedir que el comercio legal sirva como cobertura para actividades ilícitas o que los beneficios económicos de determinados grupos terminen imponiendo condiciones al Estado.

El interés nacional debe establecer las reglas del mercado; el mercado no debe establecer los límites de la soberanía nacional.

4. Las Naciones Unidas y la responsabilidad de proteger la soberanía dominicana

La participación de la ONU en la crisis haitiana merece vigilancia diplomática y escrutinio público. La República Dominicana debe cooperar con las iniciativas internacionales que considere compatibles con sus obligaciones, pero también tiene derecho a defender sus competencias constitucionales y a rechazar cualquier imposición que vulnere su soberanía.

Ahora bien, una afirmación tan grave como que la ONU promueve un plan secreto para unificar políticamente la isla requeriría documentos, declaraciones oficiales o pruebas verificables. La existencia de programas de cooperación, asistencia humanitaria o coordinación internacional no demuestra, por sí sola, que exista ese proyecto.

La defensa de la soberanía dominicana no necesita apoyarse en afirmaciones que no puedan comprobarse. Necesita vigilancia, información y una diplomacia que explique qué compromisos se asumen, qué objetivos persiguen y cuáles son sus límites.

El Gobierno debe informar al país sobre sus acuerdos internacionales relacionados con Haití, sus posiciones en los organismos multilaterales y las garantías que exige para proteger el territorio dominicano.

La transparencia en estos asuntos no es una concesión: es una obligación política frente a los ciudadanos.

5. Los recursos naturales dominicanos no pueden quedar fuera del debate

La discusión sobre la frontera también debe incluir la protección de los recursos naturales, el agua, los suelos agrícolas, los bosques y los ecosistemas que sostienen las comunidades dominicanas.

El Estado tiene la obligación de prevenir la explotación ilegal de esos recursos y de fiscalizar cualquier proyecto que pueda afectarlos. También debe garantizar que las decisiones económicas se adopten conforme a las leyes dominicanas y que sus beneficios no se concentren en perjuicio de la población.

Si existen denuncias concretas sobre intereses empresariales que pretendan aprovecharse de la vulnerabilidad fronteriza, deben investigarse. Si se identifican contratos, concesiones o actividades que comprometan recursos estratégicos, deben hacerse públicos los procedimientos y las autorizaciones correspondientes.

No es suficiente invocar la soberanía cuando conviene políticamente. Hay que demostrarla en la administración de los recursos, en la aplicación de la ley y en la defensa del patrimonio nacional.

6. Abinader debe rendir cuentas sobre los resultados de su política fronteriza

El Gobierno ha anunciado medidas de seguridad, construcción de infraestructuras y fortalecimiento del comercio regulado. En junio de 2025, la Presidencia informó sobre la supervisión de mercados binacionales en Pedernales, Jimaní y Elías Piña, presentados como instrumentos para organizar el intercambio comercial fronterizo. 

Es legítimo reconocer que existen iniciativas estatales. Pero anunciarlas no exime al Gobierno de rendir cuentas sobre su ejecución, sus costos y sus resultados.

La ciudadanía necesita saber cuánto se ha invertido, cuáles obras están terminadas, qué controles funcionan, qué irregularidades se han detectado y qué sanciones se han aplicado.

También debe conocer si las comunidades fronterizas están recibiendo mejores servicios, empleos e inversiones productivas. Una frontera segura no puede ser únicamente una línea de vigilancia: debe ser un territorio donde el Estado garantice derechos, oportunidades y desarrollo.

CONCLUSIÓN: LA SOBERANÍA SE DEMUESTRA CON HECHOS

La República Dominicana no tiene que escoger entre defender su soberanía y mantener relaciones comerciales con Haití. Puede hacer ambas cosas, siempre que el Estado establezca reglas claras, proteja sus fronteras, controle el comercio y aplique la ley sin privilegios.

Lo que no puede permitirse es que los intereses particulares condicionen las decisiones nacionales, que las denuncias sobre irregularidades queden sin investigar o que la política fronteriza se convierta en una sucesión de anuncios sin evaluación pública.

Por eso, el presidente Luis Abinader debe responder preguntas concretas: ¿qué resultados verificables ha producido su estrategia fronteriza?, ¿qué garantías existen para proteger los recursos dominicanos?, ¿cómo se controla el comercio con Haití?, ¿qué investigaciones se han abierto frente a denuncias de irregularidades?, ¿y qué mecanismos impiden que intereses privados prevalezcan sobre la seguridad nacional?

No hace falta dar por probada una conspiración para exigir esas respuestas. Basta con reconocer que la frontera, la seguridad y los recursos naturales son asuntos demasiado importantes para dejarlos fuera del escrutinio ciudadano.

La República Dominicana necesita una política fronteriza que proteja su territorio, fortalezca su economía y coloque el interés nacional por encima de cualquier presión. Y el Gobierno tiene la obligación de demostrar, con hechos y resultados, que esa es su prioridad.

HackeandoElSistema.net — La soberanía se defiende con transparencia, instituciones y rendición de cuentas.

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