José Ignacio Paliza parece estar convencido de que para explicar una contradicción basta con hablar suficientemente rápido, utilizar algunas palabras técnicas y esperar que nadie saque una calculadora. El presidente del Partido Revolucionario Moderno (PRM) asegura que no es cierto que el padrón de su organización se haya reducido y atribuye la enorme diferencia entre los registros de 2023 y 2026 al proceso de depuración y a los casos de doble militancia detectados por la Junta Central Electoral (JCE). El problema para Paliza es que los números tienen una pésima costumbre: no entienden de discursos políticos.
En 2023, el PRM entregó oficialmente a la JCE un padrón de 3,092,289 afiliados.
Ahora habla de aproximadamente 1,280,000 militantes verificados.
La diferencia es de 1,812,289 personas.
Eso representa aproximadamente el 58.6 % del padrón que el PRM reportaba hace apenas tres años.
Pero Paliza dice que el padrón “no se ha reducido”.
Entonces tenemos que preguntar lo evidente:
¿Cómo se llama pasar de 3,092,289 a 1,280,000 si no es reducirse?
Porque en matemáticas, hasta nuevo aviso, cuando un número termina siendo 1.8 millones menor que otro, estamos frente a una reducción.
Quizás en política exista otra operación aritmética que todavía no conocemos.
El problema no es solamente que desaparecieron 1.8 millones: el problema es que aquel padrón ya había sido “depurado”
Aquí es donde la explicación se vuelve verdaderamente difícil de sostener.
No somos nosotros quienes calificamos aquel padrón de 2023 como confiable.
Fue el propio PRM.
El 2 de agosto de 2023, la Comisión Nacional de Elecciones Internas del partido entregó formalmente a la JCE su padrón de 3,092,289 afiliados.
Y el comunicado oficial del PRM todavía está disponible.
Dice textualmente que:
“Este listado fue depurado para los fines de las primarias simultáneas mediante el método de padrón cerrado”.
No lo publicó la oposición.
No lo inventó un periodista.
No lo dijo un adversario del Gobierno.
Lo publicó el PRM.
Y todavía hay más.
En septiembre de 2023, la Junta Central Electoral imprimió el padrón que sería utilizado en las primarias del PRM.
Después de las exclusiones correspondientes quedó compuesto por 3,086,136 electores.
En ese momento, Dionicio de los Santos, delegado técnico del PRM, explicó que el padrón había sido debidamente depurado por la JCE, incluyendo la exclusión de fallecidos, militares y funcionarios electorales que no podían formar parte de aquel registro.
Es decir:
Primera depuración: más de tres millones.
Depuración de la JCE: más de tres millones.
Padrón utilizado para las primarias: más de tres millones.
Tres años después: 1.28 millones.
Y ahora debemos aceptar que realmente nunca hubo una reducción.
Hay que tener mucha confianza en la capacidad de persuasión propia para ofrecer semejante explicación.
Hagamos una operación que no necesita inteligencia artificial
3,092,289
menos 1,280,000
igual a 1,812,289.
No necesitamos una comisión especial.
No necesitamos contratar una firma internacional.
Ni siquiera necesitamos preguntarle a ChatGPT.
Hace falta una calculadora.
Desaparecieron del padrón actual aproximadamente seis de cada diez personas que aparecían registradas en 2023.
Eso no significa necesariamente que el PRM haya perdido políticamente 1.8 millones de simpatizantes.
Esa sería una conclusión que los datos disponibles tampoco permiten hacer.
Pero sí significa algo mucho más sencillo:
el registro actual contiene 1.8 millones de afiliados menos que el que el propio partido presentó en 2023.
Negar esa realidad matemática no la modifica.
“Había doble militancia” Esta es la principal explicación ofrecida por José Ignacio Paliza.
Y puede ser cierta parcialmente.
La JCE aprobó nuevas reglas precisamente para enfrentar las afiliaciones múltiples y las inscripciones realizadas sin consentimiento. El problema existe y no afecta exclusivamente al PRM.
Perfecto.
Entonces publiquen los números.
¿Cuántos de los 1,812,289 registros que ya no aparecen fueron eliminados específicamente por doble militancia?
¿100,000?
¿300,000?
¿800,000?
¿1,500,000?
¿Los 1,812,289?
Porque decir que había “un grupo grande” de dominicanos con más de una militancia no constituye una explicación estadística para una diferencia de casi dos millones de personas.
Si la doble militancia explica semejante reducción, entonces estaríamos frente a otro escándalo.
Significaría que una proporción extraordinariamente alta del padrón que el PRM presentó como depurado en 2023 contenía personas que no podían considerarse militantes exclusivos de esa organización.
Entonces José Ignacio Paliza tendría que escoger qué explicación resulta menos incómoda.
O el padrón de tres millones era confiable y el PRM perdió una cantidad gigantesca de afiliados registrados, o aquel padrón que fue presentado como depurado contenía una enorme cantidad de registros que hoy no superan los criterios de verificación.
Las dos cosas simultáneamente son difíciles de sostener.
Y existe una tercera posibilidad
También puede ocurrir que una parte considerable de esos antiguos afiliados simplemente todavía no haya completado el nuevo proceso de validación.
Eso sería perfectamente posible.
Pero entonces la explicación correcta sería:
“Todavía no hemos logrado revalidar a todos los miembros que teníamos registrados”.
Eso es completamente diferente a decir:
“No es cierto que se haya reducido”.
Si mañana el PRM logra validar nuevamente dos, dos y medio o tres millones de personas, podrá presentar esos números y demostrar la recuperación de su padrón.
Pero hoy tenemos dos cifras.
3.09 millones entonces.
1.28 millones ahora.
Y entre ambas existe un agujero de 1.81 millones de registros.
Paliza parece creer que el problema es semántico
Esta forma de comunicar tiene un defecto recurrente en la política dominicana: algunos dirigentes parecen creer que el ciudadano no puede distinguir entre una explicación y una evasiva.
Se utiliza una respuesta técnicamente complicada para evitar responder una pregunta extremadamente sencilla.
¿Tenían tres millones?
Sí.
¿Ahora tienen 1.28 millones verificados?
Sí.
¿Son 1.8 millones menos?
Sí.
Entonces el padrón verificado actualmente es menor.
Todo lo demás sirve para explicar por qué se redujo, no para negar que se redujo.
Paliza puede argumentar que fue producto de la depuración.
Puede explicar que hubo doble militancia.
Puede decir que están reinscribiendo personas.
Puede asegurar que volverán a superar los dos o tres millones.
Todo eso puede discutirse.
Lo que no puede hacerse es pedirle al país que acepte que pasar de tres millones a 1.28 millones no constituye una reducción.
Pero hay una pregunta mucho más seria detrás de la burla
Este asunto no debería quedarse únicamente en una guerra política sobre el tamaño del PRM.
Estamos hablando de padrones partidarios que tienen consecuencias institucionales.
Si en 2023 un partido podía presentar más de tres millones de militantes, utilizar ese padrón para unas primarias organizadas con participación de la Junta Central Electoral y tres años después solamente 1.28 millones aparecen bajo los nuevos mecanismos de verificación, la sociedad merece conocer qué ocurrió con cada categoría de registros eliminados o pendientes de validación.
La JCE debería publicar un desglose transparente.
Cuántos correspondían a doble afiliación.
Cuántos no pudieron demostrar consentimiento.
Cuántos fallecieron.
Cuántos fueron desafiliados.
Cuántos permanecen pendientes de validación.
Cuántos corresponden a otras causas.
Y esa información debería publicarse para todos los partidos, no solamente para el PRM.
Porque entonces podremos determinar si estamos frente a una simple consecuencia del nuevo procedimiento de verificación o ante la demostración de que durante años los partidos dominicanos inflaron sus padrones hasta convertir prácticamente a todo el país en militante de alguna organización.
No somos nosotros quienes tenemos que creerle a Paliza: son los números los que tienen que cuadrar
José Ignacio Paliza tiene todo el derecho de defender a su organización.
Lo que no puede pretender es que su posición política modifique una operación matemática.
Si el PRM tenía 3,092,289 afiliados registrados y ahora tiene 1,280,000 verificados, existe una diferencia de 1,812,289.
Eso es un hecho numérico.
La discusión legítima comienza después:
¿por qué desaparecieron del registro actual?
Y esa es precisamente la pregunta que su explicación todavía no responde con números.
Quizás el PRM vuelva a tener tres millones.
Quizás termine teniendo cuatro.
Quizás Paliza tenga razón cuando asegura que el padrón crecerá nuevamente.
Cuando ocurra, los números hablarán.
Pero mientras tanto, pretender explicar que pasar de 3.09 millones a 1.28 millones no constituye una reducción es tratar al ciudadano como si fuera incapaz de realizar una resta elemental.
Y ahí está el verdadero problema de su respuesta.
Paliza no necesita convencernos de que es más inteligente que todo el mundo. Necesita algo mucho más sencillo: explicar dónde están 1,812,289 personas.
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