
PRM 2028: David y Yayo movieron el tablero, pero una alianza Carolina-Wellington podría cambiarlo todo
Lee la cobertura completa en Hackeando el Sistema.
El acuerdo entre David Collado y Yayo Sanz Lovatón produjo un fuerte impacto mediático y político. Pero los números de estructura muestran que la carrera está lejos de estar definida. Wellington Arnaud afirma contar con 36 diputados y 114 alcaldes; solo esos dirigentes acumularon en procesos anteriores cientos de miles de votos. Si a esa estructura se suma la de Carolina Mejía, el escenario podría cambiar radicalmente.
El acuerdo político entre David Collado y Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón produjo exactamente lo que toda alianza electoral busca producir: impacto.
Cambió la conversación.
Generó titulares.
Modificó percepciones.
Y colocó a David Collado en una posición mucho más fuerte dentro de la carrera presidencial del Partido Revolucionario Moderno (PRM).
Pero hay una diferencia entre crear la percepción de que una candidatura es inevitable y demostrar que esa candidatura tiene la mayoría necesaria para ganar una primaria interna.
Y ahí es donde comienza la verdadera discusión.
Porque mientras la maquinaria política y mediática alrededor de Collado-Yayo intenta instalar la idea de que el juego prácticamente está definido, existe otra posibilidad que podría modificar completamente el tablero:
Carolina Mejía y Wellington Arnaud podrían terminar articulando sus fuerzas.
Y si eso ocurre, habría que volver a contar.
Wellington puso los números sobre la mesa
El alcalde de Puñal, Santiago, Enrique Romero, uno de los dirigentes que respalda el proyecto presidencial de Wellington Arnaud, presentó recientemente un argumento que merece ser analizado con números.
Romero sostuvo que Arnaud cuenta con el respaldo de 36 diputados y 114 alcaldes del PRM.
Según los datos publicados sobre sus declaraciones, esos 36 diputados acumularon aproximadamente 462,000 votos congresuales en procesos anteriores, mientras los 114 alcaldes vinculados al proyecto alcanzaron unos 532,000 votos. (El Pregonero)
Y aquí aparece una de las claves de la discusión.
Romero no está diciendo que Wellington tenga automáticamente 994,000 votos.
Está hablando de algo diferente:
la capacidad electoral histórica de una estructura.
Eso es especialmente relevante cuando hablamos de una eventual primaria con padrón cerrado.
Hagamos el ejercicio
Supongamos, solamente como escenario matemático, que en una primaria del PRM participaran 1 millón de militantes.
Tomemos los 36 diputados mencionados por Romero.
Sus votaciones históricas representan aproximadamente 462,000 votos.
Si hipotéticamente esa estructura consiguiera conservar solamente la mitad de esa capacidad:
462,000 ÷ 2 = 231,000.
Es decir, aproximadamente 23.1 % de un millón de votantes.
Ahora hagamos el mismo ejercicio con los 114 alcaldes.
Sus resultados históricos acumulados, según las cifras publicadas, rondan los 532,000 votos. (El Pregonero)
La mitad:
532,000 ÷ 2 = 266,000.
Eso equivaldría a 26.6 % de un millón de votantes.
Pero aquí viene la precisión que cualquier análisis serio debe hacer:
No podemos sumar 231,000 + 266,000 como si fueran 497,000 personas diferentes.
Existe un potencial solapamiento enorme entre ambas categorías.
Un mismo municipio puede tener un diputado y un alcalde que movilizaron a los mismos electores.
Por tanto, 497,000 no significa que Wellington tenga 497,000 votos asegurados.
Significa que la estructura que lo respalda tiene un historial electoral suficientemente grande como para convertirlo en un competidor serio en una primaria cerrada.
Y esa diferencia conceptual es fundamental.
El verdadero valor está en quién controla la movilización
Una primaria cerrada no funciona exactamente como una elección presidencial.
En una elección nacional, un candidato necesita convencer a millones de electores.
En una primaria cerrada, el universo es mucho más reducido.
El PRM acaba de depositar ante la Junta Central Electoral un padrón de 1,551,727 militantes. El partido explicó que el nuevo registro fue sometido a mecanismos de verificación y depuración para evitar duplicidades. (Diario Libre)
Eso cambia la matemática.
Si hipotéticamente votara el 40 %:
1,551,727 × 40 % = 620,691 electores.
Si votara el 50 %:
775,864 electores.
Si votara el 60 %:
931,036 electores.
Por eso la estructura territorial adquiere un valor enorme.
Porque en una primaria de participación limitada, no necesariamente gana quien tiene más simpatizantes potenciales; gana quien consigue llevar a votar a sus militantes.
Y aquí Wellington tiene una carta que no puede ignorarse
Los 114 alcaldes no son solamente una cifra.
Son dirigentes con presencia territorial.
Tienen equipos.
Tienen regidores.
Tienen directores distritales.
Tienen dirigentes comunitarios.
Tienen militantes.
Tienen capacidad de convocatoria.
Y, sobre todo, tienen experiencia demostrada en elecciones.
Romero precisamente argumentó que el respaldo de esos alcaldes y diputados representa una estructura importante porque se trata de dirigentes que conocen el territorio y han participado directamente en procesos electorales. (El Pregonero)
Eso no convierte automáticamente a Wellington en favorito.
Pero sí destruye una narrativa peligrosa:
la de presentar a Wellington como un candidato sin estructura.
Los números disponibles no sostienen esa conclusión.
Ahora agreguemos a Carolina
Aquí es donde el escenario comienza a ponerse realmente interesante.
Porque Wellington no sería necesariamente el único proyecto con capacidad de estructura.
Carolina Mejía conserva una organización política propia y una relación histórica con el sector de Hipólito Mejía.
En los conteos manejados por sectores del PRM, el bloque Carolina-Hipólito ha sido asociado a una importante cantidad de alcaldes y dirigentes territoriales.
Por tanto, si Carolina y Wellington consiguieran ponerse de acuerdo, no estaríamos simplemente sumando dos candidatos.
Estaríamos fusionando dos redes políticas.
Y ahí aparece el verdadero problema para David Collado.
David y Yayo tienen una ventaja: fueron los primeros
Esto tampoco debe minimizarse.
David y Yayo hicieron algo que políticamente tiene muchísimo valor:
se pusieron de acuerdo antes que sus adversarios.
Yayo tenía un proyecto presidencial.
Decidió no continuar solo y respaldar a Collado.
Eso permitió que ambos concentraran recursos políticos, equipos y narrativa.
Además, la alianza tiene una importante presencia legislativa.
Por eso el acuerdo produjo un impacto mediático que sería absurdo negar.
Pero existe una regla básica de la política:
el primero que se organiza no necesariamente es el que termina ganando.
Si Carolina y Wellington se unen, cambia la conversación
Hoy la narrativa puede ser:
David Collado sumó a Yayo y consolidó la mayoría.
Pero mañana podría ser:
Carolina Mejía y Wellington Arnaud unieron sus estructuras para enfrentar a Collado.
Y la diferencia es enorme.
Porque entonces la competencia dejaría de ser solamente entre tres aspirantes.
Pasaría a ser una confrontación entre dos grandes bloques:
David Collado + Yayo Sanz Lovatón
contra
Carolina Mejía + Wellington Arnaud
Y ese escenario es mucho más difícil de predecir.
¿Qué tamaño tendría esa eventual alianza?
Los conteos políticos que manejan los diferentes sectores atribuyen a una eventual alianza Carolina-Wellington aproximadamente:
84 diputados
234 alcaldes y directores distritales
más de 330 regidores
Insisto: son cifras de estructura política manejadas por sectores, no votos garantizados ni un conteo oficial de la JCE.
Pero sirven para comprender la magnitud del fenómeno.
Si una alianza realmente consigue coordinar esos niveles de estructura, tendría presencia en prácticamente todo el territorio nacional.
Y eso tendría consecuencias tanto dentro como fuera del PRM.
Dentro del PRM: cambiaría el equilibrio de poder
La primera consecuencia sería interna.
Los dirigentes que hoy permanecen neutrales comenzarían a recibir ofertas, propuestas y presiones para definirse.
Diputados.
Senadores.
Alcaldes.
Directores distritales.
Regidores.
Dirigentes provinciales.
Aspirantes.
Todos tendrían que evaluar cuál de los dos grandes bloques tiene mayores posibilidades.
Y aparecería una pregunta que hoy todavía no tiene respuesta:
¿Quién tiene realmente la mayoría del padrón?
No quién tiene más seguidores.
No quién tiene más likes.
No quién aparece más en televisión.
No quién tiene la mejor campaña publicitaria.
Quién puede llevar más militantes a votar.
Fuera del PRM: también cambiaría la percepción
Una alianza Carolina-Wellington tendría un segundo efecto: modificaría la percepción de los sectores externos al partido.
Los empresarios, medios de comunicación, dirigentes sociales y actores políticos que observan la carrera comenzarían a interpretar que Collado no tiene el camino despejado.
Y eso importa.
Porque en política las expectativas generan movimientos.
Un candidato que parece inevitable comienza a atraer aliados.
Pero cuando aparece un adversario con capacidad real de derrotarlo, los indecisos empiezan a esperar.
El padrón reducido aumenta el valor de la estructura
Este es quizás el punto más importante.
El PRM pasó de un padrón de más de 3 millones de afiliados en 2023 a uno de aproximadamente 1.55 millones en 2026.
La dirección partidaria explica que la reducción responde fundamentalmente a depuración, validación y eliminación de duplicidades, por lo que no puede interpretarse automáticamente como una pérdida equivalente de militantes. (Diario Libre)
Pero políticamente hay una consecuencia:
el universo electoral interno es ahora mucho más concentrado.
Si solamente votaran 600,000 o 700,000 personas, una estructura capaz de movilizar decenas o cientos de miles de militantes tendría un peso enorme.
Ahí es donde los números presentados por Romero adquieren relevancia.
Y aquí aparece el verdadero desafío para Carolina y Wellington
La pregunta ya no es si ambos tienen estructura.
La tienen.
La pregunta es:
¿Pueden confiar el uno en el otro?
Porque ambos tienen aspiraciones presidenciales.
Ambos tienen dirigentes.
Ambos tienen estructuras.
Ambos creen que pueden ganar.
Y ambos saben que, si se unen, uno tendrá que encabezar.
Ese es el problema.
No la estructura.
El liderazgo de la alianza.
Si no se ponen de acuerdo, David puede beneficiarse
Este es probablemente el escenario más favorable para Collado.
Si Wellington compite solo y Carolina compite sola, el voto contrario a David puede fragmentarse.
Supongamos, únicamente como ejemplo:
Collado: 40 %
Wellington: 34 %
Carolina: 26 %
Collado ganaría sin necesidad de tener mayoría absoluta.
No porque tenga más estructura necesariamente.
Sino porque sus adversarios dividieron el voto.
Por eso la alianza Carolina-Wellington podría ser mucho más importante que cualquier encuesta.
Si se ponen de acuerdo, la historia cambia
Ahora imaginemos:
Carolina + Wellington = una sola candidatura.
La pregunta dejaría de ser:
¿Puede Wellington ganarle a David?
o:
¿Puede Carolina ganarle a David?
La pregunta sería:
¿Puede David derrotar a la estructura combinada de Carolina y Wellington?
Ese es un escenario completamente diferente.
Y sería mucho más difícil de resolver mediante propaganda.
Porque habría que medir estructura contra estructura.
Pero hay una condición: que voten los militantes
Aquí regresamos al punto central de nuestro planteamiento.
Si realmente existen tres grandes proyectos dentro del PRM —David, Carolina y Wellington—, el partido tiene una salida institucional sencilla:
una primaria cerrada.
Padrón depurado.
Reglas claras.
Supervisión.
Participación.
Y voto directo de los militantes.
Porque los números de diputados y alcaldes pueden ayudarnos a entender el tablero.
Pero no sustituyen las urnas.
El gran error sería confundir estructura con votos
Esto vale para todos.
No solamente para Wellington.
Que un candidato tenga 114 alcaldes no significa que tenga los votos de todos los electores que esos alcaldes obtuvieron.
Que otro tenga 64 diputados tampoco significa que tenga automáticamente los votos históricos de esos legisladores.
Que Carolina tenga una estructura territorial importante tampoco significa que todos esos militantes votarán disciplinadamente por ella.
La estructura es capacidad.
El voto es decisión.
Y entre ambas cosas existe una diferencia enorme.
La conclusión: el acuerdo de David y Yayo fue importante, pero no cerró la carrera
David Collado y Yayo Sanz Lovatón hicieron una jugada política importante.
Eso es indiscutible.
Pero ahora Wellington ha comenzado a demostrar que detrás de su proyecto existe una estructura considerable: 36 diputados y 114 alcaldes, con un historial electoral acumulado que, según las cifras divulgadas por Enrique Romero, alcanza aproximadamente 462,000 votos congresuales y 532,000 votos municipales. (El Pregonero)
No son 994,000 votos de Wellington.
Sería incorrecto presentarlo así.
Son 994,000 votos históricos acumulados por dos categorías de dirigentes, con posibles solapamientos.
Pero incluso con esa corrección, el dato es políticamente significativo.
Y si a esa estructura se le suma la de Carolina Mejía, el tablero cambia.
No porque automáticamente ganen.
Sino porque la competencia se vuelve mucho más equilibrada y difícil de predecir.
Por eso hay una conclusión que, a esta altura, resulta cada vez más evidente:
El acuerdo de David y Yayo produjo el primer gran movimiento de la carrera. Pero todavía falta saber qué harán Carolina y Wellington.
Porque si permanecen separados, David puede beneficiarse de la fragmentación.
Pero si consiguen superar sus diferencias y construir una candidatura común, la carrera presidencial del PRM entra en otra dimensión.
Y entonces ya no bastará con decir quién tiene más popularidad.
Habrá que responder una pregunta mucho más incómoda:
¿Quién tiene la estructura capaz de convertir su fuerza política en votos dentro de un padrón cerrado?
Ahí es donde comienza, realmente, la batalla por 2028.
Cargando comentarios...
Comentarios de la red
No hay comentarios registrados en este nodo.











