Cada nueva encuesta electoral intenta responder la misma pregunta: ¿quién va ganando? Sin embargo, la verdadera interrogante que debería preocupar a la República Dominicana es otra: ¿quién está dispuesto a defender el país cuando los intereses nacionales entren en conflicto con los intereses del poder económico o de las presiones internacionales?
Y esa pregunta, lamentablemente, sigue sin respuesta.
La más reciente encuesta de ACD Media confirma un fenómeno evidente: los ciudadanos se identifican cada vez menos con los partidos políticos y más con figuras individuales en la República Dominicana. Pero esa realidad no debería interpretarse como el nacimiento de nuevos liderazgos. Lo que refleja, en realidad, es la ausencia de un liderazgo político auténtico.
La crisis no es de los partidos; es de quienes los dirigen
El estudio señala que el 55.6 % de los dominicanos no simpatiza con ningún partido político. Algunos interpretan ese dato como una pérdida de identidad partidaria.

Nosotros creemos que el problema es más profundo.
Los ciudadanos no han dejado de creer únicamente en los partidos.
Han dejado de creer en quienes los representan.
Porque hoy la política dominicana parece producir administradores, estrategas de comunicación y candidatos con buena imagen, pero muy pocos estadistas capaces de asumir posiciones firmes cuando los intereses nacionales están en juego.
Popularidad no significa liderazgo
Las encuestas hablan de niveles de aceptación.
El liderazgo se mide de otra manera.
Un líder no es quien aparece primero en una encuesta.
Un líder es quien está dispuesto a asumir costos políticos para defender a su nación.
Hoy vemos candidatos con equipos de marketing extraordinarios.
Con campañas digitales sofisticadas.
Con asesores internacionales.
Con narrativas cuidadosamente diseñadas.
Pero seguimos sin conocer con claridad cuál es su visión de país.
¿Qué piensan sobre la soberanía nacional?
¿Qué harían frente a una crisis migratoria?
¿Cuál es su posición respecto al endeudamiento?
¿Qué modelo económico defienden?
¿Qué reformas consideran necesarias?
Las respuestas siguen siendo sustituidas por fotografías, inauguraciones, videos emotivos y estrategias de posicionamiento.
La política dominicana se ha convertido en una competencia de imagen
Uno de los argumentos del análisis de ACD Media sostiene que los liderazgos personales pesan más que las estructuras partidarias.
Pero quizás la conclusión correcta sea otra.
Las estructuras siguen existiendo.
Lo que ha cambiado es la forma de venderlas.
Hoy la política se parece más a una campaña de mercadeo que a una competencia de proyectos nacionales.
Los estrategas hablan de percepción.
Los consultores hablan de posicionamiento.
Los algoritmos hablan de alcance.
Pero casi nadie habla del país.
Un liderazgo condicionado por el poder
La República Dominicana necesita dirigentes capaces de enfrentar intereses cuando sea necesario.
Sin embargo, da la impresión de que gran parte de la clase política vive condicionada por tres factores:
- El poder económico.
- Las encuestas.
- Las presiones internacionales.
Muchas decisiones parecen tomarse calculando el costo político, la reacción de determinados grupos económicos o la aceptación de organismos internacionales, antes que preguntarse qué conviene a la República Dominicana.
Un país no puede construir su futuro si sus dirigentes gobiernan con la mirada puesta exclusivamente en los grupos de poder o en la opinión de actores externos.
La ausencia de un proyecto nacional
Otro dato de la encuesta confirma que casi un tercio del electorado permanece indeciso o afirma que no votaría.
No necesariamente porque no conozca a los candidatos.
Los conoce perfectamente.
Lo que muchos ciudadanos todavía no conocen es el proyecto de nación que representan.
Las personas recuerdan quién inauguró una obra.
Quién aparece en las redes sociales.
Quién encabeza una encuesta.
Pero pocos pueden explicar cuál es la visión de país de quienes aspiran a dirigir la República Dominicana.
República Dominicana necesita estadistas
No necesitamos únicamente buenos administradores.
Ni excelentes comunicadores.
Ni candidatos con altos niveles de reconocimiento.
Necesitamos hombres y mujeres capaces de asumir decisiones difíciles cuando el interés nacional lo exija.
La historia demuestra que los países avanzan cuando aparecen dirigentes capaces de defender principios, incluso cuando eso implica perder popularidad.
Porque gobernar no consiste únicamente en administrar el presente.
También consiste en proteger el futuro.
El verdadero problema del 2028
Las elecciones de 2028 probablemente no definirán únicamente qué partido llegará al poder.
Definirán si la República Dominicana recupera la figura del liderazgo político o continúa sustituyéndola por campañas de marketing cuidadosamente diseñadas.
Mientras el debate siga girando alrededor de quién lidera una encuesta, seguiremos dejando sin responder la pregunta más importante:
¿Quién está dispuesto a defender la República Dominicana por encima de cualquier interés económico, político o internacional cuando llegue el momento de hacerlo?
Porque un país puede sobrevivir a un mal gobierno.
Lo que difícilmente puede superar es la ausencia de líderes con la convicción y el carácter para poner el interés nacional por encima de cualquier otra consideración.
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