Durante años el debate sobre el precio de los combustibles en República Dominicana se ha concentrado en los impuestos, los subsidios o el precio internacional del petróleo. Sin embargo, una nueva denuncia de la Asociación Nacional de Detallistas de Gasolinas (ANADEGAS) revela un actor que pocas veces aparece en la discusión pública: las entidades financieras y las procesadoras de tarjetas.
La organización, que representa unas 780 estaciones de combustibles, asegura que las comisiones cobradas por los pagos electrónicos están absorbiendo entre una cuarta parte y más de un tercio del margen de comercialización que reciben las estaciones.
No se trata de un aumento en el precio del combustible ni de un nuevo impuesto. Se trata de un costo financiero que termina reduciendo significativamente la rentabilidad de quienes venden gasolina.
La fórmula del precio de la gasolina en República Dominicana
Cada viernes, el Ministerio de Industria, Comercio y MIPYMES (MICM) publica el precio oficial de los combustibles.
Ese precio no es arbitrario. Se construye mediante una fórmula que incluye varios componentes.
1. Precio internacional del combustible
Es el costo del combustible en el mercado internacional.
Depende de:
- precio del petróleo
- oferta y demanda mundial
- costos de refinación
- tipo de combustible
2. Flete y seguros
Corresponde al transporte del combustible hasta República Dominicana.
Incluye:
- transporte marítimo
- seguros
- almacenamiento inicial
3. Costos de importación
Aquí se agregan gastos como:
- manejo portuario
- logística
- descarga
- almacenamiento
4. Impuestos
Es el componente más grande del precio.
Entre ellos se encuentran:
- Impuesto Selectivo al Consumo
- Ad-Valorem
- ITBIS aplicado a determinados componentes
En muchos casos los impuestos representan entre 35 % y 45 % del precio final del combustible.
5. Márgenes de comercialización
Aquí participan varios actores.
Importadores
Reciben un margen autorizado.
Distribuidores mayoristas
También reciben un margen regulado.
Estaciones de combustibles
Es el margen que más se discute actualmente.
Según ANADEGAS:
- Gasolina: RD$27.07 por galón
- Diésel: RD$23.75 por galón
Ese dinero debe cubrir:
- nómina
- electricidad
- alquiler
- seguridad
- mantenimiento
- pérdidas operativas
- seguros
- tecnología
- impuestos empresariales
- ganancias
Es decir, los RD$27.07 no son utilidad neta.
Son el ingreso bruto de la estación.
¿Dónde entran los bancos?
Aquí aparece el problema denunciado por ANADEGAS.
Cuando un consumidor paga con tarjeta:
- Visa
- Mastercard
- Carnet
la transacción pasa por:
- banco emisor
- adquirente
- procesadora (Azul, Visanet, Carnet)
Cada uno recibe una parte de la comisión.
Actualmente estas comisiones oscilan entre:
1.95 % y 2.50 %.
¿Cuánto representa eso?
Según ANADEGAS:
Por cada galón vendido:
- comisión mínima:
RD$6.59 - comisión máxima:
RD$8.45
Eso significa que:
de los RD$27.07 que recibe la estación,
los bancos pueden quedarse con:
31 % del margen bruto (aproximadamente, usando RD$8.45 sobre RD$27.07).
En otras palabras:
Casi uno de cada tres pesos que gana la estación termina en el sistema financiero.
Veámoslo con números
Margen bruto estación
RD$27.07
Comisión bancaria máxima
RD$8.45
Margen restante
RD$18.62
Pero de esos RD$18.62 todavía deben salir:
- salarios
- seguridad social
- electricidad
- combustible para plantas
- mantenimiento
- impuestos
- vigilancia
- alquiler
- depreciación de equipos
Es decir, la utilidad real termina siendo mucho menor.
¿Por qué las estaciones no aumentan el precio?
Porque no pueden.
A diferencia de cualquier supermercado o tienda:
las estaciones no fijan el precio.
El precio lo determina semanalmente el MICM.
Si una estación decide cobrar más:
incurriría en una violación regulatoria.
Eso significa que no tiene forma de trasladar el costo financiero al consumidor.
¿Quién gana realmente?
En una venta de gasolina participan varios actores.
El Estado
Obtiene impuestos.
Es uno de los principales beneficiarios del precio final.
Importadores
Reciben su margen regulado.
Mayoristas
Reciben otro margen regulado.
Estación
Recibe el margen regulado de comercialización.
Banco y procesadora
Cobran un porcentaje sobre el valor total de la venta.
Y aquí está la diferencia.
Mientras la estación gana un monto fijo por galón,
la comisión bancaria se calcula sobre el valor de la transacción.
Cuando sube el precio del combustible,
también aumenta automáticamente el ingreso de las procesadoras.
El caso europeo
ANADEGAS señala que en Europa:
las comisiones para este tipo de comercios oscilan entre
0.3 % y 0.8 %.
En República Dominicana llegan hasta:
2.50 %.
Es decir,
las estaciones dominicanas pagan entre tres y ocho veces más que muchos establecimientos europeos por aceptar tarjetas.
El crecimiento del pago electrónico
Hace apenas unos años la mayoría de las ventas eran en efectivo.
Hoy la realidad cambió.
Entre 50 % y 70 % de todas las ventas de combustibles se realizan mediante tarjetas.
Además,
el sector combustibles representa aproximadamente el 10 % de todas las transacciones con tarjetas del país.
Es un volumen enorme para el sistema financiero.
La propuesta de ANADEGAS
La organización no plantea eliminar el uso de tarjetas.
Tampoco propone volver al efectivo.
Lo que solicita es:
- una comisión diferenciada para combustibles;
- la mediación del Gobierno y de la Superintendencia de Bancos;
- un esquema técnico que reconozca que el margen de las estaciones está regulado por el Estado y no puede ajustarse libremente.
Argumenta que los bancos cuentan con otras fuentes de ingresos —como intereses por financiamiento, cargos por mora y membresías—, por lo que un tratamiento especial para el sector no comprometería la sostenibilidad del sistema financiero.
El verdadero debate
Este caso abre una discusión que trasciende a las estaciones de combustibles.
Si el Estado fija el precio de venta y también fija el margen de comercialización, pero un tercero puede descontar una parte significativa de ese margen mediante comisiones financieras, surge una pregunta legítima sobre el equilibrio del modelo regulatorio.
No se trata únicamente de cuánto cuesta un galón de gasolina. También se trata de cómo se distribuye cada peso que paga el consumidor, quién asume los costos del sistema de pagos y si las reglas actuales reflejan las condiciones de un mercado donde la mayoría de las transacciones ya se realizan electrónicamente.
Porque mientras el ciudadano observa el precio final en el surtidor, detrás de ese monto existe una cadena de distribución donde el Estado recauda, los importadores y mayoristas reciben márgenes regulados, las estaciones operan con un margen fijo y las entidades financieras cobran una comisión porcentual sobre cada venta. La controversia planteada por ANADEGAS pone el foco precisamente en ese último eslabón de la cadena.
Por HackeandoElSistema.net
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